Sunyata

SAMAEL AUN WEOR

Ante todo, es necesario conocer las leyes del trabajo esotérico gnóstico, si es que en realidad de verdad queremos un cambio radical y definitivo.

En nombre de la verdad, diremos que si por alguna parte hemos de empezar a trabajar sobre sí mismos, tiene que ser en relación con la mente y con el sentimiento.

Sería absurdo empezar a trabajar con el centro motor, por ejemplo. Como sabemos se relaciona con los hábitos, costumbres y acciones de tal centro. Obviamente, esto sería como empezar con un fakirismo absurdo.

A propósito de fakires, en la India hay fakires que, por ejemplo, levantan un brazo en alto y lo sostienen por tiempo indefinido hasta que llega a quedar rígido. Hay otros que permanecen firmes en un lugar durante veinte o treinta años, hasta convertirse en verdaderas estatuas.

Mas, después de todo, ¿qué es lo que ganan esos fakires? Desarrollar un poco la fuerza de la voluntad, y eso es todo. No podemos pensar que ellos vayan a crear el cuerpo de la voluntad consciente. Es claro que no. No se puede crear un cuerpo fuera de la Novena Esfera. Si fuera posible crear un cuerpo en ausencia de la Novena Esfera, nosotros hubiéramos nacido, pues del aire, de las aguas de un lago o de una roca, y no seríamos hijos de un hombre y de una mujer. Pero, somos hijos, en verdad, de un hombre y de una mujer. Entonces, la creación siempre se realiza en la Novena Esfera. Eso es obvio.

Así pues, ningún fakir podría crear el cuerpo de voluntad consciente lejos de la Novena Esfera.

Nada ganan, pues, los que se dedican al fakirismo excepto desarrollar un poco la fuerza de la voluntad y eso es todo.

Empezar por el centro motor sería absurdo.

Aún más, empezar a trabajar con el centro sexual sin tener una información correcta del cuerpo de doctrina gnóstico, es absurdo. Pues, el que empieza en esa condiciones, no sabe lo que está haciendo, no tiene con ciencia clara sobre el trabajo en la Forja de los cíclopes. Puede caer en gravísimos errores.

Recordemos que el primer centro es el intelectual, el segundo el motor, el tercero el emocional, el cuarto el instintivo y el quinto el sexual. Existe también el sexto que es la emoción superior y el séptimo el mental superior.

Pero si empezáramos, en realidad de verdad, con los centros inferiores de la máquina orgánica, caeríamos en el error.

Antes que todo, en estos estudios, debemos empezar por los centros intelectual y emocional.

Necesitamos cambiar nuestra forma de pensar, o lo contrario marcharemos por camino equivocado.

¿De qué serviría, por ejemplo, que ustedes asistieran a estas cátedras y no cambiaran la forma de pensar? Aquí se les dan muchos ejercicios esotéricos, se les orienta doctrinariamente. Pero si ustedes no cambian vuestra forma de pensar, ¿de qué sirve todo lo que aquí se les dé? Se les dice que hay que disolver el ego, se les dice que hay que sacrificarse por la humanidad, se les dice que hay que crear los cuerpos existenciales superiores del Ser, etc.

Pero, si ustedes continúan pensando como antes, con los mismos hábitos mentales de otros tiempos, ¿de qué sirve todo lo que están escuchando aquí?

Se les dice que hay que desintegrar el ego, pero ustedes continúan con vuestros viejos hábitos mentales, con vuestras formas y sistemas caducos de pensar. Entonces, ¿de qué les sirve la información que se les está dando?

En las Sagradas Escrituras se habla muy claramente y en forma precisa, sobre aquello del vino viejo y el vino nuevo. Como dice el Cristo, nadie echaría, por ejemplo, vino nuevo en odre viejo. Porque los odres viejos se romperían. Así pues, que para el vino nuevo se necesitan odres nuevos.

También dice el gran Kabir Jesús, que a nadie se le ocurriría remendar, poner remiendos a ropa vieja, con pedazos de ropa nueva. Por ejemplo, romper un traje nuevo para remendar un traje viejo. Eso seria absurdo, ¿verdad? Así también, esta nueva enseñanza, es como el vino nuevo, necesita odre nuevo. ¿Cuál es ese odre? La mente.

Si no abandonamos la forma caduca de pensar. Si seguimos pensando con los hábitos que antes teníamos sencillamente, estamos perdiendo el tiempo.

Es necesario cambiar la forma de pensar. Para vino nuevo, odre nuevo se necesita.

