(Texto copiado de www.samael.org)

Maestro-SamaelComo un rayo en medio de la tempestad, entre el tronar de los siglos, la historia y las ideologías, aparece en pleno siglo XX la figura extraordinaria, fuera de serie, de un personaje singular ligado al más profundo HERMETISMO PRÁCTICO y a las insondables doctrinas metafísicas orientales y occidentales.

Si bien es cierto que, en términos alquimistas, todos los seres humanos y todas las razas no somos sino la evolución del esperma cósmico reciclándose continuamente entre el huevo de NATURA, buscando ella afanosamente en sus infinitas reiteraciones y destilaciones nuevos y más sublimes frutos traducidos en HOMBRES SOLARES o PIEDRAS FILOSÓFICAS VIVIENTES; es también cierto que SAMAEL AUN WEOR es para esta generación y futuras generaciones milenarias, un espléndido exponente de esas misteriosas fuerzas eléctricas, espermáticas e ígneas, que por temporadas, muy distanciadas entre sí, se escapan como míticos Prometeos de entre el seno del SAGRADO ESPACIO ABSTRACTO ABSOLUTO, para traer como el HERMES Olímpico, nuevos e irrefutables mensajes contenedores de los más exaltados secretos del Cosmos y de las moradas enigmáticas de los hijos del fuego.

Sí, Samael Aun Weor (VERBO DIVINO según la tradición kabalística fonética, y JUSTICIA DE DIOS según la ortodoxia de los textos hebraicos), ha regresado para transitar de nuevo las oleadas de la existencia, las esferas de los Aeones, las rondas de cristalización de la materia, para aposentarse por medio del auxilio del vientre cósmico en un humano vehículo, con destino fijado en este bizarro planeta, en el que los hombres han olvidado la existencia de Dios y se han separado malintencionadamente de los principios que rigen las leyes, que dieron origen al Universo y a las cosas existentes en él, con la consecuente degeneración que trae aparejada la ignorancia y el estigma fatal de la vacuidad anímica y física.

¿Quién es ese hombre que recorrió países enteros como peregrino o eremita austero, llevando tan sólo en sus bolsillos recetas alquímicas y símbolos que más tarde se convertirían en tratados de sexología trascendental, de medicina natural, de psicología oriental, de antropología o sociología nunca antes planteadas y aplicables solamente para humanidades futuras, debido al deterioro de nuestra sociedad actual acostumbrada solamente a rendir culto al «vil metal»?

¿Quién o qué es lo que se ocultó y se oculta detrás de ese ceño fruncido que escruta la materia, la antimateria, los soles, los mundos, las galaxias y les arranca, como un legendario Leonardo da Vinci, innumerables secretos ignorados hasta ahora por los «sabihondos» de la física, la química, la geometría, la lógica y la estadística de hoy?

¿Qué extraño «don» o «poder» posee esta figura humana que es capaz (después de haber desencarnado en 1977) de seguirse mostrando a sus discípulos utilizando los pasillos hiperdimensionales o «universos paralelos» entrevistos solamente por un Einstein o un Hinton, para seguir llevando su mensaje no sólo hasta los cinco continentes sino aún, aunque suene fantástico, hasta las estrellas o esferas de acción de los Espíritus revestidos de oro en sus anímicas envolturas?

¿Cuál es la energía que movió la mano y la pluma de este Venerabilísimo MAESTRO DE LA ORDEN DE SAN JUAN, hasta llevarlo a escribir una doctrina eminentemente completa y absolutamente práctica desarrollada en más de sesenta obras, conectadas las unas a las otras conformando un carrusel de octavas refinadas que van desde pequeños folletos hasta volúmenes de 500 páginas y en los cuales cada palabra y cada letra tienen un lugar y un sentido matemáticamente establecido y extraordinariamente lógico?

¿Cómo se puede definir a un personaje que mientras caminaba por las calles atestadas de gentes adormecidas, ruidos y máquinas expeledoras de humos y gases asfixiantes, sin embargo mantenía su corazón, su mente, su Espíritu y su moral, conectados con especiales estratos superiores que le daban la capacidad de predecir, mientras engullía un helado, toda clase de acontecimientos mundiales, y por si fuera poco, se daba el lujo de conversar con los perros y los pájaros entendiéndoles perfectamente todas sus preocupaciones e inquietudes a estas criaturas del reino hermano?

