Capítulo 32

Y Pistis Sophía lloró hasta el exceso y gritó a la luz de las luces, a la que ella había visto desde el principio, en la que había tenido fe, y expresó su arrepentimiento, diciendo así:

Pistis Sophía grita a la Luz de las luces y clama a gran voz.

Sophía, convertida en intelectualismo, ya no es Sophía, y como consecuencia surgen los malos pensamientos.

El primer arrepentimiento de Sophía.

1. -¡Oh!, Luz de luces, en quien he tenido fe desde el principio; escúchame ahora, Oh! Luz, en mi arrepentimiento! ¡Sálvame, Oh! Luz, pues han entrado en mí malos pensamientos!

2. -Miré, Oh! Luz, hacia las partes inferiores; vi ahí una luz y pensé: Iré a esa región, a fin de poder tomar esa luz. Y fui y me encontré a mí misma en la obscuridad, que está en el caos de abajo, y no pude apresurarme a volver a mi región porque me apresaron dolorosamente todas las emanaciones de Obstinado y el poder rostro de león me quitó mi luz.

3. - Y grité pidiendo ayuda, pero mi voz no salió de las tinieblas. Y miré a la altura para que la luz en la cual yo había tenido fe, me ayudase.

4. - Y cuando miré a la altura vi a todos los regidores de los aeones, y como en sus números miraban hacia abajo y se regocijaban a mi costa, aun cuando yo no les había hecho mal; pero ellos me aborrecían sin causa. Y cuando las emanaciones de Obstinado vieron a los regidores de los aeones regocijarse por mi causa, supieron que los regidores de los aeones no vendrían en mi ayuda; así que esas emanaciones se animaron y me oprimieron dolorosamente, con violencia, y la luz que yo no tomé de ellas, la tomaron de mí.

5. - Ahora y por tanto, Oh! luz de la Verdad, tú sabes que yo hice esto en inocencia, pensando que el poder de luz con rostro de león te pertenecía; y el pecado que he cometido está abierto frente a ti.

6. - No permitas que me falte mi luz, Oh!, Señor, pues yo he tenido fe en tu luz desde el principio; Oh! Señor, Oh!, Señor de los poderes, que yo no sufra más por falta de mi luz!.

7. - Pues por haberme tú inducido y por amor a tu luz he caído dentro de esta opresión, y me veo cubierta de vergüenza.

8. - Y por la ilusión de tu luz me he convertido en una extraña para mi familia, y para las grandes emanaciones de Barbelo.

9. - Esto me ha ocurrido, Oh! Luz, por haber sido celosa de tu morada; y la ira de Obstinado ha caído sobre mí, de él, que no ha escuchado tu mandato para emanar de la emanación de su poder, porque yo estaba en su aeón sin desempeñar su misterio.

10. - Y todos los regidores de los aeones se burlaron de mí.

11. - Y yo estaba en esa región, lamentándome y buscando la luz que había visto en la altura.

12. - Y los guardianes de las puertas de los aeones me buscaron y todos los que permanecían en su misterio se mofaron de mí.

13. - Pero yo miré a la altura hacia ti y tuve fe en ti. Ahora, y por tanto, Oh! luz de luces, me encuentro dolorosamente oprimida en la obscuridad del caos. Si ahora tú deseas salvarme, - grande es tu misericordia -, escúchame entonces en verdad sálvame.

14. - ¡Sácame de la materia de esta obscuridad! ¡Que no me sumerja en ella, que sea yo salvada de las emanaciones del dios Obstinado que me tiene oprimida, y desde sus malas acciones!.

15. - ¡No permitas que me sumerja en estas tinieblas y no permitas que el poder rostro de león devore por completo todo mi poder… y no permitas que este caos amortaje mi poder!.

16. - ¡Escúchame, Oh! Luz, pues tu gracia es preciosa, y mírame, abajo, de acuerdo con la gran misericordia de tu luz!.

17. - No me des vuelta tu rostro, pues estoy sumamente atormentada.

18. - ¡Apresúrate, escúchame y salva mi poder!

19. - Sálvame de los regidores que me aborrecen, pues tú sabes de mi dolorosa opresión y mi tormento, y del tormento de mi poder que ellos me han quitado. Ellos, que me han colocado en todo este mal, están ante ti; trátalos según tu deseo.

20. - Mi poder miró hacia delante desde en medio del caos y desde en medio de la obscuridad y yo esperé por mi par, el que debería venir y luchar por mí, pero que no vino; al que yo busqué para que viniese y me prestase poder, pero no lo encontré.