Así pues, necesitamos cambiar completamente nuestra forma de pensar, a fin de recibir esta enseñanza. Ese es el punto grave de la cuestión. Porque si recibimos esta enseñanza y la añadimos a la forma de pensar que teníamos antes, nada estamos haciendo, nos estamos engañando a sí mismos. Querer enganchar el carro de la enseñanza gnóstica a nuestro viejo carro todo dañado por el tiempo y lleno de basuras e inmundicias, es engañarnos a sí mismos.

Se trata, ante todo, de preparar el recipiente par recibir el vino de la enseñanza gnóstica. Ese recipiente es la mente. Sólo así, con un recipiente nuevo, transformado, con un recipiente verdaderamente magnífico se puede recibir ese vino de la enseñanza gnóstica. Y esto es lo que quiero que todos los hermanos vayan comprendiendo.

Necesitamos que las emociones negativas sean eliminadas de nosotros. Porque esas emociones negativa no permiten un cambio de fondo.

Es imposible transformarnos si aún poseemos dentro de nosotros emociones negativas. Tenemos que erradicar de nuestro corazón las emociones de tipo negativo pues son verdaderamente perjudiciales en todo sentido.

Una persona que se deja llevar por emociones negativas, se vuelve mentirosa en un ciento por ciento.

Conozco el caso de un señor que actualmente se encuentra al borde de la muerte. Este buen hombre vino a tener una embolia cerebral. ¿Motivo? Muy claro: alguien le mal informó que su hermana había sido víctima de un fraude. Tal informe fue después examinado y resultó falso. Este señor llama a su hermana y cree en una infundia difamante que ella le cuenta. La tomó tan en serio que le dio una embolia cerebral. En estos momentos se encuentra al borde de la muerte. Vean ustedes este caso.

De manera que las emociones negativas vienen a llevarnos al fracaso.

Su hermana aún sigue convencida de que fue víctima de un fraude. Y es obvio que calumnia a un inocente. Pero, ella está segura de que fue víctima. Personalmente investigué el caso y me di cuenta que ella misma se estaba auto-engañando. Se está mintiendo a sí misma, víctima de las emociones negativas y a su vez, calumniando a otra persona en forma inconsciente.

De manera que he dicho a ustedes y repito: las emociones negativas lo tornan a uno mentiroso. Observen las gentes como mienten llevadas por las emociones negativas. Lanzan juicios falsos. Y luego, se arrepienten, pero es tarde, ya los lanzaron.

Así pues, debemos eliminar de nuestra naturaleza las emociones negativas.

La mentira ciertamente es una conexión falsa. Lo normal es que la energía del Padre, la vida del Anciano de los Días, es decir de nuestro Ser interior profundo fluya a través de la organización cósmica interior, hasta llegar a la mente.

Pero si nosotros producimos una conexión falsa, su energía ya no puede fluir. Es como si se interrumpiera la afluencia de esa energía. La electricidad no llegaría al foco, a los focos que nos iluminan. La mentira es una conexión falsa.

Por lo común cuando uno se llena de emociones negativas, se torna mentiroso, ésa es la realidad de los hechos.

Si nosotros verdaderamente comprendemos todo esto y empezamos por cambiar en nuestra forma de pensar y de sentir bien pronto esto se reflejará en nuestras acciones. Una vez que uno ha cambiado su forma de pensar de sentir y de actuar, entonces, está perfectamente listo paca empezar a trabajar con los misterios del sexo.

El error de algunos misioneros es que quieren que la gente, comiencen de una vez a trabajar con el Maithuna en la Novena Esfera, sin conocer siquiera el cuerpo de doctrina pues esto es absurdo. Las gentes que no ha cambiado su forma de pensar, que continúan con sus mismos hábitos, las gentes que tienen sus mismas formas de sentir que son victimas de las emociones negativas no comprenden los misterios del sexo, los profanan.

Por eso es que Paracelso insiste en que primero que todo, hay que conocer la ciencia, para luego entrar a trabajar en la Novena Esfera. Y tiene razón en esto, Felipe Teofrasto Bombasto de Honhenein, Aureola Paracelso.

Muchos reciben aquí enseñanzas esotéricas, se les da, pero continúan pensando como antes, como pensaban hace veinte años. ¿Qué sucede entonces? ¡Estamos perdiendo el tiempo! Se les da a las gentes la enseñanza para que se auto-realicen, para que cambien, y continúan pensando como antes.

