Capítulo 51

Cuando Jesús terminó de hablar dijo a sus discípulos: "Quien sea sabio entre ustedes, que proclame su solución".

Santiago se adelantó, besó el pecho de Jesús y dijo: "Mi Señor, tu espíritu me ha dado sabiduría y estoy listo para proclamar la solución. Al respecto tu poder profetizó antes, a través de David, en su Salmo Treinta y Cuatro, lo siguiente, relativo al noveno arrepentimiento de Pistis Sophía".

Santiago es el bendito Patrón de la Gran Obra.

Quien estudie la Epístola Universal de Santiago, entenderá los principios de la Gran Obra.

El Padre de todas las luces, a través de nuestro propio Santiago Interior, nos enseña los misterios de la Gran Obra.

Es pues, Santiago, una de las partes autónomas y auto- conscientes de nuestro propio Ser.

"Santiago-Mercurio", se encuentra íntimamente relacionado con la ciencia transmutatoria del Jesod-Mercurio.

El libro fundamental de la Gran Obra, que Santiago lleva en sus manos, es el Apocalipsis.

Incuestionablemente, el Apocalipsis es el libro de la Sabiduría que sólo es comprensible para los Alquimistas.

Solo los trabajadores de la Gran Obra pueden comprender el Apocalipsis.

En la Química superior, esto es, en la Alquimia, se encuentra la ciencia secreta del Apocalipsis.

Las leyes de la Química superior o Alkimia, los principios, el orden del Magisterio del Fuego, se hallan depositados en el Apocalipsis.

Santiago, dentro de cada uno de nosotros es, repito, el bendito Patrón de la Gran Obra.

Santiago es otra parte autónoma e independiente de nuestro propio Ser individual.

Cada uno de nosotros tiene su propio Santiago.

Que se entienda bien, que todos los poderes que crearon al Universo se encuentran en nuestro Ser.

El Cristo lucha contra los enemigos del Alma.

Los enemigos del Alma son los demonios rojos de Seth.

¡Que el Señor juzgue a los demonios rojos de Seth!.

El Señor Intimo pelea contra los demonios rojos de Seth!

La espada flamígera jamás podrá ser atrapada por los tenebrosos.

El Cristo Intimo es nuestra salvación.

Los demonios rojos de Seth, viva personificación de nuestros defectos psicológicos, persiguen al Alma.

¡Sean los demonios rojos de Seth expuestos al oprobio y a la humillación!.

Santiago interpreta el noveno arrepentimiento, según el Salmo XXXIV.

1. - Juzga, Señor a quienes me hacen injusticia, y lucha contra quienes luchan contra mí.

2. - Empuña arma y escudo y yérguete para ayudarme.

3. - Saca una espada y ocúltala de mis opresores. Di a mi alma: Yo soy tu salvación.

4. - Que aquéllos que persiguen a mi alma sean humillados y expuestos al oprobio; que caigan de espaldas y sean puestos en vergüenza quienes imaginen mal contra mí.

5. - Que sean como briznas al viento, y que el ángel del Señor los persiga.

6. - Que su camino sea oscuro y peligroso, y que el ángel del Señor los aflija.

7. - Pues sin causa alguna han escondido una trampa para mí, para despojarme y pues se burlan de mí sin razón.

8. - Que una trampa caiga sobre ellos, y que no lo sepan, y que la trampa que han escondido para mí los atrape y caigan en ella.

9. - Mas mi alma se alegrará en el Señor y se regocijará en su salvación.

10. - Todos mis huesos dirán: Oh! Señor, ¿quién hay que se te asemeje? Tú me libras al miserable de quien le aventaja en fuerza y salvas al infeliz, al pobre (uno) de las manos de quienes lo despojan.

11. - Testigos injustos llegaron y me preguntaron lo que yo ignoraba.

12. - Me pagaron mal por bien y dejaron mi alma en la orfandad.

13. - Cuando me molestaban, vestí de sayal y me mortifiqué con ayunos, y mi oración volvió a mi pecho.

14. - Te serví a ti y a mi prójimo, y a mi hermano; y me humillé a mí mismo como aquél que anda en pesares y se encuentra triste.

15. - Ellos se regocijaron en mi desventura y ahora son puestos en vergüenza. Como plaga se unieron contra mí, y yo no lo sabía; pero fueron separados y puestos en problemas.

16. - Me atribularon y se mofaron de mí con mofas, y clavaron sus dientes en mí.

17. - Oh! Señor, ¿cuándo mirarás hacia mí? Restaura los daños que han hecho a mi alma y líbrame de las manos de sus leones.

18. - Te confesaré, Oh! Señor, en la gran asamblea, y te cantaré alabanzas en medio de innumerables personas.

19. - Que no me traten injustamente, como a un enemigo, ni se burlen de mí y hagan guiños con sus ojos aquéllos que me odian sin causa.

20. - Pues ellos ciertamente, discurren conmigo con palabras de paz, aun cuando taimadamente traman en mi contra.

