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La Caridad Universal: Capitulo 5.- La Mujer Caida

LA MUJER CAÍDA

Ella era una tierna joven llena de encantadora belleza, su único delito fue haber amado mucho. Como sucede generalmente en estos casos, el galán después de haber satisfecho su deseo sexual, se aleja de ella.

Viene a nosotros la infeliz, quiere un consejo, está encinta. El galán la ha abandonado, le hizo promesas que no ha cumplido. Sus padres ignoran su estado; ya no puede ocultar al hijo que lleva en sus entrañas. Si confiesa será arrojada de su casa... ¿Y la Justicia? Es mayor de edad. Entonces, ¿qué hace? Está perdida. Mendiga por las calles, busca el burdel, la barriada, el vicio.

La mujer caída abunda en la vida urbana. Se le ve en los cabarets, en las cantinas lamentando su desgracia entre copa y copa. Se le ve en las calles mendigando con el hijo entre los brazos. Cometió un delito que la Sociedad, hipócritamente, no perdona. Haber amado mucho...

Los gobiernos de la tierra se ríen de estos casos, nadie compadece a la infeliz. Lo único que hace la Sociedad es arrojarla a la delincuencia.

Nosotros pedimos piedad para la mujer caída. Nosotros rogamos a los poderosos de la tierra Asistencia Social para estas infelices. Nosotros pedimos Caridad para estas mujeres.

 

La Caridad Universal: Capitulo 6.- Asistencia Médica y Farmacéutica

ASISTENCIA MÉDICA Y FARMACÉUTICA

Hemos visto a niños desnutridos y enfermos; a ancianos indigentes; a infelices ciegos; a pobres mujeres suplicando una limosna para comprar sus medicinas. Algunos le arrojan una moneda, u otros se alejan del infeliz como de una mala sombra. No existe piedad para los enfermos pobres. Y esto sucede en la Civilización Moderna. El Estado funda hospitales y cree que ya resolvió el problema de la salubridad pública. Los enfermos pobres no creen en hospitales llamados de "Caridad". Ellos recuerdan los sufrimientos pasados allí; el hambre, el desamparo, el trato de médicos y enfermeras. Además no todos pueden ir al hospital, casi nunca hay cupo. Además un padre, una madre de familia, prefiere pedir limosna por las calles, antes que abandonar a sus hijos. ¿Quién los cuidará?

El Estado debe asistir a los enfermos. La Asistencia Médica y Farmacéutica es una obligación del Estado para con el Pueblo. Los hospitales no resuelven este problema.

Es necesario ampliar estos servicios con puestos de Salud, donde se repartan drogas gratuitas, donde haya médicos y enfermeras que sientan el dolor humano aunque el paciente sea un pobre infeliz.

Se ven casos insólitos. Conocí un trabajador en la ciudad de México, quien tuvo un accidente de trabajo. Mientras duró en el hospital no se pagó su salario, dizque por no estar trabajando.

Es doloroso que un trabajador, porque sufre un accidente de trabajo, se le niegue su salario.

Ha llegado la hora de comprender que todos somos seres humanos y no bestias. Somos hermanos y debemos ayudarnos.

Lucharemos por una Asistencia Médica y Farmacéutica para el pueblo.

La Caridad Universal: Capitulo 7.- El Derecho a Trabajar

EL DERECHO A TRABAJAR

Cuando el ser humano llega al estado adulto, tiene el deber de trabajar. Desgraciadamente al llegar a esta edad, vienen los problemas. El joven solicita un empleo y todos se ríen de él. "Venga mañana, venga dentro de quince días. Cuando haya una vacante le tendremos en cuenta"...

Así va pasando el tiempo y el joven se va angustiando poco a poco; quizá su familia, su madre, sus hermanos, tienen hambre y la única esperanza es él, su salario. Pero la Sociedad lo rechaza, el joven cae al abismo del delito. Es indispensable, para conseguir trabajo, el "padrino", la "palanca", la "cuña". Sin esto, sin las INFLUENCIAS, no hay trabajo para el pobre. Y el resultado no se hace esperar mucho tiempo. Aquel joven, lleno de ilusiones, esperanza de su familia y de la misma Sociedad, desesperado por el dolor se lanza al delito, al vicio, al crimen. Entonces la Sociedad pone el grito en el cielo; se le persigue, se le encarcela, se le mata.