Obviamente, se marcha muy mal. Conozco hermanitos gnósticos que tienen veinte y treinta años de estar en las enseñanzas gnósticas, y todavía piensan como pensaban en el pasado. Muy ilustrados, sí, manejan muy bien las ideas, pero si uno les examina detenidamente sus vidas, sus costumbres, verá que son las mismas que tenían antes. Hay hermanos hasta muy juiciosos, misioneros, que platican muy bien sobre la gnosis, que manejan el cuerpo de doctrina en forma extraordinaria, pero los he estado observando y actúan como cuando no eran gnósticos, actúan como actuaban hace treinta años. Tienen las costumbres viejas que tenían cuando nada sabían de estas enseñanzas. Siguen con sus mismas viejas costumbres. ¿Qué están haciendo esos hermanos? Obviamente, se están auto-engañando miserablemente. Eso es obvio.

Así pues, hemos de empezar por cambiar la forma de pensar, y después, la forma de sentir. Poner el vino nuevo, vino gnóstico, en odres nuevos, no en odres viejos.

Una mente decrépita, llena de hábitos viejos, de hábitos de hace veinte o treinta años atrás, no está preparada para recibir el vino de la gnosis. Una mente así necesita forzosamente pasar por un cambio total, de lo contrario, se está perdiendo el tiempo miserablemente.

Con todo esto, ¿qué es lo que queremos? Despertar conciencia, ¿verdad? Esa es la verdad, eso es lo que queremos: despertar. En el mundo oriental no se ignora que la gente está dormida, nadie lo ignora. Pero en mundo occidental la gente cree que está despierta y sin embargo hacen cosas que no quieren hacer. Se lanzan a la guerra pero no quieren ir a la guerra, pero siempre van, aunque no quieran. ¿Por qué? Porque están hipnotizados.

Sabemos que a un sujeto hipnotizado, por ejemplo le ordenamos que vaya a matar a alguien y va y lo mata. Eso ya está previsto en el Código Penal de todos los países de la Tierra. Así también sucede con las gentes de todas las latitudes, están hipnotizadas pero creen que están despiertas. Si se les dice que ha llegado la hora de ir a la guerra, van a la guerra. No quieren pero van. Porque están hipnotizados. Y el hipnotizado, hipnotizado está. Es gravísimo, tremendamente cierto.

Necesitarnos salir del sueño hipnótico, eso es verdad. Pero bueno, vamos a ver cómo salimos del sueño hipnótico. Si estamos contentos con nuestros hábitos mentales, con nuestro sistema de razonar, con nuestros hábitos sentimentales, con nuestras distintas costumbres adquiridas por herencia y por la familia, entonces, aunque estemos escuchando, aquí, en esta sala, las enseñanzas, sencillamente estamos perdiendo el tiempo.

Pregúntense ustedes a sí mismos para qué han venido. ¿Con qué objeto están ustedes reunidos en esta sala? Si están reunidos aquí por mera curiosidad, vale más que no hubieran venido. Si de verdad les anima el anhelo de cambiar, pero continúan muy contentos con sus viejas normas de pensar, sencillamente se están auto-engañando.

Si es que ustedes quieren enganchar el carro de la gnosis a vuestro tren avejentado por el tiempo y carcomido hasta el tuétano de los huesos, pues están haciendo un juego muy tonto que a nada les conduce. Así pues, no nos engañemos a sí mismos. Si ustedes quieren cambiar, seamos serios y cambiemos nuestra forma de pensar.

Cada cual tiene una forma de pensar, cada cual cree que su manera de pensar es la más correcta. Pero, en realidad de verdad, las dispersas formas de pensar de cada cual o de todos en conjunto, de correcto no tiene nada, puesto que están hipnotizados. ¿Cómo puede pensar correctamente una persona que está hipnotizada? Pero ustedes creen que están pensando correctamente, he ahí vuestro error. Vuestros hábitos mentales no sirven.

Si es que quieren cambiar, bueno, aquí tienen la enseñanza nueva, aquí tienen el vino de la gnosis. Pero, por favor, traigan odres nuevos para ese vino, no odres viejos. El vino nuevo rompe los odres viejos.

Me interesa darles la enseñanza, mis hermanos, pero darla seriamente. Por eso les invito a cambiar vuestra forma de pensar.

Acaso ustedes, ¿han reflexionado en lo que es la conciencia? ¿Con qué podríamos comparar lo que es la conciencia? A un rayo de luz que se puede dirigir hacia una parte u otra, eso es obvio. Debemos aprender a colocar la conciencia donde debe ser colocada. Donde esté nuestra conciencia, allí estaremos nosotros. Ustedes que me escuchan en estos momentos, ¿están seguros de que la conciencia de cada uno está aquí? Si está aquí, gracias. Pero, ¿estamos seguros que esta aquí? Puede ser que esté en este momento en la casa. Puede ser que esté en la cantina. Puede ser que es en el supermercado y que tan sólo estemos aquí viendo la personalidad o fachada de tal o cual hermano. Así pues, donde esté la conciencia, ahí estamos nosotros.

