Capítulo 13

El entro en la segunda esfera.

"Y abandoné esa región y llegué a la puerta de la segunda esfera, que es el destino. Después todas sus puertas se agitaron y se abrieron solas y entré a la casa del destino brillando con gran intensidad y no había modo de medir la intensidad de la luz que estaba en mí, porque brillé en el destino, cuarenta y nueve veces más que en la primera esfera".

El Cristo, Señor nuestro, tiene poder para entrar en el Sanctum de nuestro mismísimo destino zodiacal.

La casa zodiacal o templo del zodíaco, tiene doce Sanctuarios.

Toda criatura que renace es colocada bajo determinado signo zodiacal.

Los Iniciados despiertos, cuando están por renacer, penetran en cualquiera de los doce Sanctuarios del templo zodiacal a voluntad.

Todo Iluminado tiene pleno derecho a escoger el signo zodiacal a voluntad.

El Iluminado aguarda dentro del Sanctuario zodiacal escogido, a los Señores de la Ley; ellos le ligan al cuerpo en el que ha de renacer.

Dentro de cada uno de los doce Sanctuarios de la catedral zodiacal resplandecen los símbolos correspondientes.

Incuestionablemente, cada signo zodiacal tiene su simbología.

El Cristo Intimo, es el Gran Libertador.

El Señor de Perfecciones puede liberarnos de la tiranía zodiacal.

El Cristo puede emanciparnos de la ley del destino.

Los poderes de la segunda esfera se postraron y lo glorificaron.

"Y todos los Arcontes y todos aquéllos que están en el Destino, fueron poseídos de una gran agitación, se postraron y fueron invadidos de un gran temor al ver la gran luz que estaba en mí. Y ellos observaron con atención mi vestidura y vieron el misterio de sus nombres en ella y su agitación y estaban con gran temor diciendo: "¿Cómo fue que el Señor del Universo, pasó entre nosotros sin que tuviéramos conocimiento? "Y todos los lazos de sus regiones y de sus órdenes fueron desatados. Todos ellos vinieron inmediatamente, se postraron ante mí y me glorificaron y cantaron alabanzas todos juntos a los interiores de los interiores, estando poseídos de gran temor y gran agitación".

El Bendito también conoce el misterio de los nombres de todos los que están bajo la ley del destino.

Quienes viven en la esfera del destino adoran al Logos Solar.