Capítulo 26

Esto lo realizaban ellos continuamente, antes que su poder les fuese disminuido y se desvaneciera, y se sintieron exhaustos o sin energías, que su poder empezó a cesar en ellos de manera que quedaron exhaustos de poder, y su luz, que estaba en su región, cesó y su reino fue destruido y el universo ascendió prontamente.

Ocurrió que cuando percibieron esto, y cuando el número de la cifra de Melchizedek, el Receptor (de la Luz), tuvo lugar, entonces él tuvo que salir de nuevo y entrar en medio de todos los Arcontes del Destino y de aquéllos de la Esfera, y los puso en agitación y los hizo abandonar prontamente sus círculos. Y desde entonces se vieron constreñidos a buscar el poder fuera de ellos, fuera del aliento de sus bocas y de las lágrimas de sus ojos y del sudor de sus cuerpos.

Incuestionablemente, los Dioses solares se convirtieron en lunares cuando cayeron en la degeneración animal.

Cuando los Dioses solares se tornaron en lunares, perdieron sus poderes, se sintieron exhaustos y sin energías, cayeron.

El Número de la cifra de Melchizedek, el Receptor de la Luz, tuvo entonces, y el Gran Ser entró en acción.

Melchizedek, en acción, gobierna con mano fuerte a los Arcontes de todos los Aeones y a los Regidores del Destino y a los Regidores de la Esfera.

Melchizedek en acción, hace abandonar a esos Jerarcas su respectivos círculos cuando aquéllos cometen el error de caer en la generación animal.

Desde entonces, aquellos Señores se ven constreñidos a buscar el poder fuera de sí mismos, en el mundo vano.

Indubitablemente, los Dioses solares, convertidos en criaturas lunares, sufren como cualquier persona, terriblemente.

Los regidores devoran su materia para que las almas no sean moldeadas.

Y Melchizedek, el Receptor de la Luz, los purificó, y como lo hace continuamente, llevó su luz al Tesoro de la Luz. Y todos los Arcontes de los Aeones y los Arcontes del Destino y aquellos de la Esfera, se vuelven a la materia inútil, la devoran y no la dejan ir y convertirse en almas en el mundo. Ellos devoran su materia para no verse sin energía y exhaustos y para que su poder no cese en ellos y su reino se destruya, y a fin de poder retardarse y subsistir largo tiempo hasta la terminación del número de almas perfectas que estarán en el Tesoro de la Luz.

Empero, Melchizedek, el Genio de la Tierra, el Receptor de la Luz, mediante sus Adeptos, muestra el camino de purificación a los Dioses caídos.

Melchizedek puede llevar la luz de las Almas al Tesoro de la Luz.

Ya dijimos que el Vellocino de Oro, el Tesoro de la Luz, se encuentra en las profundidades de sí mismo.

Incuestionablemente, los Arcontes del Destino y los Regidores de los Aeones y Aquéllos de la Esfera, se vuelven a la materia inútil, la someten, la devoran, la subyugan, la gobiernan, no la dejan convertirse en almas humanas en el mundo.

Esto es, ellos, los Regidores, mantienen a las Esencias elementales dentro de sus respectivos Reinos.

Tales Esencias elementales están gobernadas por los Arcontes.

Sin embargo, las Esencias elementales, conforme se desarrollan, pasan de un Reino a otro, pero según la Ley.

A su tiempo y a su hora, toda Esencia elemental puede, según Ley, convertirse en Alma humana.

La terminación del número de Almas perfectas que estarán en el Tesoro de la Luz, será el día de: "Sed con nosotros", al final del Gran Día Cósmico.