INVOCACIONES

Se oran los cuatro exorcismos del fuego, aire, agua y tierra, luego invocar al gran maestro del karma Anubis y a sus 42 jueces de la ley; procédase así: En nombre de Cristo. En nombre de Cristo. En nombre de Cristo, te invocamos, Anubis, Anubis, Anubis. Amen.

Los asistentes van pasando uno a uno ante el altar donde conversan mentalmente con Anubis pidiendo lo que desean; los jueces del karma remediarán nuestras necesidades de acuerdo con la ley, ellos no pueden violar las leyes, cuando no se nos concede lo pedido no debemos protestar será por falta de méritos, debemos inclinarnos ante el veredicto.

Para curar enfermos se evocará a Raphael, Paracelso, Esculapio, etc., los enfermos pasarán al pie del altar.

Los 7. Cada uno de los 7 es especialista en su ramo. Gabriel se relaciona con la reproducción, Raphael con la medicina, Uriel con el amor, familia, hijos, etc. Michael con los altos dignatarios. Samael con la fuerza. Sachariel con las autoridades. Orifiel con tierra, minas, etc. Podéis llamarlos pronunciando 3 veces su nombre, en nombre del Cristo, así: En nombre del Cristo, por el Cristo, por el Cristo, te llamamos glorioso (nombre del invocado), para tal o cual cosa (aquí la petición). Así es como se trabaja en magia ceremonial blanca; los santos seres nos ayudan de acuerdo con la ley, ellos no la violan. No debemos usar la fuerza mental para obligar a los demás, eso es magia negra; respetemos la ley.

EXORCISMO. Estos exorcismos deben aprenderse de memoria pues pueden necesitarse para dar de beber a un enfermo, profetizar en el agua, alejar una tempestad, conjurar a los silfos del espacio.

Otras veces para detener un incendio o mandar las salamandras, los gnomos, etc. El buen sentido nos indica cuando utilizar estos conocimientos; necesitáis desarrollar la clarividencia para ver estas cosas. La conjuración de los 7 sirve para conjurar los demonios de los posesos y para defendernos de los tenebrosos.

MAGIA VEGETAL. Para defendernos de los magos negros, trazareis un círculo alrededor de un árbol de limón, en el suelo, haréis un poco de agua cerca del árbol, clavareis entre el pozo 9 palitos distribuidos en tres grupos de a tres, encenderéis una hoguera, rogareis al elemental que os sirva, cada árbol tiene su alma la cual tiene un poder terrible. Mirareis fijamente un limón, lo cogeréis y lo arrojareis al fuego, si estalla produciendo detonación es que los magos negros están trabajando; ordenad al elemental que os defienda, arrojad al fuego nueve limones de uno en uno cogiéndolos de tres en tres; cada limón caído al fuego estallará en el astral como una bomba destruyendo los trabajos de los magos negros; el elemental saldrá del árbol tomará la forma de un perro y atacará a los tenebrosos.