EL TRABAJO CON EL DEMONIO

El despertar del Kundalini y la disolución del yo constituyen precisamente la base fundamental de toda realización a fondo.

Vamos a tratar en este capítulo sobre el tema de la disolución del yo. Esto es definitivo para la liberación final.

El yo es el demonio que llevamos dentro. Sobre esta afirmación decimos que el trabajo de disolución del yo, es realmente el trabajo con el demonio. Este trabajo es muy difícil. Cuando trabajamos con el demonio, las entidades tenebrosas suelen atacarnos terriblemente. Realmente esta es la vía del hombre astuto, la famosa cuarta vía del sendero Tau.

ORIGEN DEL YO PLURALIZADO

La lujuria es el origen del yo pecador. El Ego, Satán, está sometido a la ley del eterno retorno de todas las cosas; regresa a nuevas matrices para satisfacer deseos. El yo repite en cada una de sus vidas, los mismos dramas, los mismos errores. El yo se complica a través del tiempo, volviéndose cada vez más y más perverso.

MUERTE DE SATÁN

El Satán que llevamos dentro está formado de átomos del enemigo secreto. Satán tuvo un principio; Satán tiene un fin. Necesitamos disolver a Satán para regresar a la Estrella Interior que siempre nos ha sonreído. Esa es la verdadera liberación final. Sólo disolviendo el yo logramos la liberación absoluta.

LA ESTRELLA INTIMA

En las profundidades ignotas de nuestro Ser Divino, tenemos una estrella interior, completamente atómica. Esta Estrella es un Átomo Súper-Divino. Los cabalistas lo denominan con el nombre sagrado del Ain Soph. Este es el Ser de nuestro Ser. La Gran Realidad dentro de nosotros.

DIOS NO EVOLUCIONA

Dios no necesita evolucionar porque él es perfecto. Dios no necesita perfeccionarse. Él es perfecto. Dios es nuestro Ser Interno.

EVOLUCIÓN E INVOLUCIÓN

Nosotros los gnósticos jamás hemos negado la ley de evolución, pero no aceptamos de tal ley mecánica, un dogma.

Las leyes de la evolución y de la involución constituyen el eje mecánico de la Naturaleza. A toda subida le sucede una bajada; a toda evolución le corresponde determinada involución.

Existe evolución en la semilla que germina, en el tallo que crece y se desarrolla, en la planta que da fruto. Existe involución en el árbol que decrece, se marchita, envejece y muere.

REVOLUCIÓN TOTAL

Necesitamos una tremenda revolución de la Conciencia para lograr el retorno a la Estrella Interior que guía nuestro Ser. Cuando disolvemos el yo existe revolución total.

EL DOLOR

El dolor no puede perfeccionar a nadie. Si el dolor perfeccionara, ya toda la humanidad sería perfecta. El dolor es el resultado de nuestros propios errores. Satán comete muchos errores. Satán cosecha el fruto de sus errores. El dolor es ese fruto. El dolor es satánico, Satán no puede perfeccionarse ni perfeccionar a nadie. El dolor no perfecciona porque el dolor es de Satán. La Gran Realidad Divina es felicidad, paz, abundancia y perfección. La Gran Realidad no puede crear el dolor. Lo perfecto no puede crear dolor. Lo que es perfecto sólo engendra felicidad. El dolor fue creado por el yo (Satán).

EL TIEMPO

El tiempo es Satán. Satán es recuerdo. Satán es un manojo de recuerdos. Cuando muere el hombre sólo quedan los recuerdos. Esos recuerdos constituyen el yo. El mí mismo, el Ego reencarnante. Esos deseos insatisfechos, esos recuerdos del ayer, se reencarnifican. Así es como somos esclavos del pasado. Podemos asegurar que el pasado condiciona nuestra vida presente. Podemos afirmar que Satán es el tiempo. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que el tiempo no puede liberarnos de este valle de lágrimas porque el tiempo es satánico. Tenemos que aprender a vivir de instante en instante. La vida es un eterno ahora, un eterno presente. Satán fue creador del tiempo. Aquellos que piensan liberarse en un lejano futuro, dentro de unos cuantos millones de años, con el tiempo y con los siglos, son candidatos seguros para el abismo y la muerte segunda, porque el tiempo es de Satanás. El tiempo no libera a nadie. Satán esclaviza, Satán no libera. Necesitamos liberarnos ahora mismo. Necesitamos vivir de instante en instante.

