Primer Libro

Capítulo 1

Jesús había instruido hasta entonces a sus discípulos sólo hasta las regiones del Primer Misterio.

Y sucedió, cuando Jesús resucitó de entre los muertos, que pasó once años discurriendo con sus discípulos en instruyéndolos sólo hasta las regiones del Primer Mandamiento y hasta las regiones del Primer Misterio, ése que está dentro del velo, dentro del Primer Mandamiento, que es el vigésimo cuarto misterio afuera y abajo, (esos veinticuatro), que están en el Segundo Espacio del Primer Misterio, el cual es antes de todo los misterios, el Padre en forma de paloma,

"Gozoso en la esperanza, sufrido en la tribulación, sé constante en la oración".

Los Reyes del Fuego Sexual trabajan con paciencia en la Gran Obra.

El Cristo Intimo instruye a la mente y al corazón.

El Primer Mandamiento es: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

El Primer Misterio es Kether, el Anciano de los Días, tú lo sabes.

Cuando el devoto comprende el Primer Mandamiento, entonces entiende fácilmente el vigésimo cuarto Misterio.

El Misterio Veinticuatro se encuentra oculto entre el Telar de Dios.

"Malla tras malla teje mi Telar, tela para mi Honra y telas para honrar".

El Anciano de los Días se encuentra siempre oculto en su propio telar, en su propia Creación.

No sería posible entender el Misterio Veinticuatro sin haber previamente comprendido el Sexto Misterio.

"Trabajos me das Señor, mas con ellos fortaleza".

El Sexto Misterio explica con entera claridad el Misterio Veinticuatro.

El espíritu es fuerte pero la carne es débil, no caigáis en tentación.

El Alma, el Sexo, la tentación, la caída, la Regeneración, se encuentran ocultos en el Sexto Misterio.

En el Primer Espacio está el Anciano de los Días, el Padre que está en secreto.

En el Segundo Espacio está la Naturaleza, explicable sólo con el Sexto Misterio.

Lo que el Primer Misterio envuelve

Y Jesús dijo a sus discípulos: "Aparezco fuera del Primer Misterio, que es el Ultimo Misterio, que es el Misterio vigésimo cuarto". Y sus discípulos no sabían ni entendían que existiera cosa alguna dentro de ese Misterio, sino que pensaban de ese Misterio que era la cabeza del Universo y la cabeza de toda la existencia que era el fin de todos los fines, porque Jesús les dijo en relación con ese Misterio, que envuelve al Primer Mandamiento y a las cinco impresiones y a la Gran Luz y a los Cinco Auxiliares y al Tesoro entero de la Luz.

Jesús Intimo aparece fuera del Primer Misterio aunque el Hijo es uno con el Padre y el Padre uno con el Hijo. Quien ha visto al Hijo a visto al Padre.

El Primer Misterio es el del Padre y por ello es también el Ultimo. El Viejo de los Siglos es el primero y el último de los Misterios.

El Misterio vigésimo cuarto, explicable por el Sexto Misterio, oculta entre sus entrañas al Primer Misterio.

El Primer Misterio, explicable por el Veinticuatro Misterio y sintetizado en el Sexto Misterio, es la cabeza misma del Universo.

El Primer Misterio, que es también el Veinticuatro Misterio, envuelve el Primer Mandamiento aunque sean veintidós los Mandamientos de la Ley de Dios.

El Primer Mandamiento envuelve también a las cinco impresiones de la Gran Luz y a los Cinco Auxiliares y al Tesoro entero de la Luz.

"De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven y mi corazón te siente".

El Primer Mandamiento y las cinco impresiones de la Gran Luz y los Cinco Auxiliares y el Tesoro entero de la Luz, aunque estén bajo la Ley de la Balanza, en última síntesis, están contenidos en el Primer Misterio.

Las Cinco Impresiones de la Gran Luz se hallan representadas en el Pentagrama Esotérico.

El Pentagrama Gnóstico es la humana figura con cuatro miembros y una punta única que es la cabeza.

El signo del Pentagrama se llama igualmente signo del Microcosmos y representa lo que los rabinos Kabalistas del Libro de Zohar llaman el Microprosopio.

El Pentagrama, elevando al aire su rayo superior, representa al salvador del mundo.