Todo el mundo se alarma, pero nadie investiga la causa que llevó a ese joven al delito.

Lo mismo a jóvenes, a hombres, ancianos, se les niega la manera de ganar honradamente el pan de cada día.

Y hemos visto en las calles, junto a las grandes plazas de mercado, humildes labriegos huyendo con los frutos que han traído del campo. No se les deja trabajar porque no tienen el dinero para pagar un puesto en la plaza del mercado. Ellos que traen el maíz, el plátano, la papa, etc., para que vivan los habitantes de la ciudad; se les niega un sagrado derecho: TRABAJAR. El Estado tiene la obligación de velar por este derecho, porque trabajar no es un delito.

Si los gobiernos quieren un pueblo sano, fuerte, un país rico, floreciente, tienen que proteger el Trabajo.

La Caridad Universal: Capitulo 8.- Problema de la Vivienda

PROBLEMA DE LA VIVIENDA

El Estado debe invertir parte de sus fondos en fomentar la construcción de viviendas baratas.

Es justo que los trabajadores en general tengan la dicha de su casa propia. Hemos visto trabajadores, de todos los gremios, viviendo en chozas de palos y latas, casuchas de cartones, cuevas inmundas, como cerdos. No existe compasión para estos obreros; la Sociedad no les perdona el delito de ser humildes siervos de ella.

En alguna ciudad, un líder ferroviario fue encarcelado por reclamar viviendas para sus compañeros. Es doloroso ver familias completas viviendo en piezas, en cuartuchos inmundos. En España, por ejemplo, viven en un miserable cuarto de pocos metros, hasta tres familias amontonadas como animales. En otras partes se han inventado los llamados "Multifamiliares" que lo mismo que los rascacielos, no solucionan el problema de la vivienda. Allí los niños no tienen espacio para jugar, para tomar el sol. Estos edificios no son más que gallineros. Como si no hubiera tierra donde construir verdaderas casas; y el resultado es fatal. Las enfermedades se contagian con suma facilidad, los niños se levantan débiles. Los poderosos de la tierra dicen: "Para que jueguen los niños, existen los parques"... ¿Qué tiempo le queda al padre, a la madre para salir con sus niños a los parques? Total, que ni el niño, ni el anciano, tienen derecho a tomar los rayos del sol, ni el perfume del jardín.

¿Y el casero, el arrendador? Este es implacable, no admite excusas, el dinero hay que tenérselo por encima de todo, listo y a la mano. El casero no tiene compasión, no tiene caridad. Si no hay dinero para pagar el alquiler, madres, ancianos, niños, muebles, todo va a la calle. El casero se olvida de que todos somos humanos, de que todos somos hermanos.

El problema de la vivienda es gravísimo. Ha llegado la hora de MUNICIPALIZAR la VIVIENDA. Por eso proponemos dos cosas:

Primero: MUNICIPALIZACIÓN DE LA VIVIENDA.

Segundo: DESCONGESTIONAMIENTO DE LA VIDA URBANA.

Con el primer punto propuesto se acaba para siempre la explotación del casero. Con el segundo se descongestiona la vida urbana, mejorando notablemente, la situación económica y social del pueblo.

La Municipalización de la vivienda, daría al Estado fondos monetarios para ampliar el espacio vital de la vida urbana. El sistema de Casa-granja, además de poderse construir en la periferia de todas las ciudades, resulta inmensamente productivo para la Sociedad, pues la granja casera daría productos agrícolas de diario consumo. Lo mismo que los animales de corral. Algunos gobiernos ya han iniciado este sistema con maravillosos resultados. El Estado puede comprar, permutar, casas, lotes; dar facilidades para la construcción mediante pequeños préstamos. La idea está en marcha, pero hay que intensificarla para que todos gocen de su casa propia.

La Municipalización de la vivienda debe convertirse en Ley. Respetar los bienes ajenos es Ley, del mismo modo, construir casa con facilidades de pago, controlados por el municipio, debe ser Ley obligatoria.

