Capítulo 36

Pedro se queja de María.

Y cuando Jesús terminó de decir estas palabras a sus discípulos, les dijo: ¿Comprendéis la forma en que discurro con vosotros?.

Pedro se adelantó y dijo a Jesús: Mi Señor, no soportaremos a esta mujer, pues nos quita la oportunidad y no nos ha dejado hablar a ninguno de nosotros, ya que discurre muchas veces.

Y Jesús, respondiendo, dijo a sus discípulos: Dejad que aquél en quien habrá de agitar el poder de su espíritu se adelante y hable, para que comprenda lo que dijo; mas ahora, Pedro, veo que tu poder en ti ha comprendido la solución del misterio del arrepentimiento que Pistis Sophía pronunciara. Por tanto, Pedro, expresa ahora la idea de su arrepentimiento, en medio de tus hermanos.

Pedro, el Hierofante de los misterios sexuales, habla con gran sabiduría, y debemos saber escucharlo.

Ya dijimos que las Doce Potestades están dentro de nosotros mismos.

Ya afirmamos, en forma enfática, que las Doce Potestades son doce partes de nuestro propio Ser.

Ya explicamos que las doce partes autónomas y auto-conscientes de nuestro propio ser son los Doce Apóstoles del Drama Cósmico dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.

Debemos, pues, comprender que Pedro en nosotros todos es esa parte auto- consciente de nuestro Ser interior profundo relacionada con los misterios del sexo.

Pedro, muriendo crucificado con la cruz invertida y la cabeza hacia abajo, nos está indicando la necesidad de bajar a la Novena Esfera, el sexo, para trabajar con el Fuego y el Agua; toda iniciación Blanca comienza por allí.

Pedro da a entender que la Mujer-Serpiente discurre muchas veces.

Sin embargo, Pedro y la Mujer-Serpiente, dentro de nosotros, se encuentran íntimamente relacionados.

La Mujer-Serpiente, Stella Maris, debe interrogar a su hijo el Cristo muchas veces, durante la Gran Obra, para ayudarnos.

La Mujer-Serpiente es la esposa del Espíritu Santo y la Hija de su Hijo.

La Mujer-Serpiente es Marah, María, Isis, nuestra Divina Madre Kundalini.

Bien sabe el Cristo íntimo que el Pedro interior de cada uno de nos comprende en forma íntegra la solución del Arrepentimiento que Pistis Sophía pronunciara.

Pedro, Patar, con sus letras radicales, sabe muy bien que la clave del arrepentimiento está en el Sexo.

Las tres letras radicales de Pedro Patar son las siguientes: "P-T-R".

Sólo el poder del Espíritu puede comprender las palabras del Cristo íntimo.

Es necesario recibir el "Donum-Dei" para comprender toda la ciencia de la Gran Obra.

El Arrepentimiento verdadero tiene su fundamento en los misterios sexuales.

Es Pedro quien debe expresar la idea del Arrepentimiento en medio de sus Hermanos.

Hermanos de Pedro son las otras partes autónomas y auto-conscientes de nuestro propio Ser individual.

Pedro interpreta el segundo arrepentimiento en el Salmo LXX

Y Pedro respondió diciendo a Jesús: Oh! Señor, escucha, pues podría decir la idea de su arrepentimiento, del cual tiempo antes tu poder profetizó a través del Profeta David, quien expresó este arrepentimiento en el Salmo Septuagésimo:

1. - Oh! Dios, mi Dios, he confiado en ti; no permitas que sea puesto en desgracia para siempre.

2. - Sálvame en tu virtud y líbrame; inclina tu oído hacia mí y sálvame.

3. - Sé para mí un Dios fuerte y un firme lugar en el cual refugiarme, pues tú eres mi fuerza y mi refugio.

4. - Mi Dios, sálvame de la mano del pecador y de la mano del transgresor y del impío (uno).

5. - Pues tú eres mi resistencia, Oh! Señor, tú eres mi esperanza desde mi juventud.

6. - yo mismo me he confiado a ti desde el vientre de mi madre; tú me has sacado del vientre de mi madre. Mi recuerdo eres siempre tú.

7. - He llegado ha ser un loco para muchos, tú eres mi ayuda y mi fuerza, tú eres mi redentor, Oh! Señor.

8. - Mi boca está llena de alabanzas; que yo pueda alabar la gloria de tu esplendor durante todo el día.

9. - No me arrojes de ti en los días de mi vejez; si mi alma desmaya, no me abandones.

10. - Pues mis enemigos han hablado con maldad contra mí y aquéllos que esperan por mi alma, se han aconsejado contra mi alma.

11. - Diciéndose entre ellos: Dios lo ha abandonado; persigámoslo y apoderémonos de él, pues no hay quien le salve.

12. - Dios, apresúrate a ayudarme.

13. - Que aquéllos que calumnian a mi alma, sufran vergüenza y sean destruidos. Que la vergüenza y la desgracia envuelvan, a quienes buscan mi mal.

Esta es, pues, la solución del segundo arrepentimiento que Pistis Sophía expresara.

El Dios Interior de cada uno de nos es lo que cuenta.

Sólo nuestro Dios Interior puede salvarnos de toda desgracia.

El Señor Interior, la parte superior del Ser, nos escucha y ayuda.

Que la severidad de nuestro Dios nos salve.

Que la misericordia de nuestro Dios nos proteja.

El Señor nos salvará de la mano del transgresor y de la mano del pecador y del impío.

El transgresor, el pecador y el impío, están dentro de nosotros mismos.

En verdad, transgresores, pecadores e impíos, son los agregados psíquicos que en nuestro interior cargamos.

El Dios Intimo es nuestra resistencia y nuestra esperanza, nuestra fortaleza y realidad.

Aquél que ha encarnado al Cristo Intimo sabe muy bien que ha salido del vientre de su Divina Madre Kundalini.

Por voluntad del Viejo de los Siglos salimos del vientre de la Madre.

Jamás debemos olvidar a nuestro Padre que está en secreto, cada uno de nos tiene su Padre.

Las cosas del espíritu son locuras para el animal intelectual equivocadamente llamado hombre.

Debemos alabar al Padre que está en secreto.

Muchas veces el alma desmaya, mas si el Padre nos fortifica, saldremos victoriosos.

Cuando el hijo se cae, cuando se pervierte, el Padre se aleja.

Cuando el Padre se aleja, el hijo cae en desgracia.

Si el Padre no se ausentara el hijo no caería en desgracia.

Nunca cae en la miseria aquél que es asistido por su Padre.

Miserable es el hijo malvado que tiene a su Padre ausente.

A ese, más le valiera no haber nacido, o colgarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al fondo del mar.

El Viejo de los Siglos puede darnos todo, si así lo quiere, o alejarse de nosotros.

¡Ay! de aquél que queda alejado del Anciano de los Días.

Los enemigos de la noche, los demonios rojos de Seth, viva personificación de nuestros defectos psicológicos, hablan maldad contra el Ser.

Los demonios rojos de Seth, los agregados psíquicos, esperan por tu Alma querido lector. En verdad, dentro de cada uno de ellos existe cierto porcentaje de Esencia anímica.

Los demonios rojos de Seth se aconsejan contra tu Alma.

¡Ay! de aquél que pierda su Alma.

Los tenebrosos que dentro de nosotros moran, exclaman: ¡Dios lo ha abandonado! Persigámosle y apoderémonos de él pues no hay quien lo salve.

Nuestro Dios interior puede auxiliarnos.

Que la vergüenza, la desgracia y la destrucción, sean para los demonios rojos de Seth.