Capítulo 14

El entró en los Aeones.

"Y abandoné esa región y ascendí a la de los Aeones de los Regidores y llegué ante sus velos y sus puertas, brillando con gran intensidad y no había medida para la luz que esta en mí. Sucedió entonces, cuando llegué donde los Doce Aeones, que sus velos y sus puertas fueron sacudidas una contra la otra. Sus velos se apartaron a sí mismos espontáneamente y sus puertas se abrieron una contra la otra. Y entré en los Aeones, brillando con gran intensidad, y no había medida para la luz que me rodeaba, cuarenta y nueve veces con más intensidad que la luz con la que brillé en las casas del Destino".

El Cristo-Jesús Intimo, victorioso, puede entrar en los Doce Aeones o Regiones.

El Cristo victorioso tiene poder para pasar las doce puertas y llegar al Aeón Trece.

El Señor tiene poder para penetrar en la esfera de las casas del Destino.

El Señor tiene poder para penetrar en la esfera de los Aeones.

Una, es la esfera de las casas del Destino, otra, la esfera de los Aeones.

Es urgente comprender correctamente el misterio de cada esfera.

Los poderes de los Aeones se asombraron y se postraron y lo glorificaron.

"Y todos los Angeles y Arcángeles de los Aeones y sus Arcontes y sus Dioses y sus señores y sus autoridades y sus tiranos y sus poderes y sus chispas de luz y sus fuentes de luz y sus inigualables y sus invisibles y sus antecesores y sus poderes triples, me vieron brillar con gran intensidad y no había modo de medir la intensidad de la luz que me rodeaba; y ellos fueron poseídos de gran agitación y un gran temor los invadió cuando vieron la gran luz que estaba en mí. Y en su gran agitación y su gran temor se retiraron a la región del Gran Antecesor Invisible y de los Tres Grandes Poderes Triples. Y debido al gran temor y a su gran agitación, el Gran Antecesor con los Tres Poderes Triples, siguieron en movimiento de un lado a otro de su región y no pudieron cerrar todas sus regiones debido al gran temor que los invadía. Y ellos agitaron a todos los Aeones y a todas las esferas y a todos sus órdenes, invadidos de temor y de agitación, debido a la gran luz que estaba conmigo, - la cuál no tenía el mismo poder que tenía cuando yo estaba en la tierra -, cuando la vestidura de luz vino a mí, porque el mundo no podía soportar la luz tal como era en realidad; de haber sido así, el mundo y todo su alrededor hubiera sido destruido al momento, sino que la luz que tenía conmigo en los doce Aeones era de una intensidad de 8.700 miríadas mayor que la luz que tenía cuando estaba en el mundo entre vosotros".

Los Angeles y Arcángeles de los Aeones, los Regidores, Dioses inefables, Dioses y Señores, se inclinan reverentes ante el Jesucristo Intimo.

Sus fuentes de luz y sus Inigualables y sus Invisibles y sus Antecesores y sus Poderes triples, adoran al Señor.

La luz del Logos es formidable, maravillosa, extraordinaria.

Retirarse a la región del Gran Antecesor, significa orar al eterno Padre Cósmico Común, buscar refugio en el Unico.

Se agitan siempre los Aeones y sus esferas y sus órdenes ante el Cristo Cósmico.

El Jesús-Cristo Intimo totalmente encarnado en cualquier Adepto cristificado, resplandece gloriosamente.

Lograr pues la cristificación, es urgente, inaplazable, impostergable...
8,700 miríadas de Luz es una cantidad simbólica.

arcano15

8 más 7 más 0 más 0 es igual a 15.

Incuestionablemente, el Arcano Quince es terrible.

Tiphon Baphometo, Lucifer, es el Arcano Quince.

El Misterio del Baphometo se fundamenta en la transmutación sexual.

Tiphon-Baphometo es la reflexión del Logos Solar dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.

Lucifer-Baphometo da siempre el impulso sexual, si lo refrenamos en el acto sexual, logramos la transmutación.

Lucifer- Baphometo da el gran impulso, mas si clavamos la Lanza de la Voluntad en su costado, le venceremos.

Vencer a la tentación equivale a subir por la espalda de Lucifer.

Lucifer es escalera para subir.

Lucifer es escalera para bajar.

arcano6

1 más 5 es igual a 6, el Enamorado, el Amor.

Seis es la clave del Arcano Quince.

Lucifer nos convertirá en Arcángeles si realizamos en sí mismos el Misterio del Baphometo.

Hay que blanquear el latón.

Quema tus libros y blanquea el latón.

Blanquead al diablo, convertido en Lucifer.

Uno blanquea al diablo cuando transmuta la energía sexual y elimina el ego.

Las gentes tienen a su Lucifer convertido en diablo.

Lucifer resplandeciente, integrado con el Hombre, nos convierte en Arcángeles de la Luz.

En el Adepto Cristificado totalmente, esa Luz es de 8,700 miríadas, tú lo sabes.

Sólo Aquéllos que han trabajado con Lucifer en los Infiernos pueden llegar a poseer tal Luz.

He allí el Misterio del Baphometo y de Abraxas.

La Luz nace de las Tinieblas y el Cosmos brota del Caos.