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Capítulo 30

María desea oír la historia de Sophía.

Cuando Jesús dijo esto a sus discípulos, sucedió que María se adelantó hacia él y le dijo: Mi Señor, te he oído decir hace poco: Pistis Sophía es en sí misma una de las cuatro y veinte emanaciones. Cómo es entonces que no está en su región? Pues has dicho: La encontré debajo del treceavo aeón.

Capítulo 31

Sophía toma el poder rostro de león de Obstinado por la luz verdadera.

Entonces ella miró hacia abajo y vio su luz (de él) en las partes inferiores; y no supo que la luz era de Obstinado, el triple - Poderoso, sino que pensó que provenía de la luz que había visto desde el principio en la altura, la cual venía del velo del Tesoro de la Luz. Y pensó para sí: Iré a esa región sin mi par y tomaré la luz y luego modelaré aeones de luz, para poder ir a la luz de las luces, que está en lo Alto de las alturas.

Capítulo 32

Y Pistis Sophía lloró hasta el exceso y gritó a la luz de las luces, a la que ella había visto desde el principio, en la que había tenido fe, y expresó su arrepentimiento, diciendo así:

Pistis Sophía grita a la Luz de las luces y clama a gran voz.

Sophía, convertida en intelectualismo, ya no es Sophía, y como consecuencia surgen los malos pensamientos.

Capítulo 33

Sucedió entonces, cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, que les dijo: Esta es la canción de alabanza que Pistis Sophía expresó en su primer arrepentimiento, arrepintiéndose de su pecado, recitando todo aquello que le ocurrió. Ahora, por tanto: El que tenga oídos para oír, que oiga.

María se le acercó de nuevo y le dijo: Mi Señor, mi espíritu de luz tiene oídos y yo oigo con mi poder de luz; y tu espíritu que está en mí, me ha serenado. Escucha pues y que yo pueda hablar con relación al arrepentimiento que Pistis Sophía expresara, hablando de su pecado y de lo que le ocurrió. Tu poder de luz profetizó esto anteriormente a través del Profeta David, en el Salmo sesenta y ocho:

Capítulo 34

Y sucedió entonces, cuando María terminó de decir estas palabras a Jesús, en medio de sus discípulos, que le dijo: Mi Señor, ésta es la solución del misterio del arrepentimiento de Pistis Sophía.

Y cuando Jesús escuchó estas palabras de María, le dijo: Bien dicho María, la bendita, la plenitud o plenitud bendita, tú, de la que habrá de cantarse como la bendita en todas las generaciones.