La conciencia es algo que debemos aprender a colocar inteligentemente donde debe ser colocada. Si colocamos nuestra conciencia en una cantina, se procesará en virtud de la cantina. Si la colocamos en una casa de citas, allí se procesará y si la colocamos, pues, en un mercado, tendremos un buen mercader o un mal mercader.

Donde quiera que esté la conciencia, allí estaremos nosotros.

La conciencia está, desgraciadamente, embotellada. Un yo de lujuria podrá llevarla a una casa de citas, un yo de borracheras, se la podrá cargar por una cantina. Un yo codicioso se la llevará, por allá, a un mercado. Un yo asesino se la llevará a la casa de algún enemigo, etc.

¿A ustedes les parece, acaso correcto, no saber manejar la conciencia? Tengo entendido que es absurdo llevarla a lugares en donde no debe estar, eso es obvio.

Desgraciadamente, repito, nuestra conciencia está enfrascada, sí, embotellada entre distintos elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos. Necesitamos quebrar todos los elementos dentro de los cuales se halla embotellada la conciencia. Pero, ¿haríamos eso si no cambiáramos nuestra forma de pensar? Si estamos contentísimos con nuestros antiguos hábitos caducos y extemporáneos que tenemos en la mente, ¿nos preocuparíamos por despertar la conciencia? Es claro que no. Si se quiere cambiar, vamos a cambiar desde ahora mismo, cambiando nuestros hábitos mentales, nuestra forma de pensar.

Cuando uno cambia de verdad, origina cambios interiores. Cuando uno cambia su forma de pensar, puede, entonces, pensar en cambiar totalmente en su interior. Pero si en la mente, siguen existiendo hábitos extemporáneos, ¿cómo puede decir uno que va ha provocar un cambio en su conciencia interior? Eso no es posible, sería contradictorio que Pensáramos una cosa e hiciéramos otra. No es posible.

Así que necesitamos hacernos dueños de nuestra propia conciencia, colocarla donde debe colocarse, ubicarla donde debe ubicarse, aprender a ponerla en un lugar y aprender a quitarla. Es un don maravilloso, pero es un don que no estamos usando sabiamente.

Realmente lo único que tenemos dentro, es la conciencia, es lo más digno que tenemos. Los diversos agregados psíquicos que nosotros cargamos, en modo alguno son dignos. Lo único digno, lo único real, lo que vale la pena en nosotros, es la conciencia. Pero está dormida, no la sabemos manejar. Los agregados psíquicos se la llevan por donde ellos quieren. Realmente no sabemos usarla, y eso es lamentable.

Si queremos un cambio un cambio de fondo debemos también ir aprendiendo qué es eso que se llama conciencia.

En el mundo oriental se nos ha dicho que antes de que nazca en nosotros el Bodhisattva, debe surgir en nosotros el Bodhisitta.

Pero, ante todo, ¿qué cosa es eso que se llama Bodhisattva? Algunos de ustedes sabrán y otros no sabrán. Aquél que posea los cuerpos causal, mental, astral y físico, es un Bodhisattva. Es decir, el alma humana, o alma causal, vestida con tales cuerpos, es un Bodhisattva. Hay plena distinción entre un Maestro en sí, que es Atman-Budhi, o sea el Intimo y el alma conciencia, y el Bodhisattva, que es el alma humana revestida con los cuerpos existenciales superiores del Ser.

Pero el Budhismo del Mahayana o Budhismo Mahayánico, es más exigente, no reconoce como Bodhisattvas sino a aquellos que se han sacrificado por la humanidad a través de sucesivos Mahamvantaras.

El Budhismo Mahayánico dice que hay dos clases de seres. Los unos serían los Budhas Pratyekas y los aspirantes a Budhas Pratyekas, que son los Sravakas. Estos no se sacrifican por la humanidad, jamás, nunca. Luchan sí, por cambiar y cambian. Pero, nunca dan sus vidas por sus hermanos y jamás cargan al Cristo íntimo. Los otros son los Bodhisattvas, verdaderamente. Aquellos que han renunciado a la felicidad del Nirvana por amor a la humanidad. Aquellos que en distintos Mahamvantaras han entregado su sangre por la humanidad. Que pudiendo vivir felices en el Nirvana, han renunciado a cualquier felicidad por sus hermanos en la Tierra. Son ellos los únicos que verdaderamente pueden encarnar al Cristo.