¿De qué se puede catalogar a un SER que convertía en soluciones «inmediatas e inesperadas» los más intrincados conflictos que desgraciadamente nos hemos acostumbrado a crear los pobladores de este hormiguero humano?

¿Qué diría el amable lector, de un hombre que conocía el día y la hora precisa en que moriría «cualquier hijo de vecino» y que asimismo le podía hacer saber, en cuestión de segundos, lo que estuviese ocurriendo en la Mongolia, en el Polo Sur o en cualquier distante lugar de esta mole que gira incesantemente alrededor del Sol?

¿Cómo rotular a un enigma viviente que se desegoistizó, se individualizó (en el sentido más profundo del vocablo) y además, se sobreindividualizó, convirtiéndose en un ELOHIM de carne y hueso capaz de parlar el verbo de oro en el que hablan solamente aquellos que son «bañados eternamente por la gracia del Espíritu Santo»?

Estos entes materializados en humanas formas, conocen el pasado y el futuro y lo sintetizan en un eterno presente en el que leen con la pasmosa normalidad, con la cual leeríamos nosotros las páginas de los diarios de cualquier país.

Y nos preguntamos de nuevo: ¿Qué gigantesco Espíritu se agitó en esa estructura ósea que pacientemente, y soportando toda clase de ordalías, se estableció en una de las más ricas culturas antropológicas (México, D.F.), para enlazar desde allí en un evangelio místico, filosófico y científico, al hombre oriental con el occidental y extraer de esta fusión importantísima la síntesis del mensaje que resucita todas las verdades ocultas entre los innumerables folklores, leyendas, tradiciones, ritos y ceremoniales de todas las latitudes, haciendo vibrar las notas de un «SABER PERDIDO» que alimentaba a los hombres y mujeres en tiempos en que la fruta prohibida no había sido tragada por el bípedo tricentrado que conocemos hoy como «HOMO SAPIENS»?

Este hombre SUPRANORMAL, estudio de esta obra, será probablemente tenido por «charlatán» por todos aquellos que encerrados en su ceguera fanática se autoencarcelan en la mazmorra de las interpretaciones literales de los textos sagrados y se olvidan del «Espíritu que vivifica» oculto detrás del punto y de la coma.

Es fácil imaginar a los «doctos» arremetiendo contra él con toda su jerga cientifista debido a que sus palabras sacuden con la fusta de una dialéctica revolucionaria a los ídolos de arcilla que son el fundamento de multitud de dogmas científicos, religiosos o filosóficos. Incuestionablemente, en un mundo como el de hoy, más fácilmente se venera lo INSUBSTANCIAL, pero a un precio de humillación, desolación y desconcierto entre las apesadumbradas masas enloquecidas de eso que los «sociólogos modernos» llaman «SOCIEDADES DE PROGRESO».

SAMAEL AUN WEOR se ha adelantado, sin lugar a dudas, unos 4.000 ó 5.000 años al pensamiento de nuestros lúgubres días, al comenzar su palabra a mostrarnos sin tapujos de ninguna índole la vía angosta y científica de la regeneración sexual, la que permite a todos los seres humanos, sin distinción, no sólo reconciliarse con lo divinal, sino, además, recuperar y desarrollar toda la gama de posibilidades que subyacen latentes en el MICROCOSMOS HOMBRE.

No es de extrañar, tampoco, que los «intelectuales rancios» critiquen las páginas de SAMAEL AUN WEOR, y las califiquen de «incomprensibles» o «absurdas» por cuanto hace ya mucho tiempo que «los señores diplomados» se divorciaron de los prístinos principios de la auténtica «Filosofía» en la cual subyacía inmanente la eterna búsqueda del Ser, de lo REAL, de lo verdaderamente OBJETIVO, trascendental, es decir, de lo ABSOLUTO.

Si has leído, amable lector, acerca de los logros de un ALEJANDRO MAGNO, un FAUSTO, un APOLONIO DE TYANA, un HERMES TRISMEGISTO, un ZOROASTRO, un JESÚS (el Cristo), no te asombrarás cuando al hojear nuestras posteriores páginas te describamos una serie de sucesos insólitos acaecidos en el continente de la vida de este SUPERHOMBRE y en el de aquellos que tuvimos la inmerecida oportunidad de conocerle, tratarle y recibir de él

(como fuente inagotable) un conocimiento que siempre respirará FELICIDAD, COMPRENSIÓN y SOLUCIONES a los problemas que aquejan a todos los hombres y pueblos, pero que por encima de todo otorga las claves para abandonar, mediante padecimientos voluntarios y sacrificios conscientes, esa prisión que llamamos EXISTIR.

