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Capítulo 118

Después que el Salvador hubo dicho esto, les dijo a sus discípulos: "¿Entendéis la forma en que hablo con vosotros?"

 

María interpreta lo mismo del salmo XXXI.

Y María contestó de nuevo y dijo: "Sí, mi Señor, yo he comprendido todas las palabras que has dicho. Así pues, mi Señor, con respecto a la palabra que has dicho. Así pues, mi Señor, con respecto a la palabra que has pronunciado sobre: "Todos los misterios de los tres espacios perdonan los pecados y las iniquidades de las almas. -David, el Profeta, profetizó en otro tiempo a este respecto diciendo: "Bienaventurados los que sus pecados e iniquidades les son perdonados."

"Y la palabra que tú has pronunciado: "El misterio del Primer Misterio y el Misterio del Inefable perdona a los que han recibido esos misterios y no solamente los pecados que han cometido desde el principio en adelante, sino que también no le atribuyen ninguno desde ese momento hasta la eternidad."-Con respecto a esta palabra David ha profetizado en otro tiempo diciendo: "Bienaventurados son aquéllos a quienes Dios no les atribuye pecados." - es decir: No serán atribuídos pecados de ese momento en adelante a aquéllos que han recibido los misterios del Primer Misterio y el Misterio del Inefable."

Y El Salvador dijo: "Bien dicho María, luz espiritual y pura. Esta es la solución de la palabra."

Y María continuó de nuevo diciendo: "Mi Señor, si un hombre recibió misterios de los misterios del Primer Misterio y nuevamente peca y quebranta los misterios, y si después se arrepiente e implora en cualquier misterio por su misterio. ¿será éste perdonado o no?."

 

Del perdón hasta doce veces para los que han recibido los misterios del primer misterio.

El Salvador contestó diciéndole a María: "Amén, amén os digo: El que reciba los misterios del Primer Misterio y los quebranta doce veces y se arrepienta doce veces implorando por el misterio del Primer Misterio, será perdonado."

"Pero si después de las doce veces los quebranta nuevamente y vuelve a quebrantarlos, nunca jamás será perdonado, a fin de que vuelva por sí mismo a cualquier misterio de su misterio; y éste (hombre) no tiene arrepentimiento a menos que haya recibido los misterios del Inefable que tiene siempre misericordia y siempre perdona."