Pero, bueno, volvamos a esto del Bodhisitta. ¿ Qué cosa es el Bodhisitta? La conciencia ya despierta, desarrollada, convertida en el embrión áureo. Es la verdadera armadura argentada que nos puede proteger de las potencias de las tinieblas, que nos da la sapiencia y la experiencia.

Antes de que surja un Bodhisattva, dentro, en el interior de alguien, surge el Bodhisitta, es decir, la conciencia despierta y desarrollada.

Vean ustedes, pues, cuánto vale ese don que se llama conciencia.

Es tácito que la humanidad tiene la conciencia enfrascada entre el ego. Es claro que mientras las gentes continúen pensando como piensan, sintiendo como sienten y con sus mismas rancias costumbres, no podrán despertar la conciencia, continuará ésta hipnotizada. En secuencia o como corolario, diremos que nunca surgirá en gente así, el Bodhisitta.

Cuando el Bodhisitta, que es la conciencia desarrollada y despierta, surge en uno, en el aspirante, entonces, pronto aparece el Bodhisattva.

Obviamente, el Bodhisattva se va formando dentro del Bodhisitta. Es grandioso el Bodhisitta.

En realidad de verdad, mis queridos hermanos, es maravilloso cuando uno, verdaderamente, cambia su forma de pensar. Porque entonces, y sólo entonces, trabajará para el despertar de la conciencia. Entonces, sólo entonces, hará un trabajo serio que lo conduzca al nacimiento del Bodhisitta. Antes, no es posible.

Vivimos en un mundo doloroso. Todos ustedes están llenos de dolor, de sufrimientos. Felicidad, no existe en este mundo, es imposible. Mientras haya ego tiene que haber dolor. Mientras continuemos con nuestra forma rancia de pensar, no podremos ser dichosos. Mientras seamos víctimas de las emociones negativas, cualquier género de felicidad se hace imposible.

Nosotros necesitamos, en verdad, llegar a la felicidad. No podríamos conseguir tal logro sino despertáramos la conciencia, y nunca despertaremos la conciencia si continuamos con la forma de pensar que tenemos actualmente.

Así pues, primero miremos cómo estamos pensando. Cambiemos esa forma anticuada de pensamiento. Preparemos odres nuevos para el vino nuevo que es la gnosis y así trabajaremos de verdad y en serio.

Este mundo, en sí mismo, es el producto de la ley de la originación. Este mundo se sostiene con las leyes de causa y efecto que son las leyes del karma. También se les llama leyes de acción y consecuencia. Tal acción, tal consecuencia. Este es un mundo bastante complejo, es un mundo de asociaciones, combinaciones múltiples, dualismo incesante, lucha entre los opuestos, etc. En estas circunstancias no es posible que exista en este mundo la felicidad.

Cada uno de nosotros tiene que pagar su karma, estamos llenos de deudas. Ese karma, obviamente, nos trae mucho dolor, muchas amarguras, no somos dichosos.

Muchos piensan que podríamos llegar a la felicidad a través de la mecánica de la evolución. Es un concepto falso, pues la mecánica es mecánica. La ley de la evolución, y también la de la involución, constituyen el eje mecánico de esta maquinaria que se llama Naturaleza. Hay evolución en el grano que germina, en la planta que se desarrolla y al fin da frutos. Hay involución en la planta que entra en decrepitud y por último se convierte en un montón de leños. Hay evolución en el niño que se forma en el claustro materno, en la criatura que nace, que crece, se desarrolla y vive a la luz del sol. Mas, también existe involución en el ser humano que envejece, que decrece, que entra en decrepitud y al fin, muere. Eso es completamente mecánico.

La misma ley del karma, en cierto sentido, también es mecánica. Es mecánica en el sentido causativo, mirada a la luz de las doce nidanas.

Necesitamos liberamos, precisamente, de la ley del karma. Necesitamos liberamos de ese movimiento mecánico de la Naturaleza. Necesitamos hacernos libres y eso no será mediante la evolución mecánica.

Cualquier evolución mecánica se procesa de acuerdo con las leyes de causa y efecto. Las leyes de las asociaciones, de las combinaciones mutuas, etc. Lo que es mecánico, es mecánico.

Necesitamos liberamos de la ley de la evolución, también de la ley de la involución.

Necesitamos dar el gran salto para caer en el vacío iluminador.

Obviamente, existe una contraposición entre la teoría de la relatividad, que predicara un Einstein, y el vacío iluminador. Lo relativo es relativo. La maquinaria de la relatividad funciona con la mente de los opuestos, con el dualismo.

En la lucha de las antítesis hay dolor.

Si queremos la auténtica felicidad, debemos salimos de la ley mecánica de la relatividad.