Y, ¿por qué es una prisión el existir? Porque mientras estemos siempre a merced de las circunstancias, no somos dueños de nada. Es decir, siempre nos suceden las cosas como cuando llueve o como cuando truena. Cada situación no es más que el resultado fatal de una causa cuyos trasfondos devienen incluso de otras épocas, lugares y circunstancias.

Vivimos, pero estamos muertos, es decir, sin darnos cuenta realmente de por qué tuvimos que nacer en la nación que nacimos, por qué somos los hijos de nuestros padres, por qué tenemos tales y cuales amigos; y así por este estilo nos ocurren billones y billones de sucesos a lo largo de esa película que llamamos VIDA.

Cuando nos enfermamos, por ejemplo, automáticamente acuñamos tal enfermedad a carencia de vitaminas, defensas biológicas bajas, factores hereditarios, contaminantes ambientales, etc., etc.; empero, el resorte secreto de todos nuestros males y circunstancias mal habidas habría que buscarlo en el fondo mismo de nuestra Conciencia. Es aquí, en donde la Enseñanza Gnóstica de este hombre Autorrealizado, cobra su verdadero vigor y dimensión para extenderse hasta el hombre común como la sombra de un árbol frondoso en medio de un gran desierto.

Despertar, sí. Despertar la facultad de APREHENSIÓN TOTAL de todo nuestro mundo interior y fusionarlo inteligentemente con nuestro mundo exterior, constituye eso que se llama SABER VIVIR, con conocimiento profundo de causa, en todos los ámbitos de nuestra existencia. Este DESPERTAR es el fin último de la GNOSIS SAMAELIANA.

El proverbio popular dice: «A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS»; y ciertamente, al decir de todos los analistas contemporáneos, la sociedad humana está gravemente enferma. Muchos textos arcaicos afirman que cada vez que la humana estirpe está confundida se envía entonces, desde lo alto, un portador de luz, mensajero o clarificador y restaurador legítimo de los principios que han de religar a las multitudes con su origen divino.

¿Habéis oído hablar de AVATARAS, ENVIADOS, etc., etc.? Hoy por hoy, lamentablemente, en la gran mercadería de almas, muchos se autocalifican de Enviados, Mesías, Reencarnaciones iluminadas, etc.; empero, sus obras no coinciden con sus mensajes y lo que es peor, arrastran a las masas inconscientes a fanatismos de tal envergadura que llevan a estos fieles hasta la mismísima muerte. Baste recordar, sin ir muy lejos, la trágica matanza de los seguidores de Jim Jones, en la Guayana Suramericana. Centenares de gentes fueron obligados a beber veneno, con la excusa de «no ceder» ante la amenaza del «diablo», que en tal caso era el Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica.

La situación en muchos lugares del Medio Oriente es asimismo aterradora y escalofriante. En tales latitudes hace ya largo tiempo que pueblos enteros están librando una guerra encarnizada y sangrienta, no sólo por conceptos económicos o políticos, sino y esto es lo más vergonzoso, por razones religiosas. Estos falsos «salvadores» arropados en la interpretación literal y ciega de textos religiosos, llevan a sus feligreses al hambre, la miseria, la desolación y la muerte.

Aquéllos que no lo hacen con fusiles y misiles, lo hacen comerciando a lo lindo con la fe de sus creyentes. Desde 1960 brotaron, como la mala hierba, cantidades de «Maestros», «Swamis», «Yogis», «Mahatmas»; y Occidente desde entonces ha sufrido grandes reveses sociales debido al hecho concreto de los fraudes, orgías, tráficos de drogas y de carne humana que han protagonizado estos falsos guías de nuestro siglo XX.

El mismo lector, al haber empezado a hojear estas páginas, se habrá cuestionado ya: ¿No será todo esto producto de una secta más, como otras miles que hoy se anuncian por todas partes? En tal caso, rogamos al lector que nos permita ACLARARLE ciertos puntos interesantes:

Se preguntó en una ocasión al V.M. SAMAEL AUN WEOR:
«Se dice que usted es el "Buddha Maitreya Kalki Avatara de la Nueva Era de Acuario". Eso está en todos los libros, sin embargo, muchos no sabemos, en realidad, que es. Le rogamos, Venerable Maestro, respóndanos esa pregunta concretamente».