El Pentagrama, elevando al aire sus dos patas inferiores, representa al macho cabrío del aquelarre.

Una figura humana, con la cabeza abajo, representa, naturalmente, a un demonio, es decir, a la subversión intelectual, al desorden o a la locura.

El Pentagrama, llamado en las Escuelas Gnósticas la Estrella Flamígera, es el signo de la Omnipotencia Mágica.

Las Cinco Impresiones de la Gran Luz y los Cinco Auxiliares están contenidos en la Estrella Flamígera.

Los Cinco Auxiliares son los Cinco Genios: Gabriel, Rafael, Uriel, Michael y Samael.

El Tesoro entero de la Luz está contenido en el Pentagrama, y éste alegoriza al Hombre.

La comprensión del Pentagrama Mágico es la clave de los Dos Espacios.

El signo del Pentagrama debe componerse de los siete metales, o por lo menos, ser trazado con oro puro sobre el mármol blanco.

Los siete metales son los siguientes: plata, mercurio, cobre, oro, hierro, estaño y plomo.

El Pentagrama con el rayo superior hacia arriba, hace huir a las columnas de demonios.

El Pentagrama con los dos rayos inferiores hacia arriba, atrae a los tenebrosos.

El Pentagrama trazado con carbón, con los dos rayos inferiores hacia afuera, en el umbral de la habitación, no permite la entrada del los tenebrosos.

Se consagra el Pentagrama con los cuatro Elementos, recitando los exorcismos del Fuego, de los Aires, del Agua y de la Tierra.

Se sopla cinco veces sobre la figura mágica.

Se asperge cinco veces sobre la Estrella Flamígera con el agua ritual.

Se seca la figura del Pentagrama con el humo de cinco perfumes: incienso, mirra, aloe, azufre y alcanfor.

Después se coloca alternativamente el Pentagrama en el suelo, en el Norte, en el Medio Día, al Oriente y al Occidente.

Se pronunciará el nombre de Aleph y el del Thau sagrado reunidos en el nombre kabalístico de Azoth.

Al soplar cinco veces sobre la Estrella Flamígera, se invocará a los Cinco Auxiliares mágicos.

No olvides jamás que le Vellocino de Oro es el Tesoro de la Luz.

Incuestionablemente, el Vellocino de Oro está contenido también en el Primer Misterio.

Ningún Adepto podría apoderarse del Vellocino de Oro si no comprendiese previamente el Primer Mandamiento y el Primer Misterio.

El Primer Misterio se encuentra contenido en el veinticuatro, que es el Telar donde se teje y desteje el propio destino.

El Telar de Dios, la Gran Obra, sólo funciona con el Sexto Misterio.

El Sexto Misterio es el del Enamorado, el del Amor.

La Electricidad Sexual Trascendente es la fuerza maravillosa que origina todo movimiento en el Telar de Dios.

Quienes jamás transmutan el Esperma Sagrado en Electricidad Sexual Trascendente, dejan en suspenso el Telar de Dios.

Quienes dejan en suspenso el Telar de Dios no trabajan en la Gran Obra.

Adorar a Iod-Heve es necesario.

Sin embargo, el Adorador queda estancado si no trabaja en la Gran Obra.

Cuando no se posee un Vaso Hermético hay que conseguirlo para trabajar en la Gran Obra.

Muchas veces los códigos morales y los prejuicios y los temores constituyen un gran obstáculo para la adquisición del Vaso Hermético.

El Vaso Hermético destruido, dañado, no le sirve al Alquimista para su trabajo en la Gran Obra.

El Vaso Hermético es el Yoni Femenino, tú lo sabes.

En la sabia conexión del Lingam Generador con el Yoni Femenino se encuentra la llave de todo poder.

Quienes derraman el Mercurio no logran generar Electricidad Sexual Trascendente y fracasan en la Gran Obra.

Derramar el Vaso Hermético equivale a paralizar todas las actividades del Misterio Veinticuatro.

Los cobardes, movidos por prejuicios y temores absurdos, nunca consiguen un Vaso Hermético y fracasan lamentablemente.

Quienes por absurdas consideraciones y falsos postulados morales se adhieren a un Vaso Hermético destruido o dañado y no se atreven a tomar uno nuevo, dejan paralizada la Gran Obra y fracasan lamentablemente.