Dar el gran salto, repito, para caer entre el seno del padre

Yo experimenté el vacío iluminador en mi mocedad. Apenas tendría algunos dieciocho años cuando pude dar el gran salto, más allá del tiempo y vivenciar Eso que no es del tiempo. Eso que podríamos llamar la experiencia del prajna-paramita, el más crudo realismo.

No está de más, enfatizarles a ustedes la noticia de que tal evidencia fuese repetida tres veces. Supe lo que era el Sunyata, lo pude vivir.

En el vacío iluminador no existe el dualismo conceptual. La maquinaria de la relatividad no-funcionaria en el vacío iluminador. La ley de las combinaciones y asociaciones mecánicas, no es posible en el vacío iluminador.

Indubitablemente, la experiencia del vacío iluminador sólo es posible en estado de Shamadi, o como se dijera también, en estado de prajña-paramita. En el vacío iluminador no existen formas de ninguna especie, podría decirse que allí, uno pasa más allá del universo y de los dioses.

En el vacío iluminador encontramos la respuesta a aquello de que si todas las cosas se reducen a la unidad, ¿a qué se reduce la unidad? Tal respuesta no es posible para la mente humana, o por lo menos, pera la mente que funciona de acuerdo con la lógica formal. Pero en el vacío iluminador, no es necesaria tal respuesta, tal respuesta es una realidad patente: si todas las cosas se reducen a la unidad, la unidad también se reduce a todas las cosas.

Entonces, el que penetra en ese estado de Maha-Shamadi, dijéramos vive en todas las cosas, desprovisto de todo y esto de por sí ya es grandioso, sublime e inefable.

Sumergirse definitivamente en Sunyata es el vacío iluminador definitivo. El vacío iluminador solo es posible mediante el gran salto y a condición definitiva de haber pasado por la aniquilación budhista total. De lo contrario no sirve.

En aquélla época, en mi mocedad, aún no había pasado yo por la aniquilación budhista y, obviamente, a medida que me acercaba a la gran realidad, la conciencia se expandía en forma desmesurada. Es obvio, la situación, no habiendo pasado por la aniquilación budhista, sentí indecible terror, motivo por el cual regresé al universo de la relatividad de Einstein.

Repito, tres veces experimenté con el vacío iluminador, y supe en el Sunyata, que más allá del vacío hay ¿qué? Eso que se llama talidad. Lo supe con una intuición de tipo trascendental. Porque en el terreno de la intuición, dentro del mundo de la intuicionalidad, hay distintos grados de intuición.

Incuestionablemente, el grado intuicional más elevado es el de las mentes filosófico-religiosas o filosófico-místicas. Ese tipo de intuición, corresponde al prajña-paramita.

Esta facultad, pues, me permitió saber acerca del mundo del vacío iluminador y que más allá se encuentra la Gran Realidad.

Bien, quiero afirmarles a ustedes en forma enfática, que este camino de la gnosis conduce a la gran realidad. La gran realidad o la talidad, Sunyata, prajña-paramita, está más allá de este universo de la relatividad, es decir, más allá de la mecánica esta de la relatividad y más allá, mucho más allá, del vacío iluminador.

No es el vacío iluminador la última palabra, es la antesala de talidad, de la gran realidad.

Estoy hablando a ustedes no en forma meramente tierna, en pasados Mahamvantaras experimenté la talidad y como quiera que la conozco, tengo que dar de ello vivo testimonio.

Lo importante para nosotros es pasar por una suprema aniquilación, a fin de que la conciencia convertida en Bodhisitta y totalmente despierta, pueda dar el gran salto para caer dentro del vacío iluminador. Un paso más y llegamos a la talidad.

Pero, como les digo, debemos empezar por cambiar nuestra forma de pensar para trabajar correctamente sobre sí mismos, desintegrando realmente los elementos psíquicos indeseables que llevamos dentro. Así podremos conseguir el despertar de la conciencia, el desarrollo del Bodhisitta.

Es necesario saber meditar, comprender lo que es la meditación. El objeto de la meditación es muy simple. ¿Qué es lo que queremos nosotros a través de la meditación? Tranquilidad.

Parecería muy superfluo lo que estamos diciendo. Ustedes podrían objetarme que podríamos tranquilizarnos con una botella de vino, eso es claro. Podrían objetarme que podríamos tranquilizamos oyendo una sinfonía de Beethoven. Pero, en realidad de verdad, conseguir la tranquilidad, es lo más difícil que ustedes imaginarse puedan.

Nadie podría tener tranquilidad, meditar y tener su mente en santa paz, si no ha eliminado de su centro intelectual el pensar caduco, extemporáneo. Nadie podría tener paz en su corazón, si no hubiere eliminado de sí mismo, previamente, las emociones negativas y perjudiciales.