Él entonces contestó:

«Con el mayor gusto daré respuesta a la pregunta formulada...

"KALKI AVATARA" es, ciertamente, el Avatara para la Edad del Kali Yuga, en la Era del Acuarius. La palabra "AVATARA" significa "MENSAJERO". Incuestionablemente, entiéndase por "Mensajero", "quien entrega un mensaje"; y como quiera que a mí me ha tocado la labor de entregar tal mensaje, se me llama "Mensajero", en sánscrito "Avatara".

Un Mensajero o Avatara, en el sentido más completo de la palabra, es un "Recadero", el hombre que entrega un recado, un servidor o siervo de la Gran Obra del Padre. Que esta palabra no se preste a equivocaciones, está especificada con entera claridad.

Soy pues, un criado, o sirviente, o mensajero que está entregando un mensaje. Alguna vez decía: Soy un cartero cósmico, puesto que estoy entregando el contenido de una carta cósmica.

Así pues, mis caros hermanos, la palabra "Avatara" no debe conducirnos jamás al orgullo, puesto que solamente significa eso, y nada más que eso. Es un emisario, un criado, un sirviente que entrega un recado, un mensaje, y eso es todo.

En cuanto a los términos "BUDDHA MAITREYA", pues hay que analizarlos un poquito, a fin de no caer en error. El BUDDHA ÍNTIMO, en sí mismo, es el Real Ser interior de cada uno de nos. Cuando el Íntimo, o Real Ser interno de alguien, ha conseguido propiamente su Autorrealización íntima, es declarado "Buddha".

El término "MAITREYA", es individual y colectivo. Desde el punto de vista individual representaría un Maestro llamado "Maitreya", pero desde el punto de vista colectivo, entiéndase por "Buddha Maitreya", en el sentido más completo de la palabra, cualquier Iniciado que haya logrado cristificarse, y eso es todo. ¡He dicho!».

Una explicación acerca del Buddha Maitreya y conectada con las profecías que se hacen de su venida en el Apocalipsis de San Juan, la encontramos en la obra «EL MENSAJE DE ACUARIO» del V.M. Samael. Advertimos al lector que esta obra devela todo el contenido secreto y simbólico del Apocalipsis del apóstol Juan. Veamos que es lo que nos dice:

«Después de estas cosas oí una gran voz de gran compañía en el cielo que decía: Aleluya, Salvación y honra y gloria y potencia al Señor, Dios nuestro. (Ap. 19:1).

Porque sus juicios son verdaderos y justos; porque él ha juzgado a la gran ramera (la humanidad), que ha corrompido la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos (los Iniciados) de la mano de ella. (Ap. 19:2).

Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subió para siempre jamás. (Ap. 19:3).

Y los veinticuatro ancianos (del Zodiaco) y los cuatro animales (de la Alquimia sexual), se postraron en tierra, y adoraron a Dios (la Verdad), que estaba sentado sobre el trono (interno) diciendo: Amén, Aleluya. (Ap. 19:4).

Y salió una voz del trono (que tenemos en la profundidad del Ser) que decía: Load a nuestro Dios (interno) todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. (Ap. 19:5).

Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas (las aguas seminales), y como la voz de grandes truenos (la voz de los Dioses), que decía: Aleluya; porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso (que llevamos dentro). (Ap. 19:6).

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa (el Alma) se ha aparejado. (Ap. 19:7).

Y le fue dado que se vista de lino fino (la túnica de Maestros), limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos. (Ap. 19:8).

Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero. Y me dijo: Estas palabras de Dios son verdaderas. (Ap. 19:9).

Y yo me eché a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira que no lo hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús: adora a Dios (que es tu Dios interno), porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. (Ap. 19:10).

Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre él (el quinto de los siete), era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea. (Ap. 19:11).

Aquél que escribe este libro, da testimonio de esta profecía, porque es el siervo bodhisattva del Quinto de los Siete.

El Hijo habla la palabra del Padre y da testimonio del Padre. El Padre es uno con el Hijo; el Hijo uno con el Padre. El Hijo no se siente digno de desatar las sandalias al Padre. Sólo el Padre es perfecto.

El Padre se goza en el Hijo; y el Hijo se goza en el Padre.

El Buddha Maitreya Samael, es el Kalki Avatara de la Nueva Era; el jinete del caballo blanco. Empero su hijo, el pobre siervo que escribe este Mensaje de Acuario, realmente no se siente ni siquiera merecedor de besar los sagrados pies al Padre.

