Capítulo 28

Los poderes adoran la vestimenta de luz.

Jesús continuó de nuevo su discurso y dijo a sus discípulos: Escuchad lo relativo a las cosas que me ocurrieron entre los regidores de los doce aeones y de todos sus regidores y todso sus señores y sus autoridades y de sus ángeles y sus arcángeles. Cuando vieron la vestimenta de luz que yo traía, ellos y sus impares, vieron cada uno de ellos el misterio de sus nombres, que estaba en la vestimenta de luz que me rodeaba. Cayeron todos juntos, adoraron la vestimenta de luz que me cubría y lloraron diciendo: ¿Cómo es que el Señor del Universo ha pasado por entre nosotros, sin nosotros saberlo? Y todos juntos cantaron alabanzas a los interiores de los interiores. Y todos sus triples poderes y sus antepasados y sus no generados y sus autogenerados y sus generados y sus dioses y sus chispas de luz y sus portadores de luz - en una palabra, todos sus grandes - vieron a los tiranos de su región, que su poder disminuía en ellos y se volvieron débiles y cayeron en grande, inmensurable temor. Contemplaron el misterio de sus nombres en mi vestimenta, y se propusieron venir a adorar el misterio de sus nombres que estaban en mi vestimenta, pero no pudieron debido a la gran luz que me rodeaba; pero adoraron un poco lejos de mí, y adoraron la luz de mi vestimenta y lloraron juntos, cantando alabanzas a los interiores de os interiores.

Los Arcontes de los doce Aeones, los Señores y las Autoridades, los Angeles y los Arcángeles, están representados dentro de nosotros por las distintas partes autónomas y auto-conscientes de nuestro propio Ser.

Los poderes de los Regentes de los Aeones y del destino y de la esfera se encuentran dentro de nuestra propia Alma.

Al Cristo Intimo y su vestidura de luz debemos hallarle en el fondo de nuestro propio Ser.

El Misterio del nombre místico que cada uno de nosotros lleva en su propio Ser debemos leerlo en la vestidura del Cristo Intimo.

Nuestro nombre místico tiene su honda significación en el Cristo Intimo.

El Cristo Intimo ha pasado muchas veces por los distintos rincones de nuestro Universo Microcósmico, sin saberlo nosotros.

Las distintas partes independientes de nuestro propio Ser cantan alabanzas al Cristo Intimo.

Los triples poderes del Ser y sus antepasados y sus no generados y sus autogenerados, y sus dioses y sus chispas de luz y sus portadores de luz, cuyos poderes se encuentran dentro de nuestra propia Alma, saben muy bien que los tiranos que llevamos adentro sucumben ante el Señor.

Todos los divinales poderes íntimos adoran al Cristo interior.

Esto se repite en el universo y en el hombre, en el Macro-cosmos y en el Micro-cosmos.

Los Tiranos semejaban muertos.

Sucedió entonces, cuando esto ocurría entre los tiranos que estaban por debajo de estos regidores; todos ellos perdieron poder y cayeron al suelo en sus aeones y se asemejaron a los muertos del mundo, sin aliento en ellos, tal como se convirtieron en el momento en que les quité su poder.

Sucedió luego, cuando dejé esos aeones, cada uno de aquéllos que era de los doce aeones, estuvo sujeto a su orden y todos realizaron sus obras como yo lo había establecido, para que pasaran seis meses vueltos a la izquierda realizando sus obras en sus escuadras y sus triángulos y en aquéllos en sus aspectos, y para que después pasasen otros seis meses vueltos a la derecha, hacia sus triángulos y sus escuadras y aquéllos en sus aspectos. Así viajarán aquéllos que están en el Destino y en la esfera.

Los doce Aeones están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.

Los doce Aeones son atómicos.

Los doce Aeones se hallan relacionados con las doce órdenes zodiacales.

De entre las Doce Ordenes, Leo es la más exaltada.

Recordemos a los "Leones de Fuego", a los "Leones de la Vida", a los "Soplos Igneos informes", triples poderes divinales emanados del activo Okidanok, omnipenetrante y omnisciente.

Estos "Leones de Fuego", son el Kether, Chocmah y Binah, verdaderos Dragones de Sabiduría.

Los Diez Sephiroth o emanaciones, más el Ain Soph Aur y el Ain Soph, son en realidad, Doce Aeones.

Los Doce Aeones son, en realidad, Doce Regiones.

El Aeón Trece es terriblemente divino.

Los Regentes de los Aeones, cada uno de ellos, está sujeto a su Orden, y todos ellos, en el Macro-cosmos y dentro del Micro-cosmos hombre, trabajan de acuerdo con el Logos Solar.

Parte de las obras, hay que realizarla en la luz, y parte, entre la super- obscuridad y el silencio augusto de los Sabios.

No debemos olvidar jamás que el Infierno y el Paraíso existen aquí mismo y no en ningún otro mundo.

El Infierno se halla ubicado dentro de nosotros mismos y dentro de las entrañas de la Tierra.

El Paraíso se halla ubicado dentro del Ser y en las Dimensiones superiores del Mundo.

Sólo trabajando en la Fragua encendida de Vulcano situada en los Infiernos y entre las tinieblas augustas del no Ser, podremos ganar el derecho a entrar en el Paraíso.

El Infierno es la matriz del Cielo.

Todos los trabajos, en luz o tinieblas, deben realizarse entre triángulos, octágonos y escuadras.

Debemos calzarnos con las botas del Dios Mercurio para viajar así, ya que estamos en el Destino y en la Esfera.