Capítulo 56

Andrés interpreta el doceavo arrepentimiento de acuerdo con el Salmo CVIII

Y Andrés se levantó y dijo: "Mi Señor y Salvador, tu poder-luz ha profetizado anteriormente, a través de David, con relación a este arrepentimiento expresado por Pistis Sophía, diciendo en el Salmo ciento ocho:

1. - Oh! Dios, no guardes silencio ante mi canto de alabanzas.

2. - Pues las bocas del pecador y del taimado han abierto sus fauces contra mí y con lengua astuta y engañosa han hablado mal de mí a mis espaldas.

3. - Y me han abrumado con palabras de odio y han luchado contra mí sin causa.

4. - En vez de amarme me han calumniado; mas yo he orado.

5. - Me han dado maldad por bondad y odio por amor.

6. - Coloca a un pecador sobre él y deja que el calumniador permanezca a su mano derecha.

7. - Que cuando se le sentencie se le condene y que su oración se convierta en pecado.

8. - Que sus días se acorten y que otro reciba su soberanía.

9. - Que sus hijos queden huérfanos y su esposa viuda.

10. - Que sus hijos sean llevados lejos y obligados a implorar; que sean arrojados de sus casas.

11. - Que su prestamista se apropie de cuanto tenga y que personas extrañas saqueen sus bienes.

12. - Que no haya hombre que lo respalde y que nadie se apropie de sus huérfanos.

13. - Que sus hijos sean exterminados y su nombre se borre en una sola generación.

14. - Y que el pecado del padre de esos hijos quede frente al Señor y el pecado de su madre no se borre.

15. - Que esté siempre presente en sus pecados ante el Señor, pero que su memoria sea arrancada de la tierra.

16. - Pues él no pensó en apiadarse y ha perseguido al hombre pobre y desdichado, y a la criatura afligida para aniquilarla.

17. - Gustaba de maldecir y sus maldiciones recaerán sobre él. No deseaba bendiciones y éstas estarán fuera de su alcance.

18. - Se revistió a sí mismo con maldición, como un ropaje y entró en su interior como el agua y como aceite en sus huesos.

19. - Que sea para él como una vestimenta con la cual esté envuelto y como un cinturón con el que siempre esté ceñido.

20. - Esta es la obra de aquéllos que me calumnian ante el Señor y hablan indebidamente contra mi alma.

21. - Pero tú, Oh! Señor Dios, sé misericordioso conmigo; por tu nombre, sálvame.

22. - Pues soy pobre y desdichado; mi corazón es un tumulto en mi interior.

23. - Se me elimina como sombra que se diluye, y se me sacude como se sacude a las langostas.

24. - Mis rodillas están débiles y mi carne magra.

25. - Soy objeto de sus burlas; ellos me ven y mueven sus cabezas, mofándose.

26. - Ayúdame, Oh! Señor Dios, y sálvame por tu gracia.

27. - Que ellos sepan que ésta es tu mano y que tú, Oh! Señor, los has formado".

Esta es pues, la solución al doceavo arrepentimiento expresado por Pistis Sophía cuando se encontraba en el caos".

Los tenebrosos pagan con moneda negra los servicios nobles.

Los pecadores citados son los demonios rojos de Seth, sobre los cuales cae el Karma.

Sobre los demonios rojos de Seth cae la sentencia.

Es obvio que los Leones de la Ley castigan a los demonios rojos de Seth sin consideración alguna.

Los días de los demonios rojos de Seth se acortan y otros reciben su soberanía.

Obviamente, el Karma es terrible y muchas veces los hijos de los perversos quedan huérfanos y sus esposas viudas.

El León de la Ley es implacable y muchas veces los hijos de los malvados son llevados lejos y obligados a implorar, son arrojados de sus casas.

Los prestamistas se apropian de los dineros de los perversos y personas extrañas saquean sus bienes.

Nadie se apiada de los huérfanos de la perversidad y ningún hombre les tiene piedad.

Exterminados serán los hijos de los perversos y su nombre borrado será en una sola generación.

El pecado del padre de esos hijos ante el Señor está, y el pecado de su madre no se borra, así es el Karma en acción.

Siempre presente estarán con sus pecados los hijos de perdición, mas su memoria será arrancada de la Tierra.

Pues el pecador perverso nunca pensó en apiadarse de su prójimo y persiguió a los pobres y desdichados, por ello el Karma caerá sobre él.

El perverso no se apiada de nadie y persigue a la criatura afligida para aniquilarla.

Los malvados maldicen y sus maldiciones caerán sobre ellos como un rayo de venganza.

Los perversos no desean bendiciones y éstas siempre estarán fuera de su alcance.

Los perversos siempre se revisten a sí mismos con maldición, como un ropaje, y por tal motivo, la maldición en su interior entra como agua y aceite en sus huesos.