Cuando un gnóstico, un arhat gnóstico, trata de meditar es que busca la tranquilidad. En esos instantes se propone trabajar sobre algún elemento inhumano que haya descubierto en sí mismo mediante la auto-observación. Si descubrió la ira, se dedicará a comprender el agregado psíquico de la ira para disolverlo todo con al ayuda de su Divina Madre Kundalini, que deberá invocar. Tal vez descubrió que tiene el agregado psíquico del odio, entonces, se propondrá desintegrar tal agregado para que surja en su reemplazo el amor.

A medida que uno vaya desintegrando todos esos agregados psíquicos inhumanos que en nuestro interior cargamos, la conciencia irá despertando.

Siempre se habla en la gnosis de la importancia del sexo, mas sólo trabajaremos con éxito en la fragua encendida de Vulcano a condición de primero, cambiar nuestra forma de pensar para que tengamos una rica información y luego, hacernos más conscientes de las enseñanzas.

No queremos, en modo alguno, desmentir los misterios sexuales. Espero que ustedes entiendan que el camino que conduce a la talidad es, y subrayo esto completamente, absolutamente sexual.

Incuestionablemente, un soltero o una soltera, pueden disolver, a base de mucha comprensión, un cincuenta por ciento de agregados psíquicos, siempre y cuando se apele a la Divina Madre Kundalini durante la meditación.

Pero, hay elementos psíquicos muy pesados, que corresponden al mundo de las noventa y seis leyes y éstos no se desintegran sino exclusivamente con el movimiento eléctrico de la svástica en acción, que genera determinado tipo de electricidad sexual trascendente.

Obviamente, la mujer-serpiente, o sea, la princesa Kundalini, la Divina Madre Cósmica, es reforzada mediante ese tipo de electricidad. Entonces puede, con su poder eléctrico, desintegrar atómicamente los elementos psíquicos más pesados, dentro de los cuales está embotellada la conciencia.

Así, poco a poco, llega el instante en que la conciencia queda completamente liberada, despierta, lista para dar el gran salto y caer en el vacío iluminador que es la antesala de la gran realidad.

En todo este mundo se nos ha criticado demasiado porque ponemos énfasis en el sexo y muchos dicen que hay otros caminos que pueden conducir a la gran realidad. Obviamente que cada cual es muy libre de pensar como quiera, pero, en nombre de la verdad, por experiencia mística directa acumulada en el fondo de mi conciencia a través de sucesivos Mahamvantaras, puedo decirles que el camino que conduce directamente a la gran realidad, más allá del vacío iluminador y de la mecánica de la relatividad, es absolutamente sexual en un ciento por ciento.

Quienes disienten en esta cuestión, revelan, con ese proceder psicológico, desconocimiento de la cruda realidad.

Es obvio que quien ha tenido verdadera experiencia en estas cuestiones, a través de sucesivos Mahamvantaras, sabe muy bien que así es. No es posible escaparse definitivamente de la mecánica esta de la relatividad por otra puerta o por otro camino que no sea el directo, el que lleva a la gran realidad.

Sunyata es un término budhista muy interesante, nos indica perfectamente la experiencia mística, vívida, del que no sólo ha experimentado el vacío iluminador, sino que ha llegado más allá, mucho más allá, a la talidad, a la gran realidad.

Dentro del terreno exclusivamente esotérico-místico, budhista-Crístico, disiento con muchos budistas ortodoxos. Repito, dentro del terreno estrictamente místico-budhista, disiento con respecto a muchos místicos budhistas ortodoxos, que ponen el vacío iluminador como lo máximo.

Nosotros, los gnósticos, vamos más allá de la mecánica de la relatividad, más allá de esta maquinaria de la teoría de la relatividad de un Einstein, fundamentada en el dualismo conceptual, y aún mucho más allá del vacío iluminador.

Nosotros queremos la gran realidad, la experiencia vívida, Sunyata. La vívida experiencia de los prajña-paramitas.

Gracias a Dios, tenemos en nuestro interior a la conciencia. Es precisamente el don más precioso, lástima que esté enfrascada entre el ego. Pero, si conseguimos liberar a la conciencia, entonces, estaremos listos para el gran salto, para el salto supremo.

Una conciencia liberada es una conciencia que puede sumergirse en la gran realidad de la vida libre en su movimiento. Esta gran realidad es felicidad inagotable, más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente. Es una felicidad imposible de describir con palabras.