21. - Abrieron ampliamente sus fauces contra mí y dijeron: "Ciertamente, nuestros ojos se han saciado de mirarlo".

22. - Tú lo has visto, Oh! Señor, no guardes silencio, Oh! Señor, no te retires de mí.

23. - Levántate, Oh! Señor, y apresura mi reivindicación, da prisa a mi venganza, mi Dios y Señor.

24. - Júzgame, oh! Señor, según tu justicia; que no se regocijen en mí, mi Dios.

25. - Y que no digan: "Bien hecho, almas nuestras". Que no digan: "Lo hemos consumido".

26. - Que sean puestos en vergüenza y en oprobio aquéllos que se regocijan de mi desventura. Que sean cubiertos de vergüenza y desgracia quienes hablan contra mí.

27. - Que aquéllos que desean mi justificación, se alegren y se regocijen, y que quienes desean la paz de su siervo digan: "Que el Señor sea alabado y ensalzado".

28. - Mi lengua clamará en tu justificación y tu honor, durante todo el día".

Aquellos tenebrosos que imaginen mal contra Pistis Sophía sean malditos, condenados y muertos.

El Angel del Señor persigue a los engendros de Infierno.

Que el Angel del Señor aflija a los agregados psíquicos.

El Angel del Señor es otra parte de nuestro propio Ser en la sala de la Verdad-Justicia.

Los tenebrosos ponen trampas para Pistis Sophía y se burlan del Iniciado.

Que la trampa que han puesto a Pistis Sophía los engendros del Infierno, sirva para ellos.

El Alma se alegra en el Cristo Intimo y se regocija en su salvación.

Nadie es más perfecto que el Señor Intimo, pues salva al miserable y auxilia al infeliz y al pobre de las manos de quienes les despojan.

Testigos injustos se pronuncian contra el Iniciado.

Los perversos pagan mal por bien y dejan al Alma en la orfandad.

Cuando los demonios rojos de Seth atacan al Iniciado, éste hace ayuno y penitencia y ora profundamente.

El iniciado sirve al Cristo Intimo y al prójimo con amor infinito.

Los tenebrosos se regocijan de la desventura del Pistis Sophía, mas son puestos en vergüenza.

Obviamente, los agregados psíquicos están cada uno lleno de problemas.

Incuestionablemente, el ego es el ego y está siempre lleno de problemas.

Toda persona con ego está llena de problemas.

Quien no tenga ego nunca tendrá problemas.

Los demonios rojos de Seth clavan sus dientes en Pistis Sophía.

Solo el Cristo Intimo puede sanar nuestro dolorido corazón y salvarnos de los Leones de la Ley.

Sólo los pecados contra el Espíritu Santo resultan imperdonables y sin negocio alguno.

Dichosos quienes confesaren al Señor y canten alabanzas en medio de innumerables personas.

A Pistis Sophía se le trata injustamente y se le odia sin motivo alguno.

Todos los iniciados son odiados por los profanos y profanadores.

Son muchos los fariseos que discurren con los Adeptos mediante palabras de paz, más secretamente traman contra éstos últimos.

Los Adeptos suelen ser perseguidos por sus mismos discípulos.

Los Adeptos son alabados y venerados por aquéllos que más tarde se convierten en sus acusadores y perseguidores.

Terrible es el destino de los Adeptos; hoy alabados, mañana perseguidos por sus mismos discípulos y pasado mañana amados nuevamente, etc.

Ciertamente, los traidores exclaman: Nuestros ojos se han saciado de mirarlo, le conocemos, es un perverso, etc.

Así es como sufren los Adeptos.

El iniciado suplica al Cristo Intimo y le pide su auxilio.

El Señor ha de levantarse de entre su Santo Sepulcro para liberar a Pistis Sophía.

Sólo el Cristo Resurrecto en el Espíritu y en el Alma del Iniciado puede reivindicar a éste último.

Indubitablemente, el Señor Interior debe nacer en el corazón del Adepto.

Incuestionablemente, el Cristo Intimo debe crecer dentro del Iniciado.

Evidentemente, el Señor crece en el Alma, predica a las multitudes y enseña con su ejemplo.

Posteriormente, el Bendito vive en el Alma y en el espíritu del Hombre todo el Drama Cósmico tal como esta escrito en los Cuatro Evangelios.

Los agregados psíquicos, viva personificación de nuestros defectos psicológicos, llevan al Cristo Intimo hasta el Calvario.

El Señor es crucificado, muerto y resucitado dentro del Iniciado.

El Señor Resurrecto libera a Pistis Sophía.

Sólo el Cristo Intimo puede juzgar y liberar a Pistis Sophía.

Los tenebrosos quieren jactarse de su triunfo y consumir toda la luz de Pistis Sophía.

Quienes se pronuncian contra Pistis Sophía serán puestos en vergüenza y en oprobio.

Quienes deseen la justificación del Iniciado serán felices. Quienes deseen la paz de su siervo dirán: "Que el Señor sea alabado y ensalzado."

La lengua del Iniciado se exaltará en la justificación y el honor del Cristo Intimo.