El Buddha Maitreya resplandece de gloria, y su hijo se arrodilla.

Y sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno entendía sino él mismo. (Ap. 19:12). (Por estar escrito con caracteres de la lengua de la Luz).

Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre (durante la batalla contra la

Logia Negra, en los mundos suprasensibles); y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS. (Ap. 19:13). (El Avatara de la Nueva Era, es un Verbo).

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos (la caballería del Nirvana), vestidos de lino finísimo, blanco y limpio. (Ap. 19:14). (Porque son Maestros).

Y de su boca sale una espada aguda (para herir a los demonios), para herir con ella (la Palabra) las gentes (separadas del Dios interno): y él (el Verbo) los regirá con vara de hierro (en el abismo); y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso (Ap. 19:15). (Los tenebrosos han peleado contra el Verbo; pero el Verbo pisa el lagar del vino del furor y los lanza al abismo).

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito (con caracteres sagrados en una cinta) este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. (Ap. 19:16).

El poder del Rey no está en la frente. El poder del Rey está en el sexo. El cetro de los reyes sagrados, las dos columnas del templo y la cruz del Redentor, están hechos con la madera del árbol del bien y del mal. Éste es el árbol del conocimiento: el sexo.

Cuando el hombre y la mujer se unen sexualmente, algo se crea. Recibiendo el fuego sagrado del Espíritu Santo, nos convertimos en reyes y señores de la naturaleza».

Acotamos, para bien de nuestro lector, la significación que dan los diccionarios orientalistas acerca del término MAITREYA: «El Buddha futuro que ha de aparecer en la Tierra. El budismo Mahayana lo considera un bodhisattva. Buddha profetizó la venida de este Buddha futuro que extendería la doctrina y salvaría a toda la humanidad. En los templos budistas se encuentran imágenes de Maitreya y en el Japón se le llama Miroku».

Y, curiosamente, uno de los planes del V.M. SAMAEL AUN WEOR fue, ha sido y será, el de extender por los cinco continentes la doctrina síntesis (GNOSIS), para develar al hombre oriental y al occidental, conjuntamente, toda la ciencia hermética de la autoliberación.

Luego de las respuestas que formuló el Maestro Samael a una serie de preguntas de un

grupo de estudiantes, se le repreguntó lo siguiente:

«Maestro: Ya que nos ha hablado de que usted es el Avatara y demás. Bueno, nosotros lógicamente, jamás hemos dudado de usted, sin embargo hay algunos que dicen que ellos son el Avatara de Acuario. ¿Cómo nos podría explicar usted que haya gentes que afirmen algo sin tener la manera exacta de comprobarlo, Maestro?».

Él entonces respondió:

«"El día de la quema se verá el humo". Recuerden ustedes que también muchos profetas aparecieron en la época de Jesús, y todos se decían a sí mismos "Avataras de Piscis". Pero sólo uno triunfó: Ése fue JESÚS DE NAZARETH, el Cristo.

Muchos profetas, muchos mesías, habían en las épocas aquéllas de la Atlántida, que a sí mismos se consideraban Avataras y se hacían adorar como tales. Pero sólo uno salió triunfante de entre las aguas del Diluvio Universal. Ése, el único, fue el MANÚ VAIVASWATA, que llevó a su pueblo hasta la Meseta Central a través del terremoto y de las inundaciones.

Así también, mis queridos hermanos, muchos por estos tiempos, podrán decir: "Yo soy el Avatara", pero, los hechos hablarán por sí mismos y se sabrá quién es el Avatara. El día del Gran Incendio, aquél que sea capaz de sacar a su pueblo de entre el fuego y las llamas, en el momento crucial y definitivo del fin de la Raza Aria, ese es el Avatara; los hechos hablarán, repito, serán los hechos... El árbol se conoce por sus frutos: tal árbol, tal fruto...

En todo caso, aquí estamos entregando el Mensaje... Soy el Avatara, aunque no lo crean muchos; y que se prepare nuestro Gran Ejército. Eso es todo».

Después de leer estos párrafos anteriores en los que la sencillez se mezcla con lo veraz, habrán surgido seguramente en la mente del paciente lector una serie de interrogantes, como éstas: ¿Qué cosa es esa de un incendio universal? ¿Cómo es que la Gnosis y el Maestro Samael mezclan el budismo con el cristianismo? ¿De qué se trata ese mensaje revolucionario que trae el Maestro como Avatara?...