Ningún Estado debe ser indiferente ante el problema de la vivienda; en un Estado indolente y cruel, no hay Justicia.

El Estado debe ser Padre y Madre para el Pueblo.

La Caridad Universal: Capitulo 9.- La familia, Los Salarios y la Vivienda

LA FAMILIA, LOS SALARIOS Y LA VIVIENDA

Han pasado ya aquellos tiempos en que la mujer se entregaba de lleno a su divina misión de madre. La dicha de un hogar ha sido terminada por el duro batallar de la existencia. La madre fue sacada del Hogar y llevada a la oficina, a la fábrica, al almacén y hasta el cuartel...

Los niños que antes pasaban las horas jugando con sus madres y gozando con sus ternuras, ahora son depositados como perros en casas especiales, donde una empleada los cuida mientras la madre trabaja. Estos niños ya no tienen hogar. Esos tiempos pasaron.

La desgracia llegó a las puertas del hogar y penetró en él. Muchos matrimonios ya no quieren tener hijos y en verdad que la lógica está de su parte. ¿Para qué traer criaturas al mundo que no van a gozar de un hogar? ¿Niños que serán cuidados por criadas y vivirán encerrados en cuartos como ratones?

Ya el padre no gana lo suficiente para sostener su familia. Los salarios son bajos; la madre tiene que salir también a buscar trabajo para ayudar a su marido. Esta es la desgracia de nuestros tiempos. Los niños sufren las consecuencias, la generación se levanta acomplejada. Al llegar a grandes dicen: "Mi padre trabajó, mi madre no pudo criarnos bien porque también tuvo que trabajar. En este mundo lo que vale es el dinero"... A esta conclusión llega el hombre de esta generación. Porque el rico dice: "¿Quién eres tú? El dinero habla por ti, tanto tienes, tanto vales. Si no lo tienes, consíguelo trabajando y si no consigues trabajo... Siempre consíguelo"... Y es entonces cuando aparecen más ladrones, más timadores, más viciosos, más prostitución.

Estos problemas tienen solución sin necesidad de violencia, sin cuartelazos, sin revoluciones sangrientas, sin dictadores. Todos hemos creado esos problemas, todos debemos solucionarlos.

Es necesario acabar con el egoísmo, con las ganas de mandar. Estudiemos cada problema y tratemos de darle juiciosa solución.

Todo hijo que viene al mundo cuesta dinero. Los gobiernos deben proteger la Natalidad. Para los empleos debe preferirse a los casados, llenar vacantes con hombres casados. Crear subsidios por cada hijo que tenga el trabajador. Si se trabaja en sitios difíciles, en climas hostiles, acordar una bonificación. Debemos comprender el dolor de nuestro prójimo. Todos vivimos de todos, todos necesitamos de todos, todos somos sirvientes de todos. El problema de cualquier ser humano afecta dentro de su radio de acción a muchos. El problema de muchos afecta a todos.

El Movimiento Gnóstico Universal, La Acción Libertadora Sudamericana y Sivananda, han llegado a la conclusión de que sólo a base de rigurosa comprensión, es posible solucionar los problemas de la vida humana.

Insistimos que es cruel, despiadado, no mejorar el salario del trabajador cuya esposa o compañera ha traído un hijo al mundo. A todo esto los patronos se encogen de hombros diciendo: "A mí eso no me importa, no tengo por qué pagarle más por el hecho de tener un hijo más"... Es un error que afecta al patrono en sus intereses. Porque un trabajador con preocupaciones, con sufrimientos no puede rendir en el trabajo. Disminuye su efectividad y por lo tanto la producción. Cometeremos un crimen al sentirnos separados de nuestros semejantes; nosotros dependemos de ellos, si hay huelga en los transportes, en la energía, en la industria del petróleo, etc., etc., las consecuencias las sufrimos nosotros, como tantas veces nos consta.

Si queremos hogar feliz, si queremos que la mujer vuelva a su hogar como ángel de felicidad, si queremos que nuestros hijos se levanten sin complejos, debemos intervenir ante los gobiernos de acuerdo con nuestras capacidades, para que el trabajador sea mejor remunerado. Todos debemos cooperar para resolver este problema.

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