El Tesoro es para los trabajadores valerosos.

Los Dioses deben alimentarse con el néctar de la Inmortalidad si no quieren que su cuerpo físico degenere y muera.

El Néctar de la Inmortalidad está contenido en el Santo Grial. El Santo Grial es el Yoni Femenino Sexual.

Las Regiones del Gran Invisible

Y por otra parte Jesús no había hablado a sus discípulos de la total expansión de todas las regiones del Gran Invisible y de los triples poderes y de los veinticuatro invisibles, y de todas sus regiones y sus aeones y sus órdenes, ni de cómo éstas se extendieron (ésas que no son las emanaciones del Gran Invisible) y de sus no generados y sus autogenerados y sus generados y sus dadores de Luz y sus impares y sus regidores y sus autoridades y sus señores y sus arcángeles y sus ángeles y sus decanos y sus servidores, y todas las casas de sus esferas y todas las 'ordenes de cada una de ellas.

La total expansión de todas las regiones del Gran Invisible, en la Aurora de cualquier Creación Cósmica, resulta extraordinaria.

El Adepto debe conocer todas las regiones suprasensibles de la Naturaleza y del Cosmos y el modo como éstas se expanden en la Aurora de la Creación.

En estas regiones moran los Aeones y sus Ordenes Sagradas que son las emanaciones de lo Divinal Incognoscible e Inmanifestado.

Los Treinta Aeones Pleromáicos surgiendo por emanaciones sucesivas y ordenadas en parejas del Pro-Padre resplandecen.

Los Treinta Aeones surgen en la Aurora de la Creación.

Los Triples Poderes, la Ley del Tres, las Tres Fuerzas Primarias de la Naturaleza y del Cosmos, son indispensables para crear y volver nuevamente a crear.

Las Tres Fuerzas son: Santo Afirmar, Santo Negar, Santo Conciliar; Padre, Hijo, Espíritu Santo; Fuerza Positiva, Fuerza Negativa, Fuerza Neutra.

Cuando estas Tres Fuerzas fluyen en direcciones distintas no pueden realizar ninguna creación.

Para que surja una nueva creación estas Tres Fuerzas Primarias deben reunirse en un punto dado.

Los Triples Poderes y los Veinticuatro Invisibles están presentes en la Aurora de cualquier Creación Cósmica.

Fuerzas Positiva, Negativa y Neutra, trabajo intensivo en la Gran Obra, forman un Todo Unico.

Y los Veinticuatro Ancianos trabajan incesantemente en el Zodíaco dentro del cual palpita nuestro Sistema Solar.

Del Resplandor de la Luz (el Rayo de las Eternas Tinieblas) surgen en el espacio las energías despertadas de nuevo en la Aurora del Gran Día. El Uno del Huevo, el Seis y el Cinco, después el Tres, el Uno, el Cuatro, el Uno, el Cinco, el doble Siete, la Suma Total. Y éstas son las Esencias, las Llamas, los Elementos, los Constructores Divinos, los Números, los que no tienen cuerpo y los que sí los tienen, el Hombre Divino, la Suma Total.

Del Hombre Divino emanan las Formas, las Chispas, los Animales Sagrados y los Mensajeros del los Sagrados Poderes dentro del Santo Cuatro.

Así sucede siempre en el Alba de toda Creación Cósmica.

Del Gran Invisible emanan también los "no generados" a sí mismos, es decir, aquéllos que aún no han llegado al Nacimiento Segundo.

Del Gran Invisible emanan los "auto generados", aquéllos que trabajaron con los Misterios del Sexo y llegaron al Nacimiento Segundo.

Del Gran Invisible emanan los discípulos de los auto generados, generados también.

Del Gran invisible emanan los discípulos de los generados por sí mismos y sus Dadores de Luz y sus Impares y sus Regidores y sus Autoridades y sus Señores y sus Arcángeles y sus Angeles y sus Decanos y sus Liturgos, y todas las casas de sus esferas respectivas, y todas las Ordenes Esotéricas de cada una de ellas.