Todos queremos la felicidad y no tenemos la felicidad. Necesitamos ser felices, pero no es posible ser felices en un mundo de combinaciones. No es posible ser felices dentro de esta maquinaria de la relatividad.

Recordemos que el ego es ciego, que el ego es un libro de muchos tomos y que está expuesto a las leyes de causa y efecto.

Es hora de que pensemos liberamos del karma, liberamos de este mundo doloroso, de esta maquinaria tan infernal. Es hora de que pensemos en la dicha verdadera de la gran realidad.

Por eso les invito a cambiar vuestra forma de pensar. Porque si ustedes cambian, podrán trabajar sobre sí mismos para liberar la conciencia. Pero si ustedes no cambian vuestra forma de pensar, si sólo quieren esta doctrina para engancharla a vuestro tren viejo, decrépito y degenerado, pues están perdiendo el tiempo.

Quiero la felicidad para ustedes, la verdadera dicha del Ser.

Necesitamos que ustedes aprendan a meditar, en lo más profundo, que sepan meditar.

Cuando uno ha conseguido una verdadera concentración, llega a la verdadera dicha.

Vean ustedes, si yo no hubiera tenido en vida la experiencia del vacío iluminador, allá en mi mocedad, no estaría hablándoles ahora en la forma que les estoy hablando. Esa experiencia vívida, jamás se borró de mi conciencia ni de mi corazón.

Es posible que en una práctica de meditación profunda, pueda la conciencia de un ser humano escaparse de entre el ego y experimentar la dicha del vacío iluminador. Es obvio que si lo consigue trabajará con gusto sobre sí mismo, trabajará con ardor, pues habrá experimentado ciertamente, en ausencia del ego, Eso que es la Verdad. Eso que no es del tiempo, que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente.

Aquí les he enseñado una forma sencilla de meditar, porque hay un tipo de meditación que está dedicado a la autoexploración del ego, con el propósito de desintegrarlo, volverlo cenizas. También hay otro tipo de meditación, que tiene por objeto llegar un día a la experiencia de lo real. Ojalá lo lograran ustedes, para que siguieran animados interiormente y trabajaran sobre sí mismos. Sin embargo, conceptúo que es necesario tener algún Mantram que sirva.

El Mantram que les voy a dar es muy sencillo: gate, gate, paragate, parasamgate, bhodi, swá, ha. Este Mantram se pronuncia así: gaaateeeee, gaaateeeee, parasamgaaateeeee, parasamgaaaateeee, booodiiiii, suaaaa, jaaaaa. En nuestros corazones tiene que haber quedado grabado.

Este Mantram se pronuncia suavemente, profundamente y en el corazón. Puede también usarse como verbo silenciado, porque hay dos tipos de verbo: verbo articulado y verbo silenciado. El verbo silenciado es poderoso.

Este Mantram, entiendo que abre el ojo de dagma. Este Mantram, profundo, un día los llevará a ustedes a experimentar; en ausencia del ego, el vacío iluminador. Entonces sabrán lo que es el Sunyata, entonces entenderán ustedes lo que es el prajña-paramita.

Perseverancia es lo que se necesita, con este Mantram ustedes podrán llegar muy lejos.

Conviene experimentar la gran realidad alguna vez, eso lo llena a uno de ánimo para la lucha contra sí mismo. Esa es la ventaja del Sunyata. Esa es la ventaja más grande que existe en relación con la experiencia de lo real.

Y para que hoy se aproveche la meditación y el Mantram como es debido, vamos a entrar un rato en meditación con el Mantram.

PRACTICA DE LA MEDITACION

Ruego a todos los hermanos, pues, entrar en meditación.

Se relaja el cuerpo, totalmente, después de relajado nos entregamos totalmente a nuestro Dios interior profundo. Sin pensar en nada, únicamente recitando con la mente y el corazón el Mantram completo.

La meditación debe ser honda, muy profunda, los ojos cerrados, el cuerpo relajado, entregados completamente a nuestro Dios interior.

Ni un pensamiento se debe admitir en estos instantes. La entrega a nuestro Dios debe ser total y solamente el Mantram debe resonar en nuestros corazón.

meditacion

-Apaguen las luces, relajen todo el cuerpo.

-Relajación completa y entrega total a nuestro Dios interior profundo.

-No piensen en nada de nada, de nada, de nada, de nada...

-Recitaré el Mantram, lo repetiré muchas veces para que no se les olvide: gaaateeeee, gaaateeeee, parasamgaaateeeee parasamgaaateeeee, booodiiii, suaaaaa, jaaaaa...

-Sigan repitiendo en sus corazones... no pensar en nada de nada... entreguémonos a nuestro Dios...

-Siéntanse como un cadáver como un difunto.