Capítulo 52

Jesús alaba a Santiago y le promete el primer lugar entre los discípulos.

Cuando Santiago concluyó, Jesús le dijo: "Bien hablado, muy bien Santiago. Esta es la solución al noveno arrepentimiento de Pistis Sophía. Amén, Amén, te digo. Tú serás el primero en el Reino de los Cielos, antes que todos los invisibles y todos los dioses y regidores que están en el décimo tercer aeón y en el décimo segundo aeón; y no sólo tú, sino también aquéllos que realicen mis misterios".

El Reino de los Cielos no es un lugar como suponen los ignorantes ilustrados.

El Reino de los Cielos es el círculo consciente de la humanidad solar que opera sobre los centros superiores del Ser.

El Reino de los Cielos está formado por todos y cada uno de los miembros de la humanidad divina.

Todos los Invisibles y todos los Dioses dentro de nosotros y todos los Regidores del Treceavo Aeón y del Doceavo Aeón, se inclinan reverentes ante Santiago.

En realidad, todos esos Invisibles y todos esos Dioses y Regidores del Doceavo y del Treceavo Aeón, son las múltiples partes soberanas y auto-conscientes de nuestro propio Ser individual.

Todos aquellos que realicen los Misterios Crísticos, un día regresarán al Aeón Trece.

El Aeón Trece es Ain, Sat, la Seidad.

Más allá del Aeón Trece está el Eterno Padre Cósmico Común y el Adhi-Buddha, el Buddha de nuestro Budha indivudual.

Adhi-Buddha es el Padre de nuestro Padre, mas nunca viene a la Manifestación porque es lo Divinal Incognoscible.

Sólo al final del Mahämanvatara, después de habernos integrado con nuestro Padre que está en secreto, nos integramos también con el Adhi-Buddha.

Esta integración con el Adhi-Buddha se realiza en el Mahäpralaya, en la Noche Cósmica y entre el seno del Espacio Abstracto Absoluto.

María interpreta las palabras de Jesús.

Y cuando hubo concluido, dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis de qué manera discurro con vosotros?".

María se adelantó de nuevo y dijo: "Sí, Señor, esto es lo que tú nos has dicho: "Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos". Así pues los primeros fueron creados antes que nosotros, son los invisibles, pues ciertamente ellos surgieron antes que la humanidad; ellos y los dioses, y los regidores; y los hombres que recibirán los Misterios serán los primeros en el reino de los cielos".

"Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos". Así dice Marah, María, la Mujer-Serpiente, la Divina Madre Kundalini.

Obviamente, los Invisibles que fueron antes que la humanidad, ellos y los Dioses y los Regidores y los Hombres que recibirán los Misterios, serán los primeros en el Reino de los Cielos.

Los Dioses y los Regidores y los Invisibles, dentro de cada uno de nosotros, son los factores básicos del Reino de los Cielos.

El arrepentimiento de Pistis Sophía es aceptado.
Jesús es enviado a ayudarla.

Jesús respondió: "Bien dicho, María".

De nuevo dijo Jesús a sus discípulos: "Sucedió entonces, cuando Pistis Sophía proclamaba su noveno arrepentimiento, que el poder rostro de león la oprimió de nuevo, deseando arrebatarle sus poderes. Ella gritó a la Luz, diciendo:

"Oh! Luz, en quien he tenido fe desde el principio y por cuya causa he soportado grandes penas, ayúdame".

Y en esa hora su arrepentimiento le fue aceptado. El Primer Misterio la escuchó y fui enviado por su mandato. Fui a ayudarla y la conduje fuera del caos, porque ella se había arrepentido y también porque había tenido fe en la Luz y había soportado estas grandes penas y estos grandes peligros.

Ella había sido engañada por Obstinado, con su apariencia de dios, y por nadie más a excepción de un poder Luz, debido a la semejanza de éste con la Luz en la que había tenido fe. Por esta razón fui enviado por mandato del Primer Misterio, a ayudarla secretamente. Sin embargo yo no fui a la región de los aeones, sino que crucé entre ellos sin que un solo poder lo supiera, ni los del interior del interior, ni los del exterior del exterior, excepto el Primer Misterio.

