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Capítulo 83

María interroga a Jesús.

Entonces sucedió de nuevo, después de todo esto, que María se adelantó, glorificó los pies de Jesús y dijo: "Mi Señor, que no te disguste si te interrogo, porque interrogamos con relación a todo esto con exactitud y certeza. Tú nos has dicho en otro tiempo: 'El que busca encuentra y al que llama se le abre. Porque el que busca encontrará y todo al que llama se le abrirá'. Ahora por lo tanto, mi Señor, ¿Quién es a quién buscaré, o a quién es a quien llamaremos? Mejor dicho, ¿quién está apto para darnos la determinación sobre las palabras concernientes a lo que preguntamos? . -O más bien ¿quién conoce la potestad de las palabras concernientes a lo que preguntaremos? Porque tú en nuestra mente nos has depositado mente de la Luz, y nos has concedido inteligencia y un pensamiento sumamente exaltado, por cuya causa, no existió alguien en el mundo de los hombres ni en la altura de los Aeones que pueda dar la determinación de las palabras concernientes a lo que interrogamos, excepto tú, quien conoce el universo, quien está consumado en el universo; porque nosotros no interrogamos en la forma en que lo hacen los hombres del mundo, sino que en la Gnosis de la Altura que tú nos has enseñado, además interrogamos en la forma excelente que tú nos has enseñado. Ahora por lo tanto, mi Señor, no te enfades conmigo, y revélame lo relacionado con lo que te interrogaré."

Sucedió que cuando Jesús oyó a María Magdalena pronunciar estas palabras, le contestó: "Pregunta lo que desees preguntar, que yo os lo revelaré con exactitud y certeza. Amen, amén, te digo: Regocíjate con gran gozo y alégrate grandemente. Si preguntas todo lo concerniente con exactitud entonces yo me alegraré por demás, porque tú interrogas en la forma que se debe interrogar todo lo concerniente con exactitud. Ahora por tanto, pregunta sobre lo que querías preguntar, que yo os lo revelaré con gusto."

Sucedió entonces cuando María escuchó al Salvador decir estas palabras, que se regocijó con gran júbilo y se alegró sumamente diciéndole a Jesús: "Mi Señor y Salvador, ¿De qué manera son entonces los veinticuatro invisibles y de qué tipo, o mejor dicho de qué clase son ellos, o de qué clase es entonces su Luz?"

María Magdalena no puede jamás faltar en el Drama Cósmico.

En verdad, en verdad os digo, que primero podría faltar luz a la Tierra, antes que faltar una María Magdalena junto a un gran Iniciado.

El Logos solar reencarnado en humano cuerpo, tiene por esposa a una María Magdalena y con ella trabaja en la Gran Obra.

La potestad de las palabras concernientes a lo que preguntaremos sólo el Cristo Intimo la posee y la conoce.

Distíngase entre mente y mente de la Luz.

Distíngase entre razón subjetiva y razón objetiva.

La razón objetiva es la razón del Ser.

La razón subjetiva es la razón del Ego animal.

Sólo posee razón objetiva quien ha pasado por la Aniquilación Budhista.

Existen tres mentes que debemos conocer: la primera es la mente sensual. La segunda es la mente intermedia. La tercera es la mente interior.

En la mente sensual está la levadura de los saduceos.

En la mente intermedia está la levadura de los fariseos.

Cuidáos de la levadura de los materialistas saduceos.

Cuidáos de la levadura de los hipócritas fariseos.

Abrid la mente interior para que entréis en el Reino de los Cielos.

En verdad os digo que sólo despertando conciencia abriremos la mente interior.

Sería imposible el despertar si no pasáramos previamente por la Aniquilación budhista.

Sólo la mente interior nos confiere la razón objetiva del Ser.

La razón objetiva es la mente de la Luz, inteligencia real y pensamientos exaltados.

Los Veinticuatro Invisibles existen en el Zodíaco macro-cósmico y dentro del zodíaco-hombre.