21. - Y cuando busqué la luz, ellos me dieron tinieblas; y cuando busqué mi poder, ellos me dieron materia…

22. - Ahora y por tanto, Oh! Luz de las luces, que la obscuridad y la materia que las emanaciones de Obstinado me han traído, vayan a ellos en acechanza, y que ellos sean atrapados ahí y castigados, y que sean hechos tropezar y no volver a la región de su Obstinado.

23. - Que permanezcan en la obscuridad y no miren la luz; que miren el caos para siempre y no les sea permitido mirar hacia la altura.

24. - ¡Caiga sobre ellos sus venganzas y que tu juicio permanezca en ellos!

25. - Que no vengan en adelante a su región, a su dios Obstinado, y que sus emanaciones no vengan en adelante hasta sus regiones; pues su dios es impío y obstinado y el cual ha pensado que hizo este mal por sí mismo, sin saber que, de no haber sido yo traída debajo de acuerdo con tu mandato, él no habría tenido autoridad alguna sobre mí.

26. - Pero cuando tú, por mandato, me trajiste abajo, ellos me persiguieron más y sus emanaciones añadieron pena a mi humillación…

27. - Y ellos me quitaron poder de luz y cayeron contra mí oprimiéndome hasta el dolor a fin de llevarse toda laluz que había en mí. Por esto en lo cual ellos me han colocado, que no asciendan al treceavo aeón, la región de la Justicia.

28. - Y que no se les considere en el lote de aquéllos que se purifican a sí mismos y a la luz, y que no se les considere entre aquéllos que prontamente se arrepentirán y prontamente podrán recibir misterios en la luz.

29. - Pues ellos me han quitado la luz y mi poder ha empezado a cesar en mí y he sido destituida de mi luz.

30. - Ahora y por tanto, Oh! Luz, que estás en ti y en mí yo canto alabanzas a tu nombre, Oh! Luz, glorificándote.

31. - Que mi canto de alabanza sea de tu agrado, Oh! Luz, como un misterio excelente que guía a las puertas de la Luz, a las cuales aquéllos que se arrepentirán pronunciarán, y a los que la Luz purificará.

32. - Ahora y por tanto, que todas las materias se regocijen; que te busque a ti toda luz, y que el poder de las estrellas que es en ti, perdure.

33. - Pues la Luz ha oído a las materias y no dejará a nadie sin haberlas purificado.

34. - Que las almas y las materias alaben al Señor de todos los aeones, y que las materias y todo lo que hay en ellas lo alaben.

35. - Pues Dios les salvará el alma de todas las materias y una ciudad será preparada en la Luz y todas las almas que se salven habitarán esa ciudad y la heredarán.

36. - Y el alma de aquéllos que recibirán misterios habitarán esa región y aquéllos que hayan recibido misterios en su nombre, morarán en ella.

El Obstinado y el poder rostro de león absorbiendo el reflejo de Sophía.

Sophía se encuentra a sí misma en la obscuridad.

Sophía, desde las tinieblas, pide ayuda.

Sophía, en las tinieblas sufre lo indecible.

Los Regidores de los Aeones se resienten por Sophía cuando ésta cambia de lugar.

Sophía viaja, ella puede estar en el Aeón Trece o en el Caos, o donde quiera.

Sophía, la Sabiduría, en el fondo es un resultado concreto, una simbiosis de la mezcla de la luz con las tinieblas.

El descenso del Logos a la materia se hace comprensible dialécticamente mediante el Drama Cósmico.

La inmersión del Espíritu en la materia se explica dialécticamente con la vida, pasión, muerte y resurrección del Cristo en nosotros.

Sophía es el resultado del descenso del Logos hasta el Caos.

El poder de luz con rostro de león, esto es, el triple poder inferior: Mente, Deseo y Degeneración sexual, nada tienen que ver con Eso que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, con eso que es la Verdad.

Las grandes emanaciones de Barbelo, la Morada de la Luz, no pueden ser jamás comprendidas por la luz intelectual.

La Luz increada es tan distinta al intelecto como el agua al aceite.

Cuando el Iniciado se deja caer ya no puede disfrutar de las emanaciones de "Barbelo".

Hay, quienes celosos de la Morada de Barbelo, caen en las tinieblas, donde se oye el llanto y el crujir de dientes.

El Obstinado ego jamás obedece y siempre emana de sí mismo lo que jamás debería emanar.

