• Inicio
  • La Pistis Sophia Develada 2do Libro
  • Capítulo 77

Capítulo 77

"Y sucedió entonces, cuando llegó ese momento, y yo estaba en el mundo de los hombres, sentado contigo en esta región, que es el Monte de los Olivos, que Adamas vio hacia abajo del duodécimo aeón y vio las regiones del caos y vio su fuerza diabólica que está en el caos, que no tenía ninguna luz, porque yo había tomado su luz de allí; y él lo vio, que estaba muy obscuro y que no podía ir a esa región, o sea la del décimo segundo aeón."

Adamas, una y otra vez se enoja contra Pistis Sophía cuando ella se lleva la luz.

Las potencias del bien y del mal luchan contra el Iniciado y éste debe vencerlos si quiere la liberación final.

Es urgente recibir la Portería del Universo para escaparse del mundo de la relatividad.

Resulta espantosa la guerra contra las potencias del bien y del mal antes de recibir la Verdad final.

Adamas en el mundo de la dualidad, dentro de la maquinaria de la relatividad, cobra a Pistis Sophía deudas muy antiguas.

Emanaciones tenebrosas y diabólicas se encuentran relacionadas con las viejas deudas kármicas.

Regiones tenebrosas dentro de las regiones universales son el resultado viviente de Karma.

Los Angeles de la Ley cobran a los Iniciados las deudas kármicas.

El obscuro Caos aguarda a quienes deben.

Quien está pagando, restringido y acosado, queda sin luz.

Pistis Sophía sin luz, sufre mucho, sus esplendores se eclipsan dentro del batallar de las antítesis.

Adamas volvió a recordar a Pistis Sophía, pensando que era ella quien se había llevado su luz.

"Entonces Adamas volvió a recordar a Pistis Sophía y se enfureció muchísimo contra ella, pensando que era ella quien había aprisionado su fuerza en el caos, y pensando que era ella quien se había llevado su luz. Y él se enfureció muchísimo; apiló ira sobre ira y emanó de él mismo una emanación tenebrosa y otra caótica y diabólica, para acosar a través de ella a Pistis Sophía.

Y él hizo una región tenebrosa en su región, para restringir a Sophía. Y él tomó a varios de sus regidores; y persiguieron a Pistis Sophía, para que las dos tenebrosas emanaciones que Adamas había emitido, pudieran lanzarla al obscuro caos que él había hecho, y la restringieran en esa región y acosaran, hasta quitarle toda su luz, y Adamas pudiera quitarle la luz a Pistis Sophía, para dársela a las dos negras y violentas emanaciones, para que éstas la llevaran al gran caos que está abajo y en tinieblas y lanzarla dentro de su obscuro y caótico poder, en el caso en que fuera capaz de venir a esa región, dado que había quedado excesivamente obscuro, puesto que yo le había quitado su luz - poder.

Y sucedió entonces, cuando ellos persiguieron a Pistis Sophía, que ella volvió a gritar y entonó alabanzas a la Luz, pues yo le había dicho: Si fueres restringida y me cantas alabanzas, yo vendré pronto a ayudarte. Y sucedió entonces, cuando ella fue restringida, y yo me senté contigo en esta región, que está en el Monte de los Olivos, que ella entonó alabanzas a la Luz, diciendo:

El Iniciado que lucha por salir del Universo de la relatividad, se resigna, tiene fe en el Cristo Intimo, sin embargo está dispuesto a perder su luz y caer en el Caos si el Señor Interior así lo quiere.

Sophía nuevamente entona un canto a la Luz.

1. Oh! Luz de Luces, yo he tenido fe en ti. Sálvame de todos estos regidores que me persiguen y ayúdame.

2. Que en verdad ellos nunca me quiten mi luz, como la fuerza con rostro de león lo hizo. Porque tu luz no está conmigo ni tu torrente luminoso para salvarme. Más aún, Adamas está más colérico conmigo, diciéndome: Tú has aprisionado mi fuerza en el caos.

3. Ahora por lo tanto, Oh! Luz de Luces, si yo he hecho esto y la he aprisionado, si yo he cometido alguna injusticia a esa fuerza.

4. O si yo la he restringido, como ella me ha restringido, entonces permite que todos los regidores que me persiguen, me quiten mi luz y me dejen vacía.

5. Y que el enemigo Adamas persiga mi fuerza y se posesione de ella y me quite mi luz y la arroje dentro de sus negros poderes que están en el caos, y conserve mi fuerza en el caos.

6. Ahora, por lo tanto, Oh! Luz, apoya en mí tu ira y levanta tu fuerza sobre mis enemigos que se han levantado contra mí hasta el final.

7. Pronto, pronto, como me has dicho: 'Yo te ayudaré'."

Los Señores de la Ley persiguen a Pistis Sophía mas ésta tiene fe en el Cristo Intimo.