RETORNO

Hablando claramente y sin ambages, podemos y debemos afirmar que tres formas humanas van al sepulcro:

a) El cadáver físico.

b) El Cuerpo Vital o Lingam Sarira.

c) La personalidad.

Es incuestionable, y cualquiera lo sabe, que la forma densa en proceso graduativo se desintegra dentro de la fosa sepulcral.

Es ostensible que el segundo aspecto, Vital o Lingam Sarira, flotando ante el sepulcro cual fantasma fosforescente a veces visible para las gentes muy psíquicas, se desintegra lentamente a la par con el cuerpo físico.

Interesante resulta para los clarividentes la tercera forma: quiero referirme a la personalidad energética...

Ciertamente sería un desatino enfatizar la idea de alguna posible Reencarnación para la Personalidad. Esta última es hija de su tiempo; nace en su tiempo, muere en su tiempo... no existe ningún mañana para la Personalidad del muerto...

En nombre de la verdad debemos decir que la Personalidad se forma durante los primeros siete años de la infancia y que se robustece con el tiempo y las experiencias...

Después de la muerte del cuerpo carnal, la personalidad va al sepulcro; empero suele escaparse del mismo para ambular por el panteón.

Nuestra compasión debe también extenderse muy ampliamente hasta estas personalidades descartadas que han hecho del sepulcro su morada...

Los pueblos antiguos no ignoraban esto y por ello metían dentro de la tumba de sus seres adorables, cosas y alimentos relacionados con estos últimos. Esto lo han podido verificar muchos arqueólogos al descubrir guacas, túmulos antiguos, cenotafios, nichos, moradas, sarcófagos...

Las flores y visitas de los dolientes alegran mucho a las personalidades descartadas.

El proceso de desintegración de tales personalidades suelen en verdad ser espantosamente lento.

En instantes en que escribo estas líneas viene a mi memoria mis compañeros caídos en los campos de batalla durante la revolución mexicana. Es indubitable que sus personalidades sepulcrales salieron de entre sus tumbas para recibirme cuando les visité en un viejo panteón; es obvio que me reconocieron y que me interrogaron inquiriendo, indagando sobre mi existencia y forma de vida en el presente.

Devi Kundalini, la reina consagrada de Shiva, nuestra Divina Madre Cósmica particular, individual, asume en cada criatura cinco aspectos místicos trascendentales, que urge enumerar:

1) La Inmanifestada PRAKRITI.

2) La Casta DIANA, ISIS, TONANTZÍN, MARÍA o mejor dijéramos RAM-IO.

3) La terrible HÉCATE, PROSERPINA, COATLICUE, reina de los Infiernos y la Muerte; terror de Amor y Ley.

4) La Madre Natura particular, individual, creadora y artífice de nuestro organismo físico.

5) La Maga Elemental, a quien debemos todo impulso vital, todo instinto.

La bendita Diosa Madre Muerte tiene poder para castigarnos cuando violamos la Ley y potestad para quitarnos la vida.

Es indudable que ella es tan solo una faceta magnífica de nuestra Duada Mística, una forma espléndida de nuestro propio Ser. Sin su consentimiento ningún Ángel de la Muerte se atrevería a romper el Hilo de la Vida, el Cordón de Plata, el Antakarana.

Aquello que continúa más allá del sepulcro es el Ego, el Yo, el Mí mismo, cierta suma de Yoes-Diablos que personifican nuestros defectos psicológicos.

Normalmente dichos “agregados psíquicos” se procesan en los Mundos Astral y Mental. Raras son las Esencias que logran emanciparse por algún tiempo de entre tales Elementos Subjetivos, para gozar de unas vacaciones en el Mundo Causal antes del Retorno a este valle de lágrimas.

Por estos tiempos tenebrosos del Kali-Yuga la Vida Celeste entre la muerte y el nuevo nacimiento se hace cada vez más imposible... la causa de tal anomalía consiste en el robustecimiento del Ego Animal; la Esencia de cada persona está demasiado atrapada por el YO PLURALIZADO.

Los Egos normalmente se sumergen dentro del Reino Mineral en los Mundos Infiernos, o Retornan en forma inmediata, o mediata, en un nuevo organismo.

El Ego continúa en la semilla de nuestros descendientes; retornamos incesantemente para repetir siempre los mismos dramas, las mismas tragedias.

Debemos hacer hincapié en eso de que no todos los agregados psíquicos logran tal humano retorno; realmente muchos Yoes diablos se pierden debido a que, o bien se sumergen dentro del Reino Mineral, o continúan reincorporándose en organismos animales, o resueltamente se aferran, se adhieren a determinados lugares.