El Tesoro de la Luz

Y Jesús no había dicho a sus discípulos de la total expansión de las emanaciones del Tesoro, ni de sus órdenes, cómo están extendidas; ni de sus salvadores, de acuerdo con la orden de cada uno de ellos, cómo eran; ni les dijo qué guardia se encuentra a cada puerta del Tesoro de la Luz, ni les dijo de la región del Salvador Gemelo quien es el Hijo del Hijo; ni de las regiones de los Tres Amens, en qué regiones están ellos expandidos, ni a qué región los Cinco Arboles están expandidos; ni de los Siete Amens, qué son las siete voces, qué es su región, y cómo están expandidas.

Tesoro es la Piedra Filosofal, el Rey Resurrecto dentro de cada uno de nosotros.

Del Tesoro surgen Emanaciones, Ordenes Místicas que se extienden, Salvadores, etc.

En la puerta de cada Templo está siempre un Guardia.

El Tesoro de la Luz sólo lo poseen los Maestros Resurrectos.

El Salvador Gemelo es el Hijo del Hombre.

El Salvador Gemelo es Tiphereth, el Hombre Causal dentro del cual viene a manifestarse el Logos, el Cristo.

El Salvador Gemelo es ciertamente el Hijo del Hijo.

Las regiones de los Tres Amens están simbolizadas por el Triángulo de los Tres Supremos, que se encuentra separados del resto del Universo por el abismo que el humanoide intelectual jamás puede cruzar.

El Anciano de los Días es la Primera Actividad de la Manifestación y Movimiento, es un estado de puro devenir.

El Cristo, el Logos, es le Segundo Primordial resplandeciendo en el Cinturón Zodiacal.

Del Logos surge la serpiente que se muerde su cola con la boca, el Tercer Primordial.

Los Tres Amens son las Tres Fuerzas Primordiales de la Naturaleza y del Cosmos.

Las Tres Fuerzas Primordiales son el Santo Afirmar, el Santo Negar y el Santo Conciliar.

Hay Tres Testigos en el Cielo: el Padre, el Logos y el Espíritu Santo; y Tres Testigos en la Tierra: el Soplo, la Sangre y el Agua.

Los Cinco Arboles son los Prodigios, los Hechizos, los Jinas, los Poderes más ocultos, la Ley, el Karma, las Ordenes de los señores de la Ley.

Los Siete Amens son los Siete Weores, los Siete Espíritus ante el Trono del Cordero, los Siete Espíritus Planetarios, las Siete Regiones.

Las Siete Voces son los Siete Espíritus ante el trono del Cordero.

Los Siete Genios son: Gabriel, Rafael, Uriel, Michael, Samael, Zachariel, Orifiel.

El Mundo Luz.

Y Jesús no había dicho a sus discípulos de qué tipo son los cinco auxiliares ni a qué región han sido llevados; ni cómo la Gran Luz se ha expandido a sí misma, ni a que región ha sido llevada; tampoco les había dicho de las cinco impresiones, ni del Primer Mandamiento, a qué región han sido llevadas, sino que había discurrido con ellos en forma general, enseñándoles que existían, pero no les dijo de su expansión y del orden de sus regiones, ni cómo son. Por esta causa no supieron que había también otras regiones dentro de ese misterio.

Y no había dicho a sus discípulos: "Salí de tal y tales regiones hasta entrar en ese misterio y hasta que hube de salir de él", sino que al enseñarles les dijo: "He salido de ese misterio". Por esta causa ellos pensaron de tal misterio que es el fin de los fines, y que es la cabeza del Universo y que es la plenitud total, pues Jesús había dicho a sus discípulos: "Ese misterio envuelve al Universo del que os he hablado desde el día en que me reuní con vosotros hasta este día". Por esta causa los discípulos pensaron entonces que nada había dentro del misterio.

Los Cinco Auxiliares son parte de los Siete Espíritus ante el trono del Cordero, son traídos a la Manifestación y llevados más tarde al Absoluto.

La Luz se expande en la Aurora de toda Creación y luego se recoge ante el seno del Absoluto al finalizar cualquier Creación.

Las Cinco Impresiones están relacionadas con el Primer Mandamiento y son traídas al Cosmos cuando amanece el Día de cualquier Creación.

El Orden de las diversas Regiones Cósmicas se halla perfectamente aclarado en el Arbol de la Vida.

Incuestionablemente, Jesús salió del Primer Misterio.

El Primer Misterio es el fin de todos los fines, la Cabeza del Universo, la Plenitud Total.