Capítulo 24

María interroga a Jesús.

Y sucedió entonces, cuando Jesús terminó de decir estas palabras a sus discípulos, que María, la honesta en su discurso y la bendita, fue hacia delante, cayó a los pies de Jesús y dijo: Mi Señor, permíteme hablar delante de ti y no te indigne que frecuentemente te moleste interrogándote.

El Salvador, lleno de compasión, respondió diciendo a María: Habla lo que desees y yo me revelaré a ti abiertamente.

María respondió y dijo a Jesús: Mi Señor, ¿en qué forma se han demorado las almas a sí mismas aquí afuera, y cuáles serán prontamente purificadas?

Las almas se han demorado aquí afuera debido a los elementos inhumanos que constituyen el Ego, el Yo.

Incuestionablemente, la Esencia se encuentra enfrascada entre los múltiples agregados psíquicos inhumanos.

Tales agregados personifican a nuestros defectos psicológicos: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc.

En Egipto, dichos elementos indeseables eran conocidos como los demonios rojos de Seth.

Cada demonio de Seth es un yo por sí mismo, esto es irrefutable, irrebatible.

En tanto la Esencia anímica continúe embotellada entre los demonios rojos de Seth, la Conciencia se procesará en virtud de su propio embotellamiento.

Indubitablemente, la Conciencia, embotellada, duerme profundamente.

Las gentes viven dormidas, inconscientes; así existen, trabajan, sufren; sin embargo, piensan que están despiertas.

Quienes aniquilen a los demonios rojos de Seth, liberarán su Conciencia, la despertarán radicalmente.

Sólo comprendiendo radicalmente nuestros errores a través de la Meditación y de la Auto- reflexión evidente del Ser, se hace posible la aniquilación de los agregados psíquicos.

La mente jamás puede aniquilar ningún defecto psicológico; ella puede esconderlo de sí misma, justificarlo, condenarlo, esconderlo de los demás, rotularlo con distintos nombres, mas nunca alterarlo fundamentalmente.

Si queremos desintegrar atómicamente a los agregados psíquicos que en nuestro cargamos, necesitamos de un poder que sea superior a la mente.

Afortunadamente, tenemos dentro a Devi Kundalini.

Incuestionablemente, ella es Stella Maris, la Virgen del Mar, la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes.

Obviamente, Stella Maris es un poder flamígero de nuestro propio Ser, es nuestro propio Ser pero derivado.

Stella Maris es Isis, Insoberta, María, Rea, Cibeles, Tonantzin, Marah, Diana, etc., etc.

Dios Madre dentro de nosotros, en nosotros, puede reducir a polvareda cósmica cualquier elemento indeseable de nuestra psiquis, a condición de haberlo comprendido previamente.

La Divina Mujer- Serpiente posee poderes terriblemente divinos.

Isis es nuestra Divina Madre Cósmica particular; cada uno tiene su Isis.

La Divina Madre Kundalini-Isis nos asiste y ayuda a condición de una conducta recta.

El poder de Isis es reforzado por el poder eléctrico sexual, en la Fragua encendida de Vulcano.

Esta Fragua está en el Sexo.

La Electricidad Sexual Trascendente intensifica el poder de Isis.

Durante la Cópula química podemos invocar a Isis-Marah entonces seremos auxiliados.

La Divina Madre-Serpiente Isis Adonia, podrá desintegrar cualquier defecto psicológico si le invocamos en la Novena Esfera, es decir, en el Sexo y en pleno Coito Químico.