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Capítulo 122

Jesús prueba a Pedro.

Tiempo después Jesús vio a una mujer que llegó a mostrar su arrepentimiento. El la había bautizado tres veces y aún no había hecho lo que hace merecer los bautismos. Y el Salvador deseaba probar a Pedro para ver si era misericordioso y perdonaba como él les había ordenado. Entonces le dijo a Pedro: "Ved aquí, tres veces he bautizado a esta alma, y aún así, a la tercera no ha realizado lo que hace merecer los misterios de la Luz. ¿Por qué hace ella limpiar su cuerpo para no hacer nada? -Así pues, Pedro cumple con el misterio que aisla a las almas de las Herencias de la Luz; realiza ese misterio para que aisles el alma de esta mujer de las Herencias de la Luz"

Cuando el Salvador dijo esto quiso probar a Pedro para conocer si era misericordioso y magnánimo.

Entonces Pedro dijo: "Mi Señor, permítele aún por esta vez, que le demos los misterios mayores y si es apta permitidle entonces heredar el Reino de la Luz, pero si no lo es, aíslala entonces."

Cuando Pedro dijo esto, el Salvador comprendió que Pedro era misericordioso y magnánimo como él.

Luego, después que fue dicho todo esto, el Salvador dijo a sus discípulos: "¿Habéis entendido estas palabras y cómo es el tipo de esta mujer?"

 

María interpreta el incidente de un viejo refrán.

María contestó diciendo: "Mi Señor, he comprendido los misterios de las cosas que han fracasado en la suerte de esta mujer. Con relación a ellas tú nos has hablado en otro tiempo diciendo similarmente: "Un hombre que poseía una higuera en su viñedo y llegó a verlo por su fruto y al no encontrar uno solo le dijo al viñador: Ved aquí, tres años tengo de venir a buscar el fruto de esta higuera y no he encontrado nada. Cortadlo entonces, ¿por qué hacer la tierra buena sino sirve para nada? Sin embargo él contestó diciéndole: Mi Señor, ten paciencia este año con él hasta que cave a su alrededor y lo abone, y si da muestras en otro año debes permitirle, pero si no encuentras ninguna fruta, entonces tienes que derribarlo. "Hé aquí, la solución a la palabra."

El Salvador contestó diciéndole a María: "Bien dicho espiritual María. Esa es la solución de la palabra."