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Capítulo 65

Cuando el Primer Misterio hubo dicho lo ocurrido a Pistis Sophía en el caos, preguntó a los discípulos:

"¿Comprendéis la forma en que discurro con vosotros?" Pedro se adelantó y dijo: "Mi Señor, por lo que concierne a la solución de las palabras que has dicho, tu poder luz lo profetizó anteriormente a través de Salomón en sus Odas:

Pedro, dentro de cada ser humano, es el Hierofante del sexo, una parte de nuestro propio Ser.

El Cristo se expresó también a través de Salomón, Hijo de David, Rey de Sión.

Resulta claro que el Cristo es el Instructor del mundo.

Cristo es el Maestro por excelencia, el Venerable Gran Maestro.

Cristo se expresa realmente a través de cualquier Hombre auto-realizado y perfecto.

Así es como el Cristo ha instruido siempre a la humanidad.

Cristo es el Maestro de Maestros.

Cristo vive dentro de cualquier Hombre preparado el mismo Drama Cósmico.

Esto significa que los Cuatro Evangelios resultan siempre de palpitante actualidad.

Los Cuatro Evangelios no son del tiempo.

El Cristo triunfa sobre las tentaciones cada vez que representa el Drama Cósmico.

Pedro interpreta la narración con las Odas de Salomón.

"1 - Un rayo llegó y se convirtió en gran inundación.

2 - Todo lo derribó a su paso y se volvió hacia el templo.

3 - Presas y edificios no pudieron resistirlo, ni quienes los habían construido.

4 - Pasó sobre la tierra entera, inundándola.

5 - Quienes estaban sobre arena seca bebieron; su sed fue calmada y mitigada con la dádiva vertida de la mano del más Alto.

6- Benditos sean los ministros de esas dádivas a quienes el agua del Señor les ha sido confiada.

7- Ellos han refrescado los labios agrietados; aquéllos, cuyo poder les fuera arrebatado, se alegraron en el corazón y han avivado las almas vertiendo agua en sus alientos, para que no muriesen.

8 - Ellos han levantado miembros caídos y han dado poder a su sinceridad y luz a sus ojos.

9 - Pues todos ellos se han conocido a sí mismos en el Señor y se han salvado a través del agua de la vida eterna."

Déjame, por tanto, mi Señor, expresarme con franqueza, pues tu poder ha profetizado a través de Salomón: 'Un rayo vino y se convirtió en gran inundación'; esto es: El rayo de luz se ha derramado en el caos sobre todas las regiones de las emanaciones de Obstinado.

Y de nuevo la palabra que tu poder ha pronunciado a través de Salomón: 'Todo lo derribó a su paso y se volvió hacia el templo?; esto es: Sacó todos los poderes luz de las emanaciones de Obstinado, los que éstas habían tomado de Pistis Sophía, y los vertieron de nuevo en ella.

Y de nuevo tú, por su boca, has dicho: 'Presas y edificios no pudieron resistirlo'; esto es: Las emanaciones de obstinado no pudieron retener el rayo de luz dentro de las paredes de la obscuridad y el caos.

Y de nuevo tus palabras: 'Pasó sobre la tierra entera, inundándola'; esto es: Cuando Gabriel y Miguel lo llevaron hasta el cuerpo de Pistis Sophía, vertieron en ella todas las luces que las emanaciones de Obstinado le habían arrebatado, y su cuerpo material brilló.

Y lo que dijeras: 'Quienes estaban en la arena seca, bebieron'; esto es: Todo aquello en Pistis Sophía, cuya luz le fuera antes arrebatada, obtuvo luz.

Y luego: 'Su sed fue calmada y mitigada'; esto es: Sus poderes cesaron de carecer de luz porque su luz, que les había sido arrebatada, les fue dada (de nuevo).

Y nuevamente, como tu poder lo dijo: 'Con la dádiva vertida del más alto'; esto es: La luz les fue dada a través del rayo de luz que provino de ti, el Primer Misterio.

Y como lo dijo tu poder: 'Benditos sean los ministros de esa dádiva'; esto es lo que tú has dicho: Miguel y Gabriel, quienes administraron, trajeron el rayo de luz al caos y también lo llevaron hacia delante. Ellos darán los Misterios de la Luz y de la Altura, ellos a quienes le fue confiado el rayo de luz.

Y de nuevo, según tu poder lo ha dicho: 'Ellos han refrescado los labios agrietados'; esto es: Gabriel y Miguel no han tomado las luces de Pistis Sophía para ellos, esas luces que quitaran a las emanaciones de Obstinado, sino que las vertieron en Pistis Sophía.

Y de nuevo: 'Aquéllos cuyo poder les fuera arrebatado, se alegraron en el corazón'; esto es: Todos los otros poderes de Pistis Sophía que no habían sido arrebatados por las emanaciones de Obstinado, se alegraron infinitamente y se llenaron a sí mismos de la luz de sus compañeros de luz, pues éstos la habían vertido en ellos.

Y la palabra que tu poder expresara: 'Han avivado las almas, vertiendo en sus alientos, para que no muriesen'; esto es: Cuando ellos vertieron las luces en Pistis Sophía, avivaron el cuerpo material del que ellas habían tomado antes sus luces, y que estaba a punto de perecer.

Y de nuevo la palabra de tu poder expresó: 'Ellos levantaron miembros caídos o que no debieron caer'; esto es: Cuando ellos vertieron en ellas las luces, levantaron todos los poderes que estaban a punto de ser disueltos.