Esta desgracia es para los malvados como una vestimenta con la que siempre están envueltos o como un ceñidor con el que siempre se ciñen.

Esta es la obra fatal de aquéllos que calumnian a Pistis Sophía y que vociferan contra los Iniciados.

Obviamente, tales perversos están dentro y fuera de nosotros mismos.

Aquellos que están dentro son los demonios rojos de Seth, viva personificación de nuestros defectos psicológicos.

Los tenebrosos que están fuera de nosotros mismos son los hermanos de la fraternidad tenebrosa.

Obviamente, las potencias tenebrosas luchan a muerte contra los iniciados tratando de sacarlos del camino que conduce a la liberación final.

Sólo el Cristo Intimo puede ayudarnos, empero, el Señor Interior sin la serpiente nada podría hacer.

Todos nosotros, en tanto no hayamos muerto totalmente, seremos unos pobres, miserables y cuitados.

El corazón de aquéllos que tienen el ego vivo y fuerte es un tumulto en el interior.

Sólo el corazón tranquilo puede darnos la verdadera y legítima felicidad.

La meditación interior profunda tiene por objeto lograr la verdadera tranquilidad.

No sería posible lograr la paz del corazón tranquilo en tanto existiesen dentro de nosotros los factores psicológicos de la intranquilidad.

Durante la meditación interior profunda exploramos al "Yo" psicológico.

Durante la meditación interior profunda sólo nos proponemos comprender integralmente aquel defecto psicológico descubierto en auto-observación.

Cada defecto auto- observado debe ser previamente comprendido a través de la meditación antes de proceder a su eliminación.

Oración y magia sexual son indispensables para la eliminación.

Es en la Novena Esfera, durante la conexión del "Lingam-Yoni", cuando se debe orar.

Se suplicará en esos instantes a la Divina Madre Kundalini que desintegre y elimine aquel agregado psíquico que previamente hayamos comprendido.

Así, eliminando los factores de la intranquilidad, lograremos la plena tranquilidad.

Sólo el corazón tranquilo puede llegar a la iluminación, y a la Omnisciencia.

Cuando el Bodhisattva llega a la Iluminación, se prepara para la Omnisciencia.

No es posible llegar a la Omnisciencia si antes no se ha aprendido a vivir entre lo absoluto y lo relativo, entre lo mutable y lo inmutable.

Aquéllos que han pasado más allá del Vacío Iluminador y de la relatividad de la vida experimentan eso que se llama Talidad.

La Talidad, es la Gran Realidad de la vida libre en su movimiento.

Sólo quienes pueden experimentar a voluntad la Talidad reciben el don de la Omnisciencia.

Nadie podría llegar a la Omnisciencia sin haber logrado la verdadera realidad del corazón tranquilo.

A los agregados psíquicos hay que sacudirlos y eliminarlos como langostas.

Tiemblan las rodillas de aquellos que tienen ego y sus carnes están magras.

Cuán débiles que son aquéllos que tienen conciencia egoica, tiemblan de temor.

Los tenebrosos se burlan de los Iniciados caídos.

Sólo la gracia del Cristo Intimo puede salvar a los caídos.

Sólo el Señor ha formado las manos del caído y sólo él puede salvarnos.

La gran Aniquilación budhista es urgente, inaplazable e impostergable.

Necesitamos morir en todos los niveles de la mente y pasar más allá del Vacío Iluminador y de la realidad existencial del Universo.

Es urgente dejar de existir dentro de la herejía de la separatividad o en la dicha del Vacío Iluminador.

Se hace impostergable auto- realizar dentro de sí mismos a eso que se llama "Talidad".

La "Talidad" es la Gran Realidad, más allá de la perversidad y de la santidad.

Entre el seno de la "Talidad", más allá de la perversidad y la santidad, jamás podrían existir los santos.

En la "Talidad" no hay nada que pueda llamarse santo.

La Gran Realidad es la Gran Realidad, la "Talidad"; los santos y los perversos giran dentro de la gran rueda del Samsara y por ello están muy lejos de la "Talidad".

Empero, debemos tener mucho cuidado con el agregado psíquico de los auto- méritos.

El agregado psíquico de los auto- méritos nos hace nacer en los cielos o en la tierra nuevamente.

El agregado psíquico de los auto- méritos nos aleja de la "Talidad".

Nosotros jamás tenemos méritos reales porque quien realiza toda obra verdadera es el Padre.

El primer principio de la Doctrina Gnóstica es la "Talidad" o Gran Realidad.

El Cristo Intimo debe destruir en nosotros al agregado psíquico del auto- mérito para llevarnos a la "Talidad".

El Señor levanta a los caídos.

Trabajad con la Mujer- Serpiente y el Señor os salvará.