Capítulo 38

Y sucedió entonces, cuando Jesús terminó de decir estas palabras, que habló así a sus discípulos: "Este es el tercer arrepentimiento de Pistis Sophía". Y les dijo: "Permitid que aquél en quien el espíritu sensitivo ha surgido, se adelante y hable sobre la idea del arrepentimiento que Pistis Sophía expresara".

Es sublime el Tercer Arrepentimiento de Pistis Sophía.

Cuando el espíritu sensitivo surge en nosotros, podemos hablar del Tercer Arrepentimiento de Pistis Sophía.

Martha pidió y recibió permiso de hablar.

Y sucedió entonces, cuando Jesús terminase de hablar, que Martha se adelantó y cayó a sus pies, los besó, lloró en alta voz y gimió sus lamentaciones y su humildad, diciendo: "Mi Señor, ten piedad, ten compasión de mí, y permíteme decir de la solución del arrepentimiento que Pistis Sophía expresara".

Y Jesús dio la mano a Martha y dijo: "Bendito todo aquél que se humilla porque de él ellos tendrán misericordia. Ahora, y por tanto, Martha, eres bendita, mas proclama ya la solución de la idea del arrepentimiento de Pistis Sophía".

Martha, dentro de nosotros, es esa parte de nuestro Ser que representa a la virtud de la Humildad.

Tres clases de relaciones son indispensables. La primera es la relación con nuestro propio cuerpo. La segunda, la relación con el medio ambiente. La tercera, la relación consigo mismo.

Si no nos sabemos relacionar con nuestro cuerpo sabiamente, enfermaremos.

Si no sabemos relacionarnos con el medio ambiente que nos rodea, nos crearemos muchos conflictos.

Si no sabemos relacionarnos con las distintas partes del Ser correctamente, se hace algo más que imposible la verdadera iluminación.

El orgulloso, el engreído, el vanidoso, jamás podrá relacionarse sabiamente con la parte superior del Ser.

Sólo Martha, la Humildad, puede proclamar la solución del Arrepentimiento de Sophía.

Martha interpreta el tercer arrepentimiento con el Salmo LXXIX

Y Martha respondió a Jesús diciendo en medio de los discípulos: "Por cuanto al arrepentimiento que Pistis Sophía expresara, Oh! mi Señor Jesús, de él tu poder luz profetizó en David hace tiempo en el Salmo Sexagésimo noveno, diciendo:

1. - Oh! Señor Dios, apresura tu ayuda.

2. - Permite que sean puestos en vergüenza y confundidos aquéllos que persiguen mi alma.

3. - Que se vuelvan enseguida y sean puestos en vergüenza quienes de mí ríen.

4. - Que todos aquéllos que te buscan se alegren y regocijen por ti, y que aquéllos que aman tu salvación digan siempre: "Ensalzado sea Dios".

5. - Pero yo soy miserable, yo soy pobre; Oh! Señor, ayúdame, Tú eres mi ayuda y mi defensa; Oh! Señor, no tardes.

Esta es la solución del tercer arrepentimiento que expresara Pistis Sophía cantando alabanzas a la Altura".

Necesitamos ser ayudados por la parte superior del Ser.

Si El no nos ayudara fracasaríamos, y si nosotros fracasamos, El también fracasa.

Aquéllos que persiguen al Alma deben ser puestos en vergüenza.

Son, precisamente, los perseguidores del Alma, el conjunto de elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos.

Los demonios rojos de Seth deben ser puestos en vergüenza, confundidos y destruidos.

Sólo las diversas partes del Ser buscan al Cristo Intimo.

En realidad que somos pobres y miserables, empero, el Señor interior puede salvarnos.

El trabajará desde el fondo de nuestra Alma, viviendo en realidad todo el Drama Cósmico.