Y de nuevo, como tu poder luz lo dijera: 'Ellos recibieron de nuevo su luz y volvieron a ser lo que antes fueran': y de nuevo: 'Todos ellos se han conocido a sí mismos en el Señor?; esto es: Todos los poderes de Pistis Sophía se conocieron unos a otros a través del rayo de luz.

Y de nuevo: 'Ellos se han salvado a través del agua de la Vida Eterna?; esto es: Ellos son salvos mediante el rayo de luz.

Y de nuevo tu palabra: 'El rayo de luz lo derribó todo a su paso y se volvió hacia el templo'; esto es: Cuando el rayo de luz hubo tomado todos los poderes luz de Pistis Sophía en poder de las emanaciones de Obstinado, las vertió en Pistis Sophía, giró sobres sí mismo, salió del caos y vino a ti, tú que eres el templo.

Esta es la solución a todas las palabras que tu luz poder expresara a través de la Oda de Salomón."

Y ocurrió entonces, cuando el Primer Misterio hubo escuchado las palabras de Pedro, que le dijo a éste: "Bien dicho, bendito Pedro, ésta es la solución a las palabras que han sido dichas."

El Rayo Crístico cae en nuestro interior provocando gran inundación.

Cae Babilonia la grande, la madre de todas las abominaciones y fornicaciones de la Tierra; la ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos.

Las aguas genesíacas transmutadas todo lo inundan en nuestro interior.

El Rayo Crístico provoca la catástrofe interior.

Todo es derribado; las falsas estructuras creadas por los agregados psíquicos, caen, no pueden resistir el Rayo Crístico.

Toda la tierra filosófica, nuestro cuerpo, es transformado en su interior.

Las diversas partes del Ser, beben, calman su sed con la dádiva vertida del más Alto.

Los ministros de esa dádiva, a quienes el agua mercurial les ha sido confiada, son esas partes del Ser relacionadas con la ciencia transmutatoria de "Yesod-Mercurio".

Las distintas partes auto- conscientes e independientes del Ser refrescaron los labios agrietados, se llenaron de gozo con las aguas de la vida.

Todas las partes auto- conscientes e independientes del Ser, mediante trabajos conscientes y padecimientos voluntarios, se llegan a conocer a sí mismas en el Señor Interior Profundo y se salvan mediante el agua mercurial de los Sabios.

El Rayo de Luz penetra en el Caos sobre todas las emanaciones o elementos indeseables del ego.

Mediante la Aniquilación budhista, el Cristo Intimo libera a la Esencia, a los poderes, para verterlos en el interior del Iniciado.

Así el Cristo derriba todo lo inútil y se dirige luego hacia nuestro Templo Interior.

Las emanaciones del ego no pueden retener el Rayo de Luz dentro de la obscuridad y el caos.

El Azufre y el Mercurio de los Sabios, representados por Miguel, el Espíritu Solar, y Gabriel, el Angel Lunar, producen la transformación total; se recobran los poderes luminosos y hasta el cuerpo físico del Iniciado se convierte en vehículo del Señor.

Gracias al Cristo Intimo, las distintas partes auto-conscientes y auto-independientes del Ser reciben la Luz.

Miguel y Gabriel, agentes y ministros del Azufre y del Mercurio de los Sabios, traen el rayo de luz Crística a nuestro caos sexual para cristificarnos totalmente.

Miguel y Gabriel son dos partes auto-conscientes y auto- independientes de nuestro propio Ser hábiles en la ciencia de la Alkimia.

Así como Miguel y Gabriel existen en el Macro-cosmos, también existen dentro del Micro-cosmos hombre.

Es obvio que mediante el Azufre y el Mercurio recibimos siempre los Misterios de Luz y de la Altura.

El Azufre y el Mercurio son fundamentales para recibir el Rayo de Luz.

Miguel y Gabriel portan el Rayo de la Luz Crística.

Miguel y Gabriel, el Azufre y el Mercurio, se cruzan incesantemente entre sí para dar origen a la Piedra Filosofal.

Nunca el Azufre y el Mercurio se robarían la Luz, pues estas dos substancias alkimistas son tan sólo los elementos fundamentales de la Gran Obra.

Es obvio que aquellas partes del Ser, cuyo poder les fuera arrebatado por el ego, se alegran en su corazón cuando la luz les ha sido devuelta.

Todos los otros poderes del Ser, que el ego no puede arrebatarle al Iniciado, se alegran con los logros trascendentales.

La Luz se refleja en todas las partes del Ser y llena de felicidad a todo el conjunto.

La Palabra del Cristo aviva a las Almas que sufren.

Miguel y Gabriel, el Azufre y el Mercurio, vierten las luces en Pistis Sophía.

Todo el cuerpo de Pistis Sophía se carga de luz.

Todas las partes del Ser se llegan a conocer a sí mismas en el Señor.

Cristo mora en su templo y los poderes de Pistis Sophía se integran con el Cristo Intimo.

Pedro, el Hierofante del Sexo, explica siempre los Misterios.

Quienes creen o piensan que el sexo es sucio e indigno, insultan al Espíritu Santo.

Quienes pretenden conocer los Misterios, excluyendo el poder del sexo, están condenados de hecho a la involución sumergida de los Mundos Infiernos.

Es absolutamente inútil, estéril y absurda, cualquier enseñanza pseudo- esotérica apartada de los Misterios del sexo.

El sexo es el camino esotérico real que conduce a la liberación final.

Se avanza por el camino sexual conforme vamos desintegrando el ego.

Aquellos que abusan del sexo, o quienes lo maldicen y sin embargo piensan llegar a la liberación, son ignorantes ilustrados, gentes equivocadas desconocedoras de los Misterios de Pistis Sophía, equivocados sinceros que ingresan al Abismo.