Los Regidores de los aeones se burlan del intelectualismo que a simple vista se confunde con Sophía.

El Iniciado, en las regiones inferiores, se lamenta y busca la Luz que ha visto en las alturas.

Los Guardianes de las puertas de los aeones quieren dar paso al Iniciado, mas al verlo tan vivo, comprenden que aún no está preparado.

En el Caos sexual, en el Azogue en bruto, se encuentra Sophía.

Necesitamos liberar a Sophía de entre las tinieblas del Caos.

Esto es posible transmutando el Esperma Sagrado en Energía creadora.

Existen dos Caos, el del Macro-cosmos y el del Micro-cosmos.

El Caos del Micro-cosmos se encuentra en nuestros órganos sexuales.

En el Caos de la Creación, los elementos y los principios, las tinieblas y la luz, se encuentran confundidos, entremezclados y sin posibilidad de reaccionar unos sobre otros.

Esta es la razón por la que han pintado muchos artistas al Caos bajo la figura del Mundo, que contiene en sí los materiales de nuestro Globo Hermético.

Del Caos sale el Cosmos y de las Tinieblas la Luz.

En modo alguno podría brotar el Cosmos y la Luz en el Macro-cosmos o en el Micro-cosmos sin el auxilio de Pistis Sophía.

Empero, Sophía quiere ascender hasta el Aeón Trece.

En el animal intelectual, la razón subjetiva es una especie de Caos inferior donde reina el desorden.

Obviamente, el desorden caótico de la razón subjetiva atrapa también a Sophía alterándola totalmente.

Empero, no conviene confundir al auténtico Caos venerable del Sexo con esa especie de caos intelectual y emocional del bípedo tricerebrado, equivocadamente llamado Hombre.

Sophía aspira al Aeón Trece, Sophía no quiere estar en las tinieblas.

Sophía espera que la Gracia de la Luz increada venga en su auxilio.

Sophía quiere que la Luz vuelva su rostro hacia ella pues sufre entre el Caos.

Sophía quiere que la Luz salve su luminoso poder.

Los Arcontes protestan por Sophía, la anhelan y a veces se ven sin ella.

Sin embargo, los Regidores saben que Sophía debe iluminar el Caos.

¿Que sería de los Regidores? ¿Qué sería de nosotros si Pistis Sophía no ingresara al Caos?

¿Cómo podríamos realizar la "Gran Obra" sin Pistis Sophía?

El Caos necesita también su Pistis Sophía.

Los Regidores necesitan a Sophía en el Caos para poder realizar la Gran Obra dentro de sí mismos.

Ya hemos dicho, y volvemos a repetir, que los Arcontes son las diversas partes autónomas y auto-conscientes de nuestro propio Ser.

La Esencia, por sí misma, dentro de cada uno de nosotros, jamás podría realizar toda la Gran Obra.

Es necesario que los Regidores, esto es, las diversas partes auto- conscientes e independientes de nuestro propio Ser, trabajen intensivamente en la Gran Obra.

Sólo así, trabajando todas las partes del Ser, podemos llegar a la Auto- realización Intima.

La parte superior del Ser debe ayudar intensivamente al hombre, porque si no le auxilia, éste último fracasa, y si el hombre fracasa, la parte superior o las partes superiores, también fracasan.

El iniciado mira hacia arriba iluminado por Sophía, observa desde el Caos y desde en medio de la obscuridad, y espera con infinito anhelo a su par, a su Walkiria, a su Alma Espíritu, empero, sufre porque ésta aún no llega.

La Walkiria, la bella Helena, el Buddhi, es como un vaso de alabastro fino y transparente a través del cual arde la Llama de Pragna.

Integrarse con la Walkiria, desposarse totalmente con la bella Helena, sólo es posible mediante la Resurrección.

Incuestionablemente, todos los Principios Crísticos se hallan contenidos en el Buddhi.

Cuando el Hombre Causal se integra con Buddhi, deviene Resurrecto.

El Hombre, en su totalidad, deviene iluminado con toda esa integración.

Mas, cuán difícil es lograr tal integración.

En modo alguno sería posible tal integración sin la previa eliminación de los agregados psíquicos que en nuestro interior cargamos.

El Hombre Causal es el verdadero Hombre y la bella Helena, su Esposa real.

Los cuerpos mental, astral, y el vehículo físico con su asiento vital, son tan sólo sus vestiduras.

El Doctor Juan Fausto, médico, encantador y mago, estaba desposado con su Par, es decir, con la bella Helena de Troya.