LOS SIETE CENTROS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE

Todo ser humano tiene siete centros básicos fundamentales, veámoslos:

1) El intelectual, situado en el cerebro.

2) El centro motor o del movimiento, ubicado en la parte superior de la espina dorsal.

3) El emocional, el cual se halla en el plexo solar y en los centros específicos nerviosos del gran simpático.

4) El instintivo, situado en la parte inferior de la espina dorsal.

5) El sexual, ubicado en los órganos genitales.

6) El emocional superior y,

7) El mental superior.

Estos dos últimos sólo pueden expresarse a través del auténtico Cuerpo Astral y del legítimo Cuerpo Mental.

TÉCNICA PARA LA DISOLUCIÓN DEL YO

El yo ejerce control sobre los cinco centros inferiores de la máquina humana. Estos cinco centros son: intelecto, movimiento, emoción, instinto y sexo. Los dos centros del ser humano que corresponden a la Conciencia Cristo, se conocen en ocultismo como Mente Cristo y Astral Cristo. Estos dos centros superiores no pueden ser controlados por el yo. Desgraciadamente todavía la Mente Superior y la Emoción Superior, no disponen de estos dos preciosos vehículos Crísticos. Cuando la Mente Superior queda vestida con el Mental Cristo, y cuando la Emoción Superior se reviste con el Astral Cristo nos elevamos de hecho al estado verdaderamente humano.

Todo aquel que quiera disolver el yo debe estudiar sus funcionalismos en los cinco centros inferiores. No debemos condenar los defectos. Tampoco debemos justificarlos. Lo importante es comprenderlos. Es urgente comprender las acciones y reacciones de la máquina humana. Cada uno de estos cinco centros inferiores tiene todo un juego complicadísimo de acciones y reacciones. El yo trabaja con cada uno de estos cinco centros inferiores y comprendiendo a fondo todo el mecanismo de cada uno de estos centros estamos en camino de disolver el yo.

En la vida práctica dos personas reaccionan ante una representación en forma diferente. Lo que es agradable para una persona, puede ser desagradable para otra. La diferencia está muchas veces en que una persona puede juzgar y ver con la mente y otra puede ser tocada en sus sentimientos. Debemos aprender a diferenciar la mente del sentimiento. Una cosa es la mente y otra el sentimiento. En la mente existe todo un juego de acciones y reacciones que debe ser comprendido. En el sentimiento existen afectos que deben ser crucificados, emociones que deben ser cuidadosamente estudiadas y en general todo un mecanismo de acciones y reacciones que fácilmente se confunden con las actividades de la mente.

CENTRO INTELECTUAL

Tal centro es útil dentro de su órbita; lo grave es quererlo sacar de su campo de gravitación. Las grandes realidades del espíritu sólo pueden ser experimentadas con la Conciencia. Quienes pretenden investigar las verdades trascendentales del Ser a base de puro razonamiento, caen en el mismo error de alguien que, ignorando el uso y manejo de los instrumentos modernos de la ciencia, intentara estudiar la vida de lo infinitamente pequeño con telescopios y la vida de lo infinitamente grande, con microscopios.

MOVIMIENTO

Necesitamos auto-descubrirnos y comprender a fondo todos nuestros hábitos. No debemos permitir que nuestra vida siga desenvolviéndose mecánicamente. Parece increíble que nosotros viviendo dentro de los moldes de los hábitos, no conozcamos estos moldes que condicionan nuestra vida. Necesitamos estudiar nuestros hábitos, necesitamos comprenderlos. Ellos pertenecen a las actividades del centro del movimiento. Es necesario auto-observarnos en la manera de vivir, actuar, vestir, andar, etc. El centro del movimiento tiene muchas actividades. Los deportes también pertenecen al centro del movimiento. Cuando la mente interfiere en este centro, obstruye y daña porque ella es muy lenta y el centro del movimiento es muy rápido. Todo mecanógrafo trabaja con el centro del movimiento y como es natural, puede equivocarse en el teclado si la mente llega a intervenir. Un hombre manejando un automóvil podría sufrir un accidente si la mente llegase a intervenir.