Y ocurrió entonces, cuando fui al caos a ayudarla, que ella me vio; comprendiéndolo, brilló en exceso y me llené de compasión por ella; pues yo no era obstinado como el poder rostro de león que le arrebatara la luz poder a Sophía y la oprimiera a fin de arrebatarle toda su luz. Así pues, Sophía me vio, me vio brillar diez mil veces más que el poder rostro de león, y que yo estaba lleno de compasión por ella. Supo que yo venía de la Altura de las alturas, en cuya luz ella había tenido fe desde el principio. Pistis Sophía entonces se llenó de valor y profirió el décimo arrepentimiento diciendo:

El poder rostro de león oprime a Pistis Sophía queriendo arrebatarle sus poderes.

Es claro que el Iniciado debe muchas cuentas y el poder de la Justicia lo amenaza.

Sin embargo, el Cristo Intimo puede perdonar a Pistis Sophía.

La Luz de la luz, la Verdad de la verdad, lo Oculto de lo oculto, auxilia al Iniciado lleno de Pistis Sophía.

Pistis Sophía es perdonada en el noveno arrepentimiento.

Se deben recibir y posteriormente calificar las ocho iniciaciones.

Pasadas las ocho grandes calificaciones correspondientes a las ocho iniciaciones, viene la Hora Nueve.

En la Hora Nueve se conoce el número secreto, entonces el iniciado ingresa al grupo de Arcángeles al cual pertenece.

Ahora nos explicamos por qué en la Hora Nueve Pistis Sophía es perdonada.

El Ejercito de la Voz está organizado en grupos y cada grupo tiene su número secreto de acuerdo con su propia forma de trabajo.

El Primer Misterio escucha a Pistis Sophía y bajo su mandato es conducida fuera del Caos.

El Primer Misterio es el Padre, el Anciano de los Días; cada uno de nos tiene su Padre.

El Iniciado es engañado por el ego, por el Obstinado, y a eso se debe su caída.

La Luz-Poder, que es semejante a la Luz primigenia, guía al devoto; sin embargo lo importante es la Luz de la Luz.

El Cristo, obediente al Padre, viene siempre secretamente a ayudar al Iniciado.

El Cristo Intimo nos ayuda interiormente.

El Cristo Intimo se encarna en el Iniciado y le auxilia en al Gran Obra.

El Cristo pasa entre los Aeones para venir a la encarnación.

El Cristo encarnado trabaja terriblemente desintegrando a los engendros del Infierno.

El Cristo Intimo, ante el Iniciado, brilla diez mil veces más que los Leones de la Ley.

El Señor Interior está por encima de los Leones de la Ley.

El Cristo Intimo desciende para ayudar internamente a Pistis Sophía.

La Luz de las Luces, la Inteligencia de la inteligencia escucha siempre al sincero arrepentido.

Las astutas trampas y los labios injustos y sin Ley, se conjuran siempre contra el Iniciado de las rocallosas senda que conduce a la liberación final.

La Luz que el Iniciado tiene debe ser llevada al Padre de todas las luces.

Décimo arrepentimiento de Pistis Sophía.

1. - He clamado a ti, Oh! Luz de las luces, en mi opresión, y tú me has escuchado.

2. - Oh! Luz, salva mi poder de los labios injustos y sin ley. Y de las astutas trampas.

3. - La luz que fuera arrebatada con sutil lazo, será llevada a ti.

4. - Pues las trampas de Obstinado y los lazos de los inmisericordiosos (uno) están por doquier.

5. - Ay de mí, de quien su morada estaba lejos y vivía en el caos.

6. - Mi poder estaba en regiones que no son las mías.

7. - Y yo imploré a aquellos impíos (unos); y cuando les imploré, lucharon contra mí, sin causa alguna".

Es obvio que el obstinado ego y los lazos del inmisericordioso están por doquier.

El obstinado ego animal que en nosotros mora y los lazos de los inmisericordes acechan al Iniciado.

La morada de Pistis Sophía está en el Aeón Trece, mas caída, vive en el Caos inferior.

Las regiones de Pistis Sophía están en el Aeón Trece y nunca en los abismos de perdición.

Los tenebrosos no sienten piedad por los Iniciados antes bien, los atacan.