Comencemos por dar a conocer al lector, una vez más, la respuesta que el mismo Maestro dio cuando se le interrogó de este modo:

«Pregunta. ¿En qué consiste ese Mensaje que usted ha venido a entregar a la humanidad?

Respuesta. Ciertamente se trata de un Mensaje específico, para la Nueva Era del Acuarius. ES UN MENSAJE COMPLETAMENTE REVOLUCIONARIO, muy diferente a todo lo que se hubiere enseñado en siglos pasados, y sin embargo, indispensable para la Nueva Edad que en estos momentos se inicia, entre el augusto tronar del pensamiento.

A diferencia de antiguos ciclos, dijéramos, zodiacales, este ciclo de Acuario nos lleva a muy profundas reflexiones...

Las Escrituras de todos los tiempos nos han hablado de un GRAN CATACLISMO que se avecina, y esto no lo ignoran quienes hayan estudiado a fondo la Biblia. El "Génesis" de Moisés cita al "Diluvio Universal", y el "Apocalipsis" de San Juan nos habla del "Agua Ardiente de Fuego y Azufre" –que es la Muerte Segunda–, es decir, la Biblia se inicia con el agua y concluye con el fuego. El agua y el fuego se debaten mutuamente la humanidad, pues cuando no perece por el agua, perece por el fuego.

Ya sabemos que la humanidad de los tiempos antiguos pereció por el agua, con la Segunda Catástrofe Transalpalniana que cambió totalmente la fisonomía de nuestro globo terrestre.

La presente humanidad perecerá por el fuego y los terremotos; así está escrito. Quien haya investigado alguna vez la Doctrina Secreta de Anáhuac, podrá evidenciarlo.

Muchos son los Profetas que nos han hablado sobre lo mismo; recordemos a Mahoma, recordemos el "Sermón Profético" de Jeshuá Ben Pandirá (Jesús de Nazareth), las profecías de los Mayas, etc., etc., etc.No está lejos el Cataclismo Final... Podemos asegurar que estamos a las puertas, aunque esto parezca increíble...

También parecía increíble a los habitantes de la Atlántida, que estuviesen a las puertas de la sumersión de aquel continente, cuando el MANÚ VAIVASWATA (que no es otro más que el NOÉ bíblico), les hablaba de la Gran Catástrofe que se avecinaba.

Las gentes se reían y decían: "Este hombre está loco"; y en vísperas de la Gran Tragedia todos "comían, bebían, se divertían, se casaban y se daban en casamiento", como dicen las Sagradas Escrituras, y al otro día eran cadáveres. Así también por estos tiempos las gentes comen, duermen, se divierten, se degeneran cada vez más y más, y dentro de poco ya serán cadáveres.

Habrá un fuego que nadie podrá apagar... El día del Gran Incendio está cerca; viene una catástrofe espantosa; los terremotos se intensifican de instante en instante, de momento en momento. Téngase en cuenta que el fuego del interior de la Tierra se halla en desasosiego...

Sucede que en el Atlántico, y sobre todo en el Pacífico, existen grietas muy profundas (en el Pacífico se hallan las más hondas), y el agua ya está en contacto con el fuego interior de la Tierra mediante tales grietas. Entonces, es claro, que se están formando vapores y presiones dentro del interior del globo terráqueo, y tales presiones y vapores son los que originan los terremotos.

Conforme aumenten tales presiones y vapores, los terremotos se irán intensificando, y llegará el día en que nadie podrá, pues, vivir en paz, vivir tranquilo, y las ciudades caerán como castillos de naipes hechas polvo, hechas cisco. Así, pues, esa es la cruda realidad de los hechos...

Así como en los días de Noé (que ya dije, es el mismo Manú VAIVASWATA) hubo un pueblo selecto, es decir, un EJÉRCITO DE SALVACIÓN MUNDIAL que escuchó las enseñanzas de aquel Manú Avatara, y que fue salvado de entre las aguas y pudo abandonar el continente antes de que éste se sumergiera definitivamente, para entrar al corazón del Asia, así también ahora se está formando un Ejército, y es obvio que sobre mí pesa la mayor responsabilidad...

En su momento y en su hora, y en su día indicado, habrá un NUEVO ÉXODO; este pueblo, este Ejército de Salvación Mundial de la Raza Aria, estará formado por los selectos, por los distinguidos, por aquéllos que hayan querido escuchar el Mensaje que estamos entregando a la humanidad.