CENTRO EMOCIONAL

El ser humano gasta sus energías sexuales torpemente con el abuso de las emociones violentas: cine, televisión, partidos de fútbol, etc. Debemos aprender a dominar nuestras emociones; es necesario ahorrar nuestras energías sexuales.

INSTINTO

Existen varios instintos. El instinto de conservación, el instinto sexual, etcétera. Existen también muchas perversiones del instinto. En el fondo de todo ser humano existen fuerzas sub-humanas instintivas, brutales, que paralizan el verdadero espíritu de amor y caridad. Estas fuerzas demoníacas deben primero ser comprendidas y luego sometidas y eliminadas. Son fuerzas bestiales: instintos criminales, lujuria, cobardía, miedo, sadismo sexual, bestialidades sexuales, etc. Necesitamos estudiar y comprender profundamente esas fuerzas sub-humanas, antes de poder disolverlas y eliminarlas.

SEXO

El sexo es el quinto poder del ser humano. El sexo puede liberar o esclavizar al hombre. Nadie puede llegar a ser íntegro, nadie puede realizarse a fondo sin la fuerza sexual. Ningún célibe puede llegar a la realización total. El sexo es el poder del Alma. El ser humano íntegro se logra con la fusión absoluta de los polos masculino y femenino del Alma. La fuerza sexual se desarrolla, evoluciona y progresa en siete niveles. (Los siete niveles del Alma). En el mundo físico el sexo es una fuerza ciega de mutua atracción; en el astral la atracción sexual se fundamenta en la afinidad de los tipos según sus polaridades y esencias. En el mental la atracción sexual se realiza según las leyes de la polaridad y la afinidad mental. En el plano causal, la atracción sexual se realiza sobre la base de la voluntad consciente. Es precisamente en este plano de las causas naturales donde se realiza conscientemente la plena unificación del Alma. Realmente nadie puede llegar a la gloria plena del Matrimonio Perfecto, sin haber alcanzado este cuarto estado de integración humana.

Necesitamos comprender a fondo todo el problema sexual. Necesitamos ser íntegros. Necesitamos trascender la mecánica del sexo. Necesitamos saber procrear hijos de la Sabiduría. En el instante supremo de la concepción, las esencias humanas están completamente abiertas a toda clase de influencias. El estado de pureza de los padres y la fuerza de voluntad para no derramar el Vaso de Hermes, es lo único que puede protegernos contra el peligro de que se infiltren en el zoospermo y en el óvulo sustancias sub-humanas de Egos bestiales que quieren reencarnarse.

MUERTE ABSOLUTA DE SATANÁS

Comprendiendo las íntimas actividades de cada uno de los cinco centros inferiores descubrimos todo el proceso del yo. El resultado de ese auto-descubrimiento, es la muerte absoluta del Satán. (El tenebroso yo lunar).

ADULTERIO

Siendo la mujer el elemento pasivo, receptivo, es claro que recoge y almacena los resultados del acto sexual de todos aquellos hombres que adulteren con ella. Esos resultados son sustancias atómicas de los hombres con los cuales ha efectuado el acto sexual. Cuando un hombre tiene relaciones sexuales con una mujer que haya sido de otro hombre, o de otros hombres, recoge entonces las esencias atómicas de otros hombres y con ellas se auto-envenena. Este es un problema gravísimo para los hermanos que están disolviendo el yo porque entonces no solamente tienen que luchar contra sus propios errores y defectos, sino también y además contra los errores y defectos de esos otros hombres con quienes la mujer tuvo contacto sexual.

LA RAÍZ DEL DOLOR

El yo es la raíz del dolor. El yo es la raíz de la ignorancia y del error. Cuando el yo se disuelve sólo queda dentro de nosotros el Cristo Interno.

Es necesario disolver el yo. Sólo disolviendo el yo desaparece la ignorancia y el error. Cuando el yo desaparece lo único que queda dentro de nosotros es eso que se llama Amor.

Cuando el yo se disuelve adviene a nosotros una auténtica y legítima felicidad.

Sólo aniquilando el deseo en forma total logramos la disolución del yo. Si queremos aniquilar el yo debemos ser como el limón.

El yo es el horroroso Satán, el horrible demonio que nos ha hecho la vida tan amarga y asqueante.