LAS NINFAS

IRIS divina doncella inefable, diosa mensajera de alados pies, tú proteges a las mujeres INICIADAS que trabajan en la FRAGUA de VULCANO.

¿No fuiste acaso tú, sublime beldad, aquella misma que entregara a TURNO el belicoso jefe Rutulo, aquel mensaje celestial de JUNO la DIOSA de las matronas Iniciadas?.

Y después de las solemnes libaciones el aguerrido TURNO cual un nuevo Aquiles, avanza amenazante con su ejército sobre el campamento troyano, así está escrito y esto lo saben los divinos y los humanos.

Empero, los troyanos, ni tardos ni débiles, se reunieron en la plaza de armas y pronto estuvieron en línea de batalla.

Terrorífico, dantesco, aterrador, TURNO da vueltas incesantes alrededor de las murallas troyanas, extraño destino, repetirse en el Lacio los épicos combates de la destruida Troya.

Sin embargo, esta vez, los troyanos a pesar de ser veteranos de tantas guerras, no osan enfrentarse al enemigo en campo abierto, debido a la ausencia de ENEAS quien ahora se encuentra ausente.

¿Lo que vino después? Lo sabe la leyenda de los siglos... Chisporrotea amenazante el FUEGO, las llamas, las ardientes antorchas.

RUTULO ha querido quemar las naves de ENEAS; suplica CIBELES, la DIVINA MADRE KUNDALINI al CRISTO CÓSMICO, JÚPITER, el HIJO de CRONOS, y éste ayuda a los troyanos.

Afortunadamente aquellas naves estaban formadas de madera sagrada de pino talado en el santo monte del Ida, donde el CRISTO (JÚPITER) tenía su bosque favorito.

Y... ¡Asombro! ¡Maravilla!... las misteriosas naves en vez de arder como holocausto fatal, se transforman en NINFAS del inmenso mar.

¿Cuándo se entenderá esta sabiduría? ¿Quién comprenderá estos prodigios?.

¡Ah! Si la mente humana no se hubiera degenerado tanto... yo, si he visto muchas veces tiernas doncellas vestidas de novia como listas para celebrar las bodas.

Sí; ¡Oh Dios! Las he visto al pie de cada PINO, ¿Almas inocentes verdad? ELEMENTALES VEGETALES.

Sí; esos son en verdad los ELEMENTALES de los PINOS, cada uno de estos árboles de NAVIDAD tiene ALMA propia.

¿Cuándo volverán los CULTORES DEL CRISTO a establecer sus SANTUARIOS entre bosques llenos de PINOS?.

¿Qué tienen poderes estos árboles? ¿Quién osaría dudarlo? ¿Pudieron acaso los guerreros de TURNO, el nuevo AQUILES, convertir las naves troyanas en holocausto?.

Si las gentes DESPERTARAN CONCIENCIA, podrían conversar cara a cara con las NINFAS del borrascoso océano.

Si las gentes DESPERTARAN CONCIENCIA podrían platicar con los ELEMENTALES de los PINOS.

Empero; ¡Qué dolor!... ¡Dios mío! Las pobres gentes duermen profundamente.

¡Ah! Si esos que investigan en el terreno del ocultismo comprendieran de verdad al autor de las metamorfosis de las plantas; si entendieran a Humbolt con su cosmos; si de verdad intuyeran el TIMEO y el CRITIAS de PLATÓN el divino, entonces se acercarían al anfiteatro de la CIENCIA CÓSMICA, y penetrarían en el misterio de la MAGIA VEGETAL.

Si esos que estudian ANATOMÍA OCULTA comprendieran los misterios de DEVI KUNDALINI, si de verdad amaran a CIBELES y a JÚPITER DIVINO; Si trabajaran en la NOVENA ESFERA, entonces serían admitidos en los paraísos ELEMENTALES de la naturaleza.

Recordemos ahora al coro de NINFAS DE CALIPSO en la tan ocultista obra de «Telémaco» de Fénelon.

Cierto grupo ESOTÉRICO que visitó alguna vez la antigua OLISES en la CUARTA DIMENSIÓN, tuvo la inmensa dicha de ser asistido por un grupo de NINFAS marinas.

Las HADAS aquéllas tendieron sobre el musgo de una roca milenaria, un fino mantel de encaje cuya hermosa figura podría compararse a la de esos sutiles tejidos que forman a veces los cirros en el cielo, y allí mismo, sobre vajilla de factura atlante que de lejos por sus colores recordaba a la loza talaverana hace algunos años tan de moda, les sirvieron una comida de frugal apariencia, pero tan nutritiva que parecía llenarlos a todos de felicidad y juventud.

El trigo, el centeno, el arrope, el maíz, la coca, la nuez de cola, el pan sopari, que los ADEPTOS INDOSTANÍES dan en señal de alianza a sus discípulos, la miel, el mosto sin fermentar, mil jugos y melazas indescriptibles constituían los platos.

Deliciosos platillos que ni Brillat-Savarin probó nunca, ni Montiño y Altimira alcanzarían jamás a comprender.

Un licor fragante, servido en copa de ágata que recordaba al cáliz del SANTO GRIAL, terminó por sumir a este grupo de hermanos en un estado extraño, misterioso.

Se sintieron contentos, felices, llenos de vigor y de urdimiento, y capaces de embarcarse sin temor alguno en la aventura más terrible.

Sobra decir que dicho grupo exploró la ATLÁNTIDA y conoció todos los misterios del sumergido continente.

Yo también conocí dos NINFAS maravillosas cuando navegaba en un velero por el mar Caribe.

Ellas vinieron a nuestro encuentro por entre las embravecidas olas, eran de una belleza incomparable.

La una tenía el color de las violetas, doncella delicada, flotaba entre las aguas y a veces caminaba con un paso rítmico e inocente; avances dulces, ágiles y sencillos, sin nada de animal y mucho de divino; parecía mas bien una india de pies desnudos.

La otra tenia el color maravilloso de los corales; en la forma cordial de su boca la fresa dejó su púrpura y en el sutil dibujo delicado de aquel rostro, resplandecían sus ojos.

Rayaba la aurora en el océano, las vi y me hablaron con el verbo de la luz; luego muy despacio se acercaron a la playa y se subieron sobre las rocas de los acantilados.

Yo me hice amigo de esas dos NINFAS maravillosas y cuando pienso en sus poderes y en esos barcos de ENEAS transformados, me sumerjo entonces en MEDITACIÓN y oración.