Alguna vez, Juan Fausto hizo visible y tangible a la bella Helena ante un grupo de jóvenes estudiantes que quedaron asombrados ante tanta belleza.

El Iniciado, embriagado por Sophía, busca la luz y recibe tinieblas, quiere Poder y recibe materia, los Regidores le castigan para su bien.

Empero, los Arcontes también sufren los efectos del Karma.

Los Regidores, trabajando en el Caos, sufren lo indecible, quisieran ascender y lloran.

Obviamente, es necesario trabajar en el Caos para tener el derecho de subir hacia la Luz.

Todo ascenso está precedido por una bajada, a toda exaltación le antecede una terrible y espantosa humillación.

El dios Obstinado, el hombre terrenal con el ego animal adentro, es siempre impío y perverso.

Sophía no desea que el dios Obstinado reciba la visita de los Regidores.

Sophía no desea que las radiaciones del ego afecten a los Arcontes.

Bien sabe Sophía de lo que es capaz el ego, el Obstinado, el cual se siente Señor de todo.

El ego se siente con autoridad sobre Pistis Sophía.

El Obstinado ego piensa que todo lo que le sucede a Pistis Sophía es por su poder, por su autoridad.

El Obstinado es el triple poder inferior dominado por el ego.

El ego es, en sí mismo, algo plural, suma de múltiples agregados psíquicos inhumanos, viva personificación de los defectos psicológicos que en nuestro interior cargamos.

Pistis Sophía baja hasta el Caos por orden del Padre de todas las luces y por orden del Obstinado.

Pistis Sophía, adulterada y absorbida por los bribones del intelecto, convertida en intelectualismo, es la calamidad de esta época del Kali- Yuga.

Ahora abundan las personalidades Kalkianas de esta Edad de Hierro.

Sin embargo, los perversos creen que tienen en sus cerebros degenerados toda la sapiencia de Pistis Sophía.

Son esos perversos del intelectualismo, precisamente aquellos que se oponen al ascenso de Pistis Sophía.

No quieren los bribones del intelecto nada con la Espiritualidad real.

No quieren los bribones de la mente el ascenso de Pistis Sophía al Aeón Trece.

En modo alguno debemos olvidar que el Aeón Trece es la región de la Justicia Cósmica.

Obviamente, el mero funcionalismo intelectivo no puede purificar a nadie. Se necesita, ante todo, pasar por grandes crisis emocionales.

Si el agua no hierve a cien grados, no se desintegra lo que se debe desintegrar y no cristaliza lo que debe cristalizar.

La desintegración de cualquier agregado psíquico sólo es posible a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios.

Los Misterios de la Luz sólo son posibles para Aquellos que han desintegrado dentro de sí mismos los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos.

Sophía, destituida de su luz, es el intelectualismo del obstinado ego, el anticristo.

Sophía canta alabanzas al Verbo de la Luz.

La Luz purifica a quienes de verdad se arrepienten de sus errores.

Cada vez que se desintegra dentro de nosotros un elemento psíquico indeseable, cristaliza en nuestra personalidad un poder luminoso.

Así es como va cristalizando en nosotros el Alma luminosa.

Que el Poder de las Estrellas perdure en cada Iniciado, es nuestro mayor anhelo.

Los Seres luminosos y el Ser luminoso, dentro de nosotros, quiere purificarnos.

Sólo es posible la purificación desintegrando los elementos psíquicos indeseables de nuestra psiquis.

Jamás sería posible la desintegración de los elementos indeseables de la psiquis, sin el auxilio directo de Stella Maris.

Stella Maris es la Virgen del Mar, la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes.

Stella Maris es una variante de nuestro propio Ser.

Stella Maris es nuestro propio Ser, pero derivado.

La Luz quiere purificar a todos los seres y personas.

La Luz escucha la oración de todos los seres y personas.

Que las gentes y las almas alaben al Señor de todos los Aeones, al Eterno Padre Cósmico Común, es nuestro anhelo.

Dios libertará al Alma de toda materia y la ciudad de Heliópolis abrirá sus puertas para que por ellas entren los Perfectos.

Ellos habitarán en esa Ciudad y la heredarán.

Esa es la nueva Jerusalem del Apocalipsis de San Juan.

Los Iniciados vivirán en la ciudad de Heliópolis, en las regiones luminosas de la Gran Luz.

Sin embargo, no está demás advertir que sólo podrán vivir en la ciudad de Heliópolis aquéllos que hayan